Retomando el tema, después de los últimos cuatro muertos italianos en Afganistán, para una reflexión sobre el movimiento pacifista italiano. Hace cinco años eran millones de personas las que ponían en las ventanas las banderas de la paz. Ahora nada. Quisiera hacer una pregunta a los líderes de ese movimiento. ¡Porque los había! ¡Y como si los había! Nunca ha habido un movimiento sin un líder, a pesar de ser temporales. No los nombro porque no quiero polémicas inútiles. Preferiría que resurgieran. Pero quisiera que la pregunta llegara a su destino. Yo tengo una respuesta. Si no se comprenden las raíces de la guerra, de donde viene y el porqué, no se puede crear ningún movimiento por la paz.
El silencio actual, en el campo pacifista, ensordece los oídos. Peor. Parece que todos estén absorbidos por y en el charloteo cotidiano italiano sobre “acompañantes”, corrupción, pantanos de conflictos de interés y miserias humanas de la banda de lansquenetes que ha tomado el poder en Italia. Naturalmente con la participación activa, culpable y culposa, de la ex-oposición.
Se debería encontrar la fuerza, al menos la fuerza moral, de alzar la mirada hacia la línea del horizonte. Sin embargo, incluso los que observan y analizan la crisis, las crisis en curso, dando atención a las pajas que hacen lagrimar los ojos, parecen no ver la enorme viga que se acerca arrastrada por la corriente.
Esta viga se llama guerra. Creo distinguirla bien. Todo lo que sucede, en estos meses, después de la caida de Wall Street, dice que el mundo va hacia la guerra. Nadie sabe cuando explotará y no hago comparaciones con la crisis del ’29 (después de la cual sobrevino la segunda guerra mundial en 1939). Pero no ver que los Estados Unidos y China están en ruta de colisión y que el problema principal es detener esas dos parábolas, equivale a demostrar una absoluta ceguera. Ya lo se, alguien se preguntará que es lo que podemos hacer nosotros, aquí, en este país al desbande.
Y yo contesto: con estos líderes de la ex izquierda, es cierto, no podemos hacer nada. Con Giuliano Amato* el cual, autoexhumándose, resurge para explicarnos que en Afganistán no hay guerra y, que si la hay, es completamente legal. Con los Fassino* y los Bersani* que callan, o que aplauden, no se va a ninguna parte, que no sea a una catástrofe.
¿Pero quieren intentar construir un discurso que sea algo más que un tartamudeo subalterno? ¿Cómo se puede, en estas condiciones, defender la paz si no se sabe preveer más allá del hoy y del mañana por la mañana? Los que preparan la guerra tienen capacidades estratégicas limitadas pero incomparablemente superiores. ¿Quién se acuerda del documento del PNAC (Project for the New American century), que preveía –ante el estupor general- que en el 2017 China se habría convertido en el peligro principal para la seguridad de los Estados Unidos de América?
El movimiento pacifista no quiere entender que el mensaje de esta guerra había nacido el 11 de septiembre y que no había sido el fundamentalismo islámico el que lo había silabeado. Y se calló, así como lo hizo el mainstream, que era el instrumento del silencio del Superclan que proyectaba la guerra. El resultado es que el mainstream está todavía vivo y el movimiento ha muerto.
Si ha muerto se debe también a ésto.

Y los que, justamente, proclaman que el crecimiento se ha acabado, no piensan que no hay espacio en este planeta para un Occidente que quiere crecer más y una Cindia y un Brasil que todavía tienen que crecer. Y, si no existe este espacio, ¿no se ve que alguien agarrará las armas para recortarse su propio espacio, en perjuicio de los demás?
Mejor dicho, liquidando a los demás competidores. Aquí tenemos otra cosa que incluso los epígonos de la izquierda, tanto por decir, antagonistas, no han comprendido todavía: que la guerra que se prepara no es para la victoria, sino para el exterminio del “enemigo”. Preveer este futuro es la única manera de preparar las defensas. Decirlo a voz alta es la Alternativa.

por Giulietto Chiesa – “La Voce delle Voci”
2 de noviembre 2010

*Políticos italianos

http://www.megachipdue.info/rubriche/34-giulietto-chiesa-cronache-marxziane/4944-unaltra-guerra-e-possibile.html

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