Segunda Parte

La tecnología aplicada y la forma de producción detrás de los transgénicos

Por Adriana Navarro-3 de febrero de 2021

En esta segunda entrega sobre los organismos genéticamente modificados, y más precisamente sobre los cultivos transgénicos, profundizaremos sobre la forma de producción asociada a los mismos y su relación con los desastres ambientales que provocan, siendo que anteriormente ya se ha visto sus consecuencias sobre la salud humana y el riesgo de consumirlos.

Siempre invitamos al lector a continuar profundizando, e indagar nuevas noticias relacionadas, siempre tratando de discernir entre la información veraz y aquélla que se repite y se repite sin profundizar nunca su análisis.

Hablando ya de cómo se cultivan transgénicos y de lo que sucede en la realidad, no de lo que quisiéramos que ocurriera, o de maravillas prometidas, diremos que éstos vienen con lo que se llama "el paquete tecnológico" asociado, a pesar de que por ejemplo en nuestro país, este paquete no es considerado por el Gabinete Nacional de Bioseguridad a la hora de aprobar el cultivo y la comercialización de un nuevo "especimen transgénico".

Dicho paquete está integrado en primer lugar por un herbicida o mata maleza, generalmente el más conocido por sus efectos nocivos para la salud es el Glifosato, pero no el único. Además estos cultivos están asociados al monocultivo, es decir a que se cultiva una sola especie o variedad en una gran cantidad de hectáreas, justamente porque se deberá rociar toda el área con el herbicida, para matar toda la vida existente en el lugar, y dejar que sólo pueda crecer el transgénico resistente al herbicida asociado. El ejemplo más claro es el de la soja transgénica y el glifosato. Por tanto la diversidad de cultivos integrados en una misma área, la protección de unos cultivos sobre otros contra las plagas, que cambiaría la necesidad de la utilización de gran cantidad de fertilizantes, no tendrá cabida con esta forma de producir. Es por tanto que una primera consecuencia a nivel medio ambiental es la pérdida de la biodiversidad, dentro de la cual está la pérdida de especies de abejas.

No se puede ignorar el efecto súper contaminante que ocurre por el escurrimiento de los fertilizantes sobre las napas freáticas, que luego produce la contaminación de todos los cursos de agua, y en el caso de Uruguay es uno de los principales contaminantes del agua que tomamos, a pesar de que desde el 2004 figure en nuestra constitución el acceso al agua potable como un derecho humano.

Por otro lado, algo que va dentro del paquete tecnológico es que para aplicar el herbicida se emplea generalmente el llamado "mosquito", una pequeña avioneta desde la cual se aplica. Obviamente, debido a los vientos y la imposibilidad del cálculo exacto el herbicida será rociado no sólo sobre éstos cultivos sino también sobre otros campos, otros cultivos e incluso en Uruguay hay reportadas denuncias en las cuales se han rociado escuelas rurales, con las consecuencias nefastas que tiene tanto éste como otros herbicidas sobre la salud humana. No debemos desconocer cuántas muertes o enfermedades hay asociadas al empleo del glifosato. Las menos graves son las alergias, el ardor en los ojos, la dificultad para respirar, la más grave el cáncer. A pesar de que la legislación establece no poder fumigar desde el aire a menos de 500 metros, la misma no se respeta y se fumiga hasta donde llegue la plantación, en muchos casos a pocos metros de las escuelas.

Una segunda consecuencia de esta forma de producir, es el terrible efecto sobre la población rural, puesto que los pequeños productores, que no comparten esta forma de producción, se ven obligados a vender sus tierras, y migrar a las ciudades, al igual que los trabajadores rurales que cada vez encuentran menos trabajo.

Continuando con el proceso de producción, para efectuar la cosecha se utiliza también grandes máquinas, ya que la cosecha será uniforme, por tanto podrá ser realizada solo por quien conduce la cosechadora, lo cual alcanza para que podamos intuir que esta actividad ocupa muy poca mano de obra, y además debemos decir que generalmente muchos de los dueños de estos cultivos no viven en la zona. Podemos verificar este hecho si acudimos, en el caso de nuestro país al censo agropecuario 2011, que revela la pérdida de 12241 productores entre el 2000 y el 2011.

También cuando vemos la cantidad de escuelas rurales que van cerrando sus puertas por falta de alumnos, nos dan una idea de lo que para resumir es una tercera consecuencia del cultivo de transgénicos, que es la despoblación del campo, el corrimiento de las poblaciones hacia las ciudades, que en busca de trabajo y "oportunidades" que pasan a configurar los cinturones de pobreza de las ciudades, y toda la cadena de hechos sociales, que se desencadenan: marginalidad, pobreza, depresión, adicciones y delincuencia, campo fértil para el crecimiento de otros negocios criminales como el del narcotráfico, que va matando jóvenes y familias lentamente, sin que nadie hable de ello. Y parece que nada tiene que ver con nada, pero tristemente la muerte llama a la muerte, y como dice un viejo dicho muy antiguo "cuando muere el amor, todo muere".

En último término, en esta forma de producir debemos decir que estos alimentos transgénicos son utilizados en gran medida como base para generar alimento para ganado y otros animales, lo que implica una pérdida de soberanía alimentaria, pues la mayoría de lo producido se exporta, y se suplanta con estos cultivos a otros variados que pueden constituir la base de una alimentación saludable.

Cuando se ha hablado en nuestro país de un "cambio en la matriz productiva" también está abarcada esta forma de producir a gran escala de un cultivo "único", pues se terminan los pequeños productores que plantan diversidad de especies, manteniendo la biodiversidad y el mayor empleo. Es por tanto un proceso contrario a cuando se plantan diferentes cultivos, utilizando menos herbicidas y más mano de obra, y ello permite abastecer un mercado a menor escala, pero más rico y más fructífero, pues se reparten las ganancias con más justicia; y no que todo vaya para grandes exportadores que muchas veces ni siquiera viven en nuestro país pero venden lo producido por estas tierras, con fuerte incidencia en la balanza comercial, pero que no piensan en qué es lo que llega a cada familia de uruguayos de toda su nefasta forma de producir.

No nos negamos a la tecnología aplicada a la agricultura, pero no para acrecentar megacapitales, a costa del envenenamiento de toda la vida; sino para el beneficio justo de todas las familias que pueblan, habitan una tierra y en forma ecológica, buscando desarrollar la salud en todo sentido.

Podemos agregar además que el tráfico a escala mundial de estos productos favorece el tráfico ilegal y también a escala mundial de mercancías como lo prueban las recientes noticias de un gran cargamento de estupefacientes en un cargamento de soja. La soja, los grandes troncos, o los grandes cargamentos de carbón, son la vía de salida, el escondite de estas mercancías ilegales. Sugerimos buscar noticias al respecto para corroborar la gravedad de las mismas.

Cuando comprendemos en profundidad lo escrito con anterioridad, si tenemos mediana conciencia nos preguntamos quién y por qué se dedica a producir transgénicos, más allá de los productores y terratenientes que se dedican a su cultivo.

No podemos abarcar en toda su profundidad este aspecto, pero podemos decir cuáles son algunas de las más grandes empresas multinacionales productoras entre otras cosas de las semillas transgénicas: Monsanto, Syngenta (antes Novartis), Dupont (al que pertenece Pioneer Hi-bred), Bayer Crop Science y Dow.

La más tristemente famosa sea quizás la multinacional Monsanto, que ha cultivado rechazo a nivel mundial. China, India, Indonesia, la Unión Europea, han iniciado juicios contra la multinacional, así como también dentro de su país de origen, Estados Unidos. Mientras que como consecuencia de este hecho y del rechazo en casi toda Europa a los transgénicos, América Latina se ha convertido en el "blanco perfecto" de esta empresa desde hace más de veinte años, momento en que fueron introducidos los primeros cultivos genéticamente modificados.

