Martes 17 Febrero 2026

En una encendida investigación, iniciada por el abogado Trizzino, abogado de una parte de la familia Borsellino, Chiara Colosimo, presidenta de la Comisión Parlamentaria Antimafia, optó por centrarse exclusivamente en la masacre de via d'Amelio y en la aceleración que se cree tuvo lugar debido a la supuesta participación de Borsellino en la investigación de las licitaciones de la mafia. En desacuerdo con este enfoque, el senador Roberto Scarpinato, miembro de la Comisión, entregó un memorando detallado de 57 páginas a la presidenta Colosimo el 4 de septiembre del 2023. En el mismo se señala la conexión entre las masacres de la mafia, la subversión de extrema derecha y las intervenciones de los servicios secretos desviados. Este análisis no recomienda separar la masacre de via D'Amelio del contexto que de ella se deriva, al que también habría que agregar la masacre de Capaci y las de 1993. De lo contrario se correría el riesgo de construir sobre la mesa una motivación para via D'Amelio solamente vinculada a los negocios de la mafia, mientras que ampliando el panorama se podría entender que atrás de todo hubo mucho más.

El documento de Scarpinato fue publicado por el movimiento Agendas Rojas de Salvatore Borsellino. Al leerlo confieso que quedé consternado. Porque juntando, uno tras otro, los numerosos (demasiados) agujeros negros y/o misterios que lo salpican, se obtiene una imagen final extremadamente turbia y oscura. Inimaginable incluso para aquellos que, como en mi caso, se han visto implicados en tal o cual episodio por un deber profesional de investigación. Precisamente esa consternación me lleva a considerar favorablemente la opinión de Scarpinato, según la cual es necesario observar todas las piezas importantes desde arriba, estudiando los puntos de convergencia en el panorama general. Sin fragmentación y concentración exclusiva en un tema específico, como prefiere hacer la presidenta Colosimo. Esta concentración exclusiva es tal y tanta que al documento de Scarpinato, después de más de un año, todavía no se le ha dado respuesta. En cambio, creo que vale la pena examinarlo. No como una alternativa al camino ya recorrido por la Comisión, sino como un camino de igual dignidad. Sin embargo, hay un nudo que en cualquier caso conviene resolver preliminarmente, nudo que da título (Un mal negocio) a un valioso libro de Giovanni Bianconi. Puedo dar fe que los mafiosos que se convirtieron en colaboradores de justicia coincidieron en decir que Riina se habría "jugado los dientes", en el sentido de lo más importante que tenía, para eliminar las leyes sobre los arrepentidos y sobre el 41 bis. En cambio, acelerar vía D'Amelio fue como revitalizar el artículo 41 bis, que en ese entonces agonizaba, ya que prácticamente se había agotado el tiempo para la conversión en ley del decreto aprobado inmediatamente después de la masacre de Capaci. Para Riina fue un verdadero desastre, un suicidio.

¿Cómo explicarlo? Si los hombres de honor se consideran los únicos individuos dignos de ser reconocidos como personas, mucho más Riina. Jefe de Jefes, responsable de la guerra mafiosa que causó miles de muertos y de la cual "se salvó" para afirmar su dominio, creador de un descabezamiento sistemático y feroz de todos los vértices institucionales, nunca vista en ningún país del mundo, en estado prófugo durante años y años, por lo tanto con una fuerte complicidad en todos los niveles. Riina debe haberse sentido como un semidiós. Y jugando con esta exaltación, un "asesor", incluso externo a la organización, podría haberlo convencido de que siempre triunfaría en todo, incluso renunciando con un aparente harakiri a su proclamado compromiso contra el 41 bis. Sin embargo, es lógico concluir que en la cabeza de Riina, ya sea porque alguien se lo había inculcado o porque él mismo lo había desarrollado, había un objetivo irrenunciable, capaz de compensar los riesgos que corría resucitando al entonces moribundo y muy odiado 41 bis. ¿Pero a cambio de qué?

Este -repito- es el punto decisivo a descubrir, si no se quiere dar vueltas en círculos. Y, francamente, la respuesta centrada exclusivamente en los intereses económicos vinculados a las licitaciones públicas me parece débil. Porque está documentado que en 1993, después de la muerte de Borsellino, la actividad de la fiscalía de Palermo en el ámbito de las adquisiciones de la mafia fue intensa y con resultados positivos.

Termino con las palabras de Falcone que Bianconi utilizó como exergo de su libro: "No pretendo aventurarme en análisis políticos, pero no podrán hacerme creer que algunos grupos políticos no se hayan aliado con Cosa Nostra -por una evidente convergencia de intereses- en un intento de influir en nuestra democracia, aún inmadura, eliminando personajes que resultaban incómodos para ambos". Palabras a las que el memorando de Scarpinato se adapta mejor que ciertas "verdades" propuestas en las audiencias de la Comisión Antimafia.

*Tomado de: La Stampa

*Foto de Portada: © Imagoeconomica