El juez de instrucción había descartado la conexión con la subversión negra, pero la fiscalía en su solicitud de archivo dice lo contrario
Las razones dadas por el juez de instrucción de Florencia, Antonio Pezzuti, el pasado abril para cerrar la investigación sobre Paolo Bellini, ex "prímula negra", piloto de avión y traficante de obras de arte con la falsa identidad de Roberto da Silva, asesino de la 'Ndrangheta pero también autodenominado infiltrado en Cosa Nostra por cuenta de los Carabineros, habían causado un gran revuelo respecto a las investigaciones sobre las masacres de 1993.
Bellini fue acusado de haber instigado a los jefes de la mafia a atacar el patrimonio artístico y monumental del país.
En el documento el juez habló de "la ausencia de elementos subjetivos del delito alegado"; "divergencia radical entre lo relatado por La Barbera y Brusca y lo dicho por Bellini"; de la imposibilidad de "creer que sea cierto lo que Bellini informó sobre la motivación de su decisión de infiltrarse en la Cosa Nostra"; de la "absoluta falta de pruebas sobre los vínculos de Bellini con la derecha subversiva y de la total falta de pruebas sobre la existencia de una organización compuesta por 'amigos de Piccoli'".
Y fue precisamente la declaración sobre la falta de pruebas de vínculos con la derecha subversiva lo que desató la indignación de los familiares de las víctimas de las masacres y del terrorismo quienes denunciaron también que las partes civiles nunca fueron notificadas de la solicitud de archivo.
El juez de instrucción se refirió, sin entrar en detalles, a la solicitud de archivo de la Fiscalía, cuyos "motivos expuestos en la solicitud son plenamente aceptables y deben entenderse aquí íntegramente transcritos en cuanto a la inexistencia de los elementos subjetivos del presunto delito".
Hay que decir inmediatamente que según la oficina de investigación dirigida por Filippo Spiezia, que volverá pronto a trabajar en Eurojust después de menos de dos años en la capital toscana, el caso Bellini debería ser archivado porque, como prevé la reforma de la exministra de Justicia Marta Cartabia, no habría elementos suficientes para prever la condena del sospechoso.
Sin embargo, leyendo las trece páginas en las que los fiscales describen los resultados obtenidos, tal como informó por primera vez el diario La Nazione en los últimos días, surge que los magistrados no habían hablado en absoluto de una "absoluta falta de pruebas" respecto a los vínculos entre Bellini y la subversión de derecha.
En la solicitud presentada el 16 de julio del 2024, firmada por el jefe Spiezia, por los fiscales Luca Turco (exfiscal adjunto, hoy jubilado) y Leopoldo De Gregorio, y por el adjunto de la Fiscalía Nacional Antimafia, Francesco Del Bene, se afirma que "en cuanto a la proximidad del sospechoso a círculos de extrema derecha, considerando que ya durante las investigaciones realizadas en el contexto del procedimiento Nº 398/04 R.G.N.R. Mod. 21, así como en el contexto de las investigaciones desarrolladas por la Fiscalía General del Estado ante el Tribunal de Apelación de Bolonia por la denominada masacre de Bolonia (relativa a la masacre ocurrida en la estación de tren de esa ciudad en agosto de 1980), se había constatado la pertenencia de Bellini a la estructura Vanguardia Nacional, una creación de Stefano Delle Chiaie".
Además, el propio Bellini, condenado a cadena perpetua en apelación por la masacre del 2 de agosto (la sentencia del Tribunal de Casación se espera para el 30 de junio), había hablado de estos vínculos durante el periodo de "apertura" y "colaboración con la justicia". Declaraciones que la Fiscalía de Florencia revisa en la solicitud de archivo.
Entre los aspectos encontrados, los magistrados recuerdan que "el abogado de Delle Chiaie, Stefano Menicacci (exponente del MSI, diputado durante tres legislaturas, además de animador de movimientos federalistas que luego se fusionaron en las Ligas, ndr) habría tenido contacto con el hoy investigado, cuando este último se encontraba en estado de prófugo bajo la falsa identidad de Roberto Da Silva, facilitando su no localización".
Un hecho que surgió en un informe de la DIA (Dirección de Investigaciones Antimafia) de fecha 7 de junio de 1996 que fue presentado en varios juicios. Y no solo eso.
Los fiscales florentinos añadieron además que "al examinar los vínculos de Bellini con círculos subversivos de derecha, adquirió indudable relevancia la figura de Franco Rocchetta, junto a la de Menicacci Stefano, identificado por la DIA como el principal elemento de conexión entre la Liga Veneta -formada en 1980- y las iniciativas de la Liga centro-sur desarrolladas en los años noventa". A este respecto, "se recuerda el vínculo entre el propio Menicacci y Romeo Domenico en lo que respecta a la fundación de estos movimientos separatistas, todos con sede en el despacho del abogado Menicacci, quien posteriormente se unió también a la Liga Nacional Popular, fundada el 1º de octubre de 1991 por Stefano Delle Chiaie y Adriano Tilgher". Según los fiscales, "desde el principio, dentro de la Liga Veneta se detectó una presencia significativa de figuras vinculadas a la subversión negra, así como a la masonería; si en un primer momento el nacimiento de los movimientos de la Liga Norte -por una parte los formados en el Norte y atribuibles a Menicacci y por otra las formaciones centro-meridionales representadas por Cesare Crosta- parecía orientado a confluir en el seno de un mismo grupo político que luego se convertiría en la Liga Norte, posteriormente el proyecto llevado adelante por Menicacci y Delle Chiaie tuvo un recorrido propio y autónomo".
Y aquí es donde los magistrados se detienen y dicen que "las posteriores investigaciones sobre los vínculos entre Bellini y los círculos subversivos de derecha aún no han conducido a ningún resultado concreto, considerando además que buena parte de los protagonistas de ese período ya están muertos y que por tanto no ha sido posible recoger material informativo adecuado sobre el punto".
Así pues, sólo los nuevos estudios de investigación no han aportado ningún elemento concreto nuevo. Los anteriores, como hemos visto, certifican las relaciones de Bellini con la subversión de derecha.
Infiltración opaca
Los fiscales, sin embargo, destacan el carácter "opaco" de las declaraciones de Bellini sobre los motivos que lo llevaron, en la primavera de 1992, a "ofrecerse como infiltrado en Cosa Nostra (hecho que es cierto, ndr), explotando su conocimiento de Antonino Gioè", en particular considerando improbable la afirmación de que la decisión "surgió en él como reacción a la indignación provocada por la noticia de la masacre de Capaci".
Los fiscales también habían explorado otra hipótesis de investigación a la que Bellini se había referido cuando "afirmó que había actuado, en sus conversaciones con miembros de la Cosa Nostra, en el marco de un mandato recibido de una estructura que él mismo llamaba 'los amigos de Piccoli'" que habría incluido a miembros de la Democracia Cristiana como Oscar Luigi Scalfaro y Francesco Cossiga, funcionarios de policía y magistrados, como el ex fiscal de Bolonia Ugo Sisti. Pero sobre este punto la Fiscalía dice que estas declaraciones "hasta el momento no han encontrado ninguna confirmación respecto a la existencia de tal organización, considerando la muerte de la mayoría de los presuntos miembros y la consiguiente imposibilidad de obtener las confirmaciones necesarias".
Pista SISMI (Servicio de Informaciones y Seguridad Militar). En la solicitud de archivo por parte de la Fiscalía, sin embargo, también surgió el desarrollo de otra vía investigativa. Los magistrados explican de hecho que han obtenido "solo recientemente nuevos elementos concretos" relativos a la "proximidad de Bellini a los aparatos de seguridad del Estado". Los fiscales dicen que "pueden llegar a la conclusión de que Giovanni Ciliberti, miembro del SISMI y en servicio en el centro de Bolonia desde 1992 hasta las masacres de 1993, tuvo contactos con Bellini en aquellos años".
El año pasado declararon varios testigos sobre el asunto, entre ellos Marco Mancini, exagente secreto -entre otros- del caso Abu Omar, que sirvió también en Bolonia en los años 90. "Reportó información resumida, procedente de testigos que lo conocieron dentro del centro, de que Ciliberti se había jactado de tener relaciones con Bellini, subrayando que esta circunstancia le había sido comunicada por el secretario Spano y quizás también por otros secretarios del centro SISMI en Bolonia, indicados como Toldo y Baccolini".
Y no solo eso. De los vínculos entre Ciliberti y Bellini también hablaron el periodista Paolo Mondani y el coronel Giampaolo Pironi, entonces comandante de la Unidad Operativa de Carabineros de Módena: "Él declaró haber sabido por Ciliberti que Bellini sería un canal útil para recuperar las obras de arte robadas en enero de 1992, hasta el punto de añadir que tenía la impresión de que Bellini era su informante".
El pasado mes de julio, la Fiscalía escuchó a Ciliberti, quien, sin embargo, "impugnó sustancialmente la veracidad de las afirmaciones de los citados individuos, dando respuestas evasivas sobre su posible relación con Bellini y limitándose a admitir la posibilidad de haber hablado de este individuo con el Mariscal de los Carabineros de Reggio Emilia, Mariano Ferrante, como posible pista para la recuperación de las obras de arte".
Sin embargo, no fue posible avanzar más sobre estos nuevos elementos. "La modalidad, el momento, las motivaciones y la intensidad de las relaciones potencialmente existentes entre el mencionado miembro del SISMI y el investigado Bellini, quien por su propia declaración fue un 'infiltrado' en Cosa Nostra en la primavera/verano de 1992, no han podido completarse -dicen en el documento- debido a la expiración del plazo para las investigaciones preliminares y esto también porque solo en en los últimos meses de investigación ha surgido una pista similar con la concreción necesaria".
Además, se afirma también que "en relación con el perfil antes destacado, no se puede extraer ningún elemento concreto de los resultados de las operaciones de intercepción telefónica y ambiental efectuadas en el marco del presente procedimiento: en particular, Bellini, durante el curso de las innumerables intercepciones, se entregó a menudo a soliloquios y comentarios sobre su proceso ante el Tribunal de Apelación de Bolonia".
Grabaciones telefónicas en las que, recordemos, Bellini habló de un juramento que había hecho: "He soportado cuarenta años de silencio, toda la basura que me han lanzado durante cuarenta años, ese grupo especializado. Infamia hacia mí y hacia una clase política en particular ¿se entiende? No pude luchar contra ellos porque había un juramento de por medio ¿de acuerdo? Ya está, se pasaron de la raya". ¿A qué se refería? Permanecerá envuelto en misterio.
Vencido el plazo y ante la falta de pruebas que permitan condenar a los acusados, tal y como prevé la ley Cartabia, los fiscales de Florencia han solicitado el archivo del caso. Aunque todavía hay lagunas "en la reconstrucción de las motivaciones de la acción de Bellini y del contexto en el que maduró su acción instigadora".
*Foto de Portada: Antimafia Duemila
*Foto 2: ribunales de Florencia © Imagoeconomica
*Foto 3: La masacre de Georgofili en Florencia ocurrió entre el 26 y el 27 de mayo de 1993
*Foto 4: La masacre de la Estación Central de Bolonia se produjo el 2 de agosto de 1980