No podemos no decir, que para llevar a cabo todo este proceso productivo dentro de un país se tiene que contar con la voluntad política, y con las leyes correspondientes que permitan la introducción, mantenimiento y promoción de estos cultivos, a pesar de todo el daño que producen. En el caso de Uruguay, se han sucedido gobiernos de todas las tendencias políticas, en estos más de 20 años, en que esta forma productiva se ha asentado. Sí debemos decir que la mayor parte ha sido bajo gobiernos de izquierda, aunque en verdad cuando se hace un estudio más profundo, todos estos procesos productivos van siguiendo estrategias que se cumplen más allá de los cambios de gobierno, lo cual es sumamente preocupante, pues los individuos nos encontramos en una situación de indefensión frente a estas formas de producción destructivas.

Un dato escalofriante y que nos da la medida del problema es el de los suicidios de productores de algodón en India, que cayeron bajo las promesas de la empresa Monsanto y Cargil, respecto de que aumentarían sus ganancias cultivando el algodón Bt transgénico. El resultado, es que estos productores terminaron endeudados por la compra de semillas, y viviendo en situación de servidumbre. Recomendamos la lectura del artículo "Las semillas del suicidio: Los agricultores desesperados de la India" de Vandana Shiva, publicado en Red 21 en abril de 2013. En dicho artículo explica como Monsanto logró ingresar en la India en 1988, a través de cambios impuestos por Banco Mundial, obligando al Gobierno a desregular el sector de las simientes. Así también realizó ensayos ilegales de cultivos transgénicos en suelo indio durante los años 1997 a 1998.

Algo que sólo mencionaremos pero igualmente o más grave aún es la piratería genética, para lo cual recomendamos otro importante artículo de la misma autora, "Un imperio sobre la semilla: control sobre los bancos de semillas del mundo". En el mismo explica cómo desde hace más de 10.000 años el libre intercambio de semillas entre agricultores ha mantenido la biodiversidad y la seguridad alimentaria, que es justamente de lo que quiere apropiarse Monsanto. Básicamente esta piratería consiste en mapear el genoma de una planta, y luego patentarlo, con lo cual mediante esta herramienta legal, se consigue la propiedad intelectual, y se impide al productor plantar la semilla que siempre cultivó salvo que pague a quien la patentó. Así de absurdo, así de criminal. Esta piratería también la están llevando a cabo multimillonarios como el magnate de Microsoft, Bill Gates, quien a su vez está financiando desde el 2015 el proyecto DiversitySeek, para mapear datos genéticos de las semillas que cultivan campesinos de todo el mundo para luego patentarlas.

Se reduce de esta manera la vida a códigos, se está frente a un "colonialismo genético". Con este proyecto se roba al campesino su conocimiento, y se desconoce la relación de cada semilla con el suelo en el que ha crecido por milenios, es decir una vez más se desprecia la inteligencia de la Tierra, suponiéndose que el hombre está por encima de ella, que es su dueño y señor, ignorando que somos una parte misma de la Tierra, una parte de su inteligencia.

Estos millonarios y estas grandes corporaciones que mencionamos antes están guardando la semillas de todo el mundo en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard en el Ártico, la que se conoce como la Bóveda del Día del Juicio Final, un nombre muy sugestivo, que nos demuestra por sí solo que estas personas no están interesadas por su salud, o la mía, o por terminar el hambre en el mundo, o por el desarrollo de las sociedades, etc., etc. La pregunta sería por quién se preocupan, para quién trabajan, o qué enfermedad psiquiátrica padecen.

A pesar de que hay mucho más, también hay noticias alentadoras como que Perú extendió la moratoria para los transgénicos hasta el 2035; en México entró en vigencia el 1 de enero de 2021 un decreto para eliminar gradualmente el “uso, adquisición, distribución, promoción e importación” del glifosato.

Existen muchas organizaciones tratando de dar a conocer todos estos temas y de realizar acciones para cambiar toda esta realidad, por una que tenga que ver con la vida y no con la muerte.

Está en cada uno de nosotros concientizarnos y buscar nuestro lugar junto a otros, para hacer nuestra parte en dicho cambio.

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*Foto de portada: www.anred.com

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