Martes 21 Mayo 2024

"Que Graviano diga quién pidió seguir con los atentados"

Situar a la 'Ndrangheta fuