Exclusivo diálogo de Antimafia Dos Mil con la activista, a días de finalizada la COP 27

“Naciones Unidas, no es el órgano de toma de decisiones para la justicia climática”

Por Andrés Volpe-17 de diciembre de 2022

En tiempos de gritos desesperados y desoídos, cuando la naturaleza se nos viene encima y nos devuelve el agravio, volteando su rostro hacia nuestra decadencia y nos niega la mano que nos brindó por tanto tiempo, es en esos momentos donde las voces que -con cantada anticipación supieron alertar el peligro inminente- siguen redoblando la apuesta con las últimas gotas de sudor. Ya no existen preguntas incómodas para postular, porque la realidad nos pega de lleno, la vemos y vivimos a diario. La única estrategia posible, parece ser que pasa por trasmitir el rigor en la calle, saliendo de luchas convencionales para traspasar los límites de lo ajeno y lo privado o, mejor dicho, de lo que es común a todos. Sumar, a los muchos o pocos afectados por la única urgencia que importa en este momento, la de preservar la vida en el planeta, es de vital importancia.

En el marco de una emergencia climática global y creciente, donde las aparentes soluciones mutan hacia nuevas formas de plantarse contra los gigantes del capitalismo, tuvimos la oportunidad de dialogar con la activista y politóloga Flavia Broffoni, autora de “Extinción”, oradora en TEDx Río de la Plata y cofundadora de Extinción Rebelión Argentina. Broffoni nos expresó claramente, que dejar por tierra cualquier convencional solución para pasar de lleno a una efusiva disrupción en la lucha medioambiental, deberá ser quizás, la solución a tanto palabrerío, corrupción y burocracia en demasía.

-Hace escasos días termino la COP27 y algunos medios lo señalaron como un rotundo fracaso,y algunos politólogos hablan sobre la crisis de Ucrania que repercutió en la crisis energética en Europa, y que tuvo que ver en las decisiones que se tomaron, si hubo alguna. ¿Cuál es tu lectura sobre eso?

“Dos cosas se me vienen a la mente con este énfasis en el fracaso. Se vienen diagnosticando como fracasos estrepitosos todas las COPS después del 2015, en donde se firmó el acuerdo de Paris y supuestamente a partir de esa fecha, iba a generarse un mecanismo de metas algo mandatorias, aunque jamás lo son en el ámbito de Naciones Unidas, para los países que voluntariamente adherían al acuerdo, con lo cual, post 2015 a la fecha, todas las COPOS que siguieron fueron siempre diagnosticadas como fracasos estrepitosos por varios motivos. Porque nunca entra en las decisiones finales ni siquiera la frase 'combustibles fósiles', o sea, estamos hablando de que la principal causa de la crisis climática es la combustión de fósiles y es algo que no se menciona nunca y tampoco se mencionó en los documentos finales de esta COP".

“Lo que se logró como acuerdo y, algunas personas lo ven como éxito, es la implementación de un mecanismo que en 2015 de echo se generó, que es el de 'daños y pérdidas' la generación de un fondo que transfiera de los países históricamente más responsables por emisiones (el norte global), recursos para las adaptaciones de los países del sur global, no para las mitigaciones, para las adaptaciones”.

“Ahora, cuando sacamos a la mitigación de la conversación entra lo que traemos en términos geopolíticos".

“¿Cómo hablar de mitigar en un contexto bélico a nivel internacional? En donde hay escases de combustibles fósiles y están todos los países desesperados para ver cómo hacen para hacerse de petróleo, en este contexto donde no hay medidas implementadas para que una transición energética sea posible a corto plazo. Lo que yo creo, sobre todo, es que hay que salirse de volver a diagnosticar que una coyuntura es lo que hace que estas instancias fracasen”.

“No es la guerra de Ucrania. Siempre es algo, los dos años anteriores fue la pandemia, el año anterior a la pandemia fue que Estados Unidos se salió del acuerdo de Paris y así todos los años, entonces si no tenemos una mirada sistémica en donde al diagnóstico anual, no le agregamos la mirada global más allá de las coyunturas, vamos a seguir registrando fracasos. Y parte del fracaso desde mi punto de vista es la misma institucionalidad que se le asigna a ese organismo de toma de decisiones".

