Lo que sabemos y, sobre todo, lo que no sabemos sobre los secretos y la fuga de Matteo Messina Denaro dos años después de su captura
"¡¿Cómo se llama?! ¡¿Cómo se llama?! Ya lo dije… Matteo Messina Denaro". Era la mañana del 16 de enero del 2023. Italia, el mundo entero, escucha por primera vez la voz clara del jefe de las masacres Matteo Messina Denaro, el último de los grandes mafiosos prófugos. La noticia de la captura de "MMD" es impactante, inesperada, sensacional. El jefe de la mafia de Castelvetrano, el hombre más buscado de Europa, ya no es un fantasma: finalmente fue capturado en un operativo relámpago de Carabineros con unidades especiales en la clínica Maddalena de Palermo, en la ciudad donde nadie hubiera imaginado que lo iban a encontrar. Poco después de que se hiciera pública la grabación de audio de ese breve y acalorado intercambio entre el carabinero que lo había detenido y un desorientado Messina Denaro, comenzaron a circular las primeras imágenes de la detención y se conocieron los primeros detalles del histórico operativo conducido por la fiscalía de Palermo. La cara es una réplica casi perfecta de uno de los identikit de la policía. "Iddu es", ("es él"). La operación del ROS (Reparto Operativo Especial del Arma de Carabineros), dirigida desde la fiscalía por el recién nombrado Maurizio de Lucia y el fiscal Paolo Guido, tuvo éxito después de una larga persecución que duró treinta años. Una eternidad que, si lo pensamos, diluye un poco el sabor de este éxito del Estado (ya llegaremos a ello). Han pasado exactamente dos años desde aquel 16 de enero del 2023. Durante este período de tiempo, se han publicado ríos de entrevistas por parte de expertos de la industria, periodistas y comentaristas. Se han escrito libros e incluso se han hecho películas. Mientras tanto, "U siccu" murió después de pasar unos meses bajo el régimen del 41 bis, en la cárcel de L’Aquila, obviamente abrir la boca. Lo que lo mató fue el cáncer de colon, el mismo que había intentado tratar en La Maddalena. "Me han detenido por mi enfermedad", les dijo, desafiándolos, a los magistrados de Palermo que fueron a interrogarlo a la cárcel. Sus intentos de extraerle alguna confesión relevante fueron en vano. Vanos fueron también los llamamientos de los familiares de las víctimas de la mafia que lo invitaban a hacer la primera cosa justa de su vida: colaborar con la justicia. "No me arrepentiré nunca", aseguró. Dicho y hecho. Messina Denaro fue un incondicional hasta el final, como Totò Riina y Bernardo Provenzano. "No soy un hombre de honor. Me siento un hombre de honor, pero no soy un mafioso. Conozco a Cosa Nostra por los periódicos", declaró a los fiscales. Ahora, hablando de "conocimiento" y "periódicos", dejemos de lado por un momento la reconstrucción de su vida criminal y hagamos un experimento.
Imaginemos que estamos distribuyendo en una mesa recortes de artículos de periódicos publicados con elementos conocidos hasta ahora por los italianos de estos dos últimos años sobre el jefe de la mafia. ¿Qué vamos a encontrar? Seguramente que estaba prófugo desde 1993, que en un momento determinado enfermó y que periódicamente iba a Palermo para curarse acompañado de hombres de confianza (hombres de honor, por supuesto). ¿Y qué más? Sabemos que lo atendía un médico masón; que (al menos en los últimos años) vivió en un apartamento en Campobello di Mazara; que prestaba extrema atención a las cámaras colocadas por toda la ciudad; que tenía al menos tres escondites; que los Carabineros y la Policía los revisaron minuciosamente, encontrando recibos, cartas, notas y cuadros; que tenía documentos falsos e identidades falsas obtenidas a través de testaferros; que quienes se ocuparon de su condición de prófugo fueron jefes de Cosa Nostra, hombres insospechados, amantes y familiares (casi todos arrestados o procesados), y que el ROS llegó hasta él gracias a un trozo de papel encontrado bajo la pata de una silla en la casa de su hermana Rosetta. Pero sigamos. Sabemos que tuvo muchas mujeres; que le gustaba leer, la alta moda, las películas de Hollywood, el sexo, el Viagra, los licores fuertes, los relojes de lujo y chatear en Facebook con otros pacientes. Un hombre transgresor y de honor, siempre lo ha sido. Sabemos que era un hombre creyente, egocéntrico pero también introspectivo; que entrenaba y que iba de compras a Campobello, a comer en el bar, a la pizzería; que nadie lo reconoció jamás, ni allí ni en ningún otro lugar; que insultó la memoria de Falcone el 23 de mayo cuando encontró tráfico en la carretera a Capaci debido a las conmemoraciones; que siempre le pidió, mientras estaba escondido, perdón a su hija por su ausencia (hija a la que luego reconoció junto a su cama); que hasta el final se negó a colaborar y a decir toda la verdad. También supimos hace poco que escribió dos "pequeños libros" en los que (de 2003 a 2016) anotaba sus días y pensamientos, y que viajaba un poco a todas partes, especialmente al extranjero. Para concluir: sabemos que murió el 25 de septiembre del 2023, en un hospital del Ejército y las fuerzas del orden.
¿Algo más? Los que no se ocupan del tema, el público en general, para ser claros, no sabe nada más. Los recortes de periódicos no van más allá de lo superfluo, no revelan el secreto (que está ahí). Y seguro que alguien está contento con eso: Messina Denaro era un "hombre malo", el último jefe de las masacres aún en libertad, el que ordenó el secuestro del pequeño Di Matteo. Por eso ahora que ya no está, todo está bien. ¿Qué más hay que saber? Al fin y al cabo, con su captura -y sobre todo con su muerte- "la mafia está acabada" (en palabras del general Mario Mori). El Estado ganó. Capítulo cerrado ¡gracias a Dios! Obviamente, en esta historia el Estado no ganó y la mafia ciertamente no perdió. Todo lo contrario. Messina Denaro se fue de este mundo dejando a todos abandonados a su suerte. Se fue sin traicionar a la organización, sin decir una palabra sobre las tramas de la élite de Cosa Nostra, de las que era protagonista y en las que se revolcaba (con su inusual manera de hacer las cosas) ya que era un "picciotto" confiado a la protección de Totò Riina por su padre Francesco Messina Denaro (que falleció estando prófugo). No reveló los secretos inconfesables que conocía y que podrían poner en jaque a nuestra democracia, como afirman los fiscales. Mantuvo su voto de silencio ante el "Estado profundo". ¿Qué secretos guardaba? Messina Denaro fue testigo y protagonista del asalto terrorista-mafioso al Estado. Fue el instigador de los atentados de 1992 y 1993 en Florencia, Milán y Roma, donde murieron diez personas (entre ellas Nadia y Caterina Nencioni, de 9 años y 50 días respectivamente). Es responsable (o autor) de decenas de ejecuciones. Por citar algunas: fue miembro del escuadrón que mató a Vincenzo Milazzo, el jefe de la mafia de Alcamo que, según algunos colaboradores de justicia como Armando Palmeri, quería rebelarse contra la estrategia de masacres de Riina. No contento con eso, también mató a la pareja de Milazzo, Antonella Bonomo, que estaba embarazada de tres meses y tenía un familiar perteneciente a Carabineros y que también había trabajado para el SISDE (Servicio de Inteligencia y Seguridad Democrática). Luego está la terrible historia del pequeño Giuseppe Di Matteo (secuestrado, encerrado durante 799 días, estrangulado y disuelto en ácido) cuyo único delito fue ser hijo de Mario Santo Di Matteo, que quiso colaborar con la justicia. Les dijo a sus seguidores más leales que había "matado a suficiente gente como para llenar un cementerio". En 1993, con sólo 31 años, apoyó la continuación de la estrategia de masacres junto a los jefes Leoluca Bagarella, Giovanni Brusca y los hermanos de Brancaccio Filippo y Giuseppe Graviano. Messina Denaro conoce el trasfondo y los secretos de todos estos crímenes. Sabe, por ejemplo, de las tratativas entre el Estado y la mafia, de los instigadores externos de las masacres y de la desaparición de la agenda roja de Paolo Borsellino. Él es quien tenía en su poder, según dijo el colaborador de justicia Nino Giuffré, los documentos de Totò Riina. Y este último, a finales del 92, le confesó a Giovanni Brusca que, en caso de arresto, "los picciotti lo sabían todo". Por "picciotti" se refería a Giuseppe Graviano y Messina Denaro. "U siccu" era por tanto el guardián de las verdades ocultas de la relación entre Cosa Nostra y sectores del Estado y de la política. Verdad que se llevó a la tumba.
Con él también quedan enterradas las identidades de quienes le garantizaron treinta años de feliz escondite. Y que nadie nos diga que el jefe que conocía las tramas ocultas de Cosa Nostra logró escapar durante décadas de los magistrados, de las fuerzas del orden y de los más sofisticados y modernos sistemas de investigación y rastreo exclusivamente gracias a la diligente intervención de su red en Castelvetrano y al amor de una familia muy escrupulosa (una parte en realidad). Durante treinta años, capturar a Messina Denaro fue una tarea imposible para los magistrados. Fue capaz de adelantarse a los investigadores, incluso cuando creían que lo tenían bajo control. Sus huellas estaban por todas partes. Algunos juraban que estaba en el Norte, otros en Sudamérica, algunos en España, otros en Malta, algunos en Sicilia, en su ciudad natal, Castelvetrano. Messina Denaro estaba en todas partes y en ninguna. Imposible de rastrear, esquivo. Era como atrapar humo con las manos. Lo sabe bien Teresa Principato, exfiscal adjunta de Palermo, que dedicó los últimos años de su carrera en Sicilia a perseguirlo, pero sin éxito. La exmagistrada estuvo varias veces al borde de su captura y Messina Denaro rápidamente se le escapaba de las manos, pero no gracias a las insuperables habilidades del fugitivo para esconderse, sino más bien debido a las delaciones que recibía de hombres infieles al Estado y a los diversos obstáculos que, a priori, se interponían en el camino de la fiscal dentro del Palacio de Justicia de Palermo en ese momento. Empezando por quienes estaban encima de ella. Obstáculos plantados "a pesar de que los escenarios de captura eran muy prometedores", dice Principado. "Cada vez que se subía el nivel, por ejemplo sobre la masonería, mucha gente, y fue una gran decepción para mí, no digo que tuvieran miedo pero empezaban a no creernos más (por ejemplo, acerca de lo que decían los colaboradores a los que tomábamos declaración) a pesar de que en ocho años de trabajo en la DDA (Dirección Distrital Antimafia) he dado muchísimas evidencias sobre mi profesionalismo". Todas las pistas válidas cayeron, o alguien las hizo caer, siempre en el mejor momento. Messina Denaro probablemente sabía que la exfiscal podría haber puesto en serio peligro su fuga, tanto que en el 2014 un confidente denunció que estaba buscando explosivos para matarla (otro magistrado, junto a Nino Di Matteo, que Messina Denaro quería hacer saltar por los aires). Teresa Principato también había entendido que Matteo Messina Denaro era protegido por redes masónicas nacionales e internacionales. Pero ni en esto, ni en nada, le creyeron. Y en el 2018 salió de la Fiscalía dando un portazo.
El jefe permaneció en libertad cinco años más antes de ser capturado en la clínica La Maddalena. Cinco años en los que probablemente continuó viajando sin ser molestado a lo largo de la península (o del extranjero). Cinco años en los que ciertamente no dejó de hacer negocios ni de frecuentar amistades y ambientes extra mafiosos (por cierto, ¿se sabe algo más de aquella fiesta en una villa de la zona de Palermo que denunció Ismaele La Vardera?). Cinco años en los que “Diabolik” continuó actuando como garante del Estado mafioso, antes de que la enfermedad lo frenara hasta el punto de permitir su captura. ¿O tal vez su plan era entregarse? Quien puede decirlo. La profecía de Salvatore Baiardo al público de "Non è l'arena" todavía está impresa en todos nuestros recuerdos. Y es otro misterio más que se cierne sobre la figura de la ex Pimpinela Escarlata. Ciertamente la justicia de Palermo está trabajando en varios frentes para responder a una larga lista de preguntas que aún no tienen respuesta. Por ejemplo: ¿cómo logró Messina Denaro escapar de las autoridades durante treinta años? ¿Quiénes son los rostros de la "burguesía mafiosa" que, según la acusación, lo ayudó durante su fuga? Desmantelar esta red de apoyos es una de las prioridades de la DDA. Luego están los informes que el jefe de la mafia hizo públicos en prisión cuando los fiscales fueron a interrogarlo. En aquella ocasión Messina Denaro se mostró engañoso. Mezcló la verdad con la falsedad, como hacen todos los jefes que se niegan a colaborar, bromeó y rechazó las acusaciones (negó contundentemente estar involucrado en la muerte del pequeño Di Matteo). Todo lo decía medio en serio y medio en broma. El último informe (fechado el 7 de julio de 2023) es sin duda el más interesante. En ese interrogatorio casi parece como si Messina Denaro estuviera provocando a los fiscales. "Después de no sé cuántos años, descubrieron que Scarantino (el falso arrepentido de Guadagna, ndr) no tenía nada que ver y no me refiero a ustedes, es un plural mayestático… (intentaba lucirse). Ahora mi pregunta es, me pregunto, digamos, como un idiota: ¿por qué se detuvieron en La Barbera? (Arnaldo La Barbera, el jefe de la escuadra móvil de Palermo que desvió las investigaciones de via d'Amelio)? Porque La Barbera estaba en la cima de algo… ¿entendieron… el contexto?". El jefe hacía hipótesis, lanzando la pelota al centro del campo: "Y si La Barbera todavía estuviera vivo, hubieran llegado o se hubieran detenido un paso antes que La Barbera". Luego habló de Giovanni Falcone y de la masacre de Capaci. "¿Ustedes, los magistrados, estaban convencidos de que el juez Falcone fue asesinado porque en el Maxi Proceso había impuesto 15 cadenas perpetuas?" Cuando el fiscal adjunto Guido le pidió que fuera más claro, el jefe respondió "las masacres, el impulso para hacerlas". Luego, presionado, relanzó: "Me parece un poco reductivo decir que Falcone fue asesinado por el veredicto del Maxi Proceso. Si están contento con esto, está bien, es asunto suyo, pero ese no es el punto de partida... Estoy hablando de grandes cambios". ¿De qué tipo? No lo sabemos. La respuesta está con él, en el otro mundo.
*Foto de Portada: Diseño gráfico de Paolo Bassani
*Foto 2: El arresto de Matteo Messina Denaro, el 16 de enero del 2023
*Foto 4: Masacre de la calle Georgofili, Florencia
*Foto 5: Teresa Principato © Imagoeconomica