"La respuesta humanitaria hasta el momento ha sido adecuada, pero debe ampliarse si queremos evitar que se produzca una catástrofe humanitaria", advirtió el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, en una reunión en la sede de la organización internacional con países donantes. El diplomático británico, que estuvo acompañado por representantes de varias agencias de Naciones Unidas, consideró que no hay una percepción adecuada de la gravedad de la situación, que en su opinión se deteriora a grandes pasos y es peor que la sequía que ya afectó a parte del Sahel en 2005.
Por ello, lamentó que se haya recibido hasta ahora menos de la mitad de los fondos necesarios para afrontar una crisis humanitaria de esta magnitud. Holmes destacó que la situación es particularmente grave en el caso de Níger, donde unos 7 millones de personas, cerca de la mitad de la población, tienen graves problemas para alimentarse. Como consecuencia, los índices de malnutrición infantil se han disparado en los últimos meses en el país, hasta alcanzar el 16,7% de la población de menos de cinco años, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Además, cerca del 26% de la población urbana y el 22% de la rural se encuentran en una situación de inseguridad alimentaria, aunque en algunas zonas del país la situación adquiere "proporciones alarmantes", según la ONU. La severidad de la sequía también ha afectado a la cabaña ganadera, el último recurso para muchas familias rurales, que han visto cómo sus animales se quedan en los huesos a causa de la falta de pastos y forraje. "Muchos tratan de venderlos antes de que se mueran de hambre, lo que ha hecho que se desplomen los precios, y ahora una vaca se venda por el equivalente a cuatro dólares", explicó Holmes.
En respuesta a la crisis, las agencias humanitarias y el Gobierno nigerino han aumentado la distribución de alimentos gratis, la venta de cereales subsidiados, así como el tratamiento médico a los menores afectados de malnutrición, explicó el organismo. Para financiar estas actividades en Níger, la ONU ha pedido a la comunidad internacional unos 370 millones de dólares, de los que hasta la fecha ha recibido el 38%. Por otro lado, la región occidental de Chad es la otra zona del Sahel más afectada por la crisis alimentaria, ya que cerca de 1,6 millones de personas han visto cómo la sequía ha hecho fracasar las cosechas y puesto en riesgo su alimentación.
La producción de cereal en todo el país ha descendido un 34% en comparación con la cosecha del 2008-2009, lo que ha contribuido a que el 60% de los hogares en el oeste del país sufran de inseguridad alimentaria y 50.000 menores se vean afectados por casos de malnutrición aguda, según Naciones Unidas. A ello se une, de acuerdo a este mismo organismo, la ausencia de servicios de salud adecuados para afrontar las enfermedades derivadas o agravadas por una alimentación insuficiente.
El Sahel es un área geográfica y climática del continente africano que limita al norte con el Desierto del Sáhara, al sur con las sabanas y selvas del Golfo de Guinea y de África Central, al oeste con el Océano Atlántico, y al este con el Nilo Blanco. Tiene una extensión aproximada de 4 millones de km2 e incluye: sur de Mauritania, Senegal, Malí, Argelia, norte de Guinea, norte de Burkina Faso, Níger, norte de Nigeria, norte de Camerún, Chad, Sudán, y Eritrea.
Por staff writer
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