“¿Son las Naciones Unidas el órgano de toma de decisiones para la justicia climática? (...). Creo que definitivamente no, habiendo ido a muchas de estas instancias y viendo lo que se escribe, cuando eso llega a las Cancillerías de los países. Por ejemplo, llega el acuerdo de París a Uruguay, a Argentina, la Cancillería lo pasa al Congreso que tiene que refrendar el acuerdo, eso sucede en nuestros países democráticos, el Congreso dice aprobamos el acuerdo de París, ahora eso, en la trayectoria a ser efectivamente política pública territorial se pierde en el limbo de la nada, de la política barata. Entonces para mí, el desafío para nuestros países está lejos de volver a diagnosticar el problema, que es la falta de compromiso real de los países del norte global, y tomar cartas en el asunto porque, aunque pataleemos, el caos climático nos va a llegar igual. Entonces la justicia climática tiene que hacerse carne en lo que necesitan los territorios para adaptarse en una transición y lo que necesita la política pública para planificar una transición energética, que vaya saliendo inevitablemente de la combustión de combustibles fósiles en su matriz”.

-Hay un hecho que no podemos obviar; a principios de año, en el mes de abril, varios científicos muy respetados hicieron un llamado a nivel global con un nivel de desesperación que asusta. ¿Eso es evidencia de que estamos en un punto de no retorno?

“Creo que estás trayendo dos puntos de no retorno. Un punto de no retorno ecosistémico, en donde todo el complejo tecnocientífico hegemónico global, y ni siquiera estamos hablando de centros de investigación radicales o con tendencias ecologistas, no, estamos hablando de la voz hegemónica que pueden ser el IPCC en el ámbito de naciones unidas, que dicen estamos al horno. De los nuevos puntos de no retorno ecosistémicos que desencadenarían procesos de irreversibilidad, es decir, que ya no podríamos parar en este derrotero hacia los dos, tres, cuatro o cinco grados. Ya estamos alcanzando por lo menos dos o tres, eso es lo que dicen, y eso es, la potencialidad, la posibilidad, de que ya hayamos desencadenado procesos que ya nos estén llevando a, por ejemplo, que la mitad del planeta entre en sequia permanente en veinte o treinta años, ahora, eso también tienen un punto de no retorno social que es igual de importante, que pasa cuando no solo los científicos que son una referencia cultural legítima no, para las sociedades occidentales que desarrollamos, dicen 'loco esto no va más' y no solo lo dicen sino que pasan a la desobediencia civil, que es lo que está sucediendo en este momento en el mundo. Hay muchísimos científicos y científicas haciendo acciones ilegales, considerando que son legítimas en este contexto de emergencia. Se armó Scientist Rebelión a nivel internacional que es una agrupación que congrega a científicos y científicas de todo el mundo, iniciando acción directa no violenta para darle prioridad a la conversación pública en un tono desesperado, porque ya los pappers no alcanzan, las noticias no alcanzan, nada alcanza".

“¿Qué hacer? Hay mucha crítica alrededor del tipo de tácticas que se están aplicando, se pegan a autos, se pegan a corporaciones, a cuadros también y se los critica por eso, ahora, se ha intentado todo, entonces ahí también hay un punto de inflexión social que yo creo que vamos a ver con más frecuencia e intensidad, frente al desoír por parte de los gobiernos y las corporaciones alrededor de lo que hay que hacer, como actuamos de forma ciudadana según también los nichos de privilegio que habitamos. Los científicos y las científicas saben esto desde hace veinte, treinta años, imagínate lo frustrante que debe ser, desde hace veinte, treinta años pronosticando la catástrofe y que la diplomacia internacional y la política global sigan haciendo caso omiso a estos llamados empíricos".

-Se ha intentado de todo como vos decís, incluso hasta hubo una polémica con Greta Thunberg sobre el tema de la energía nuclear como medio de transición, una energía que es bastante polémica de por sí. También hablaste el tema de la pintura, arruinar obras de arte como método de protesta. La pregunta sería: ¿fracasó la lucha medioambiental en todos estos años que se dieron diferentes métodos, o es a través de la desobediencia civil, como vos bien mencionabas, que se puede lograr una masa crítica y un cambio rotundo?

“Frente a lo de Greta es importante aclarar esto: ella no dijo que la energía nuclear es una fuente necesaria para la transición en términos de aumentar su capacidad, lo que sí dijo es que, frente a esta coyuntura y frente a esta elección de desplegar infraestructura fósil basada en gas, o dejar prendida las centrales nucleares un tiempo más, ella optaba por lo primero, que no es lo mismo que la nuclear se tenga que expandir, algo en lo que estoy completamente en contra".

“Parte de poder repensar las estrategias de resistencia desde los movimientos socio ambientales y territoriales, que probablemente ni siquiera sean activistas, es asumir que las estrategias globales fracasaron todas, y cuando digo estrategias globales digo campañas de comunicación, petitorios online, lo único que viene funcionando en términos de torcer la voluntad política, frente a proyectos, y voy a usar una generalización, 'extractivista', incluyendo el despliegue de fósiles, es la resistencia civil en los territorios. Entonces tenemos que desde los activismos, ser intelectualmente un poco más honestos, mirar a lo largo de la historia y reconocer que todo lo que hicimos fracasó, las COPS fracasaron, las instancias de negociación en mesas con los gobiernos fracasaron, y mirar lo que viene funcionando, que es bajar a los territorios en resistencia y ver como lograron echar a las mineras, echar a las empresas del agro negocio, resistir la expansión de estructura fósil y decir bueno, como hacer de estas experiencias quizás más localizadas, una potencial estrategia que sea global porque esta amenaza es global".

“Que nos encuentre también animándonos a otras formas, y ahí involucramos a un montón de cosas, yo creo que la desobediencia civil es inevitable. En todos los casos exitosos de resistencia territorial, existió la desobediencia civil y la resistencia civil como estrategia, siempre vamos a estar incumpliendo leyes porque son las propias leyes que genera la institucionalidad que nos han traído a este punto, con lo cual es ridículo creer que, sacando nuevas leyes de protección, por ejemplo, como las leyes que rosquean la expansión de algunas industrias van a frenarse, es una conversación en la que siempre estamos".

“¿Qué hacemos? Pugnamos por leyes de protección y no miramos los que están los ministerios de producción negociando, y al final se incumplen todas".

“Para resumir, creo que fracasó absolutamente todo y corresponde mirar la potencialidad que tienen las estrategias de desobediencia civil, que funcionaron en términos territoriales y que no hemos sido capaces de implementar a gran escala desde la urbanidad también, incluso desde las organizaciones y movimientos que adscribimos a la desobediencia civil no violenta, van a aparecer flancos radicales, es inevitable porque los flancos radicales aparecen siempre que una injusticia es denunciada sistémicamente, y desde el poder se la desoye. No nos sorprendamos si ahora criticar personas que se pegan a cuadros que no los dañan, porque hasta ahora no pasó que arruinaran a las obras de arte, en dos o tres años vayan a iniciar acciones de sabotaje contra el despliegue de infraestructuras fósiles. Creo que asumir que fracasamos es parte de repensar nuevas formas".

-Si tuvieras que dar un mensaje a las próximas generaciones que son las que más van a sufrir, ¿qué les dirías?

“Me cuesta bastante hablar a los próximas generaciones, me interesa más esta, porque las próximas están en un problemón insalvable, y creo que también acuerpar el mundo en el que vamos a vivir, incluye la deconstrucción de un montón de valores que asumíamos dados en un contexto estable climático, porque convengamos que un contexto de inestabilidad climática, no es solamente un poco más de calor, el agua más alta; es una potencial guerra mundial, entonces vamos a vivir en un contexto de escasez, probablemente mucha violencia si no logramos organizar con justicia, el cómo va a darse la transición climática".

“Entonces me quedo que más que un mensaje para las futuras generaciones que tiene que ver con que quizás tengamos que reaprender cosas que no sabíamos y sea más prioritario en lugar de aprender programación o un montón de idiomas, cultivar la tierra. Vamos a tener que volver a lo simple, inevitablemente, y eso contradice un montón de mitos civilizatorios, que nos hacían creer en que la especialidad y la tecnificación eran la potencialidad laboral. Así que no tengo muy claro que decirles a las próximas generaciones, sí a esta; y es que si no hacemos todo lo que podamos, esa futura generación no va tener posibilidad de existir directamente".

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*Foto de portada: sobreviviraldescalabro.org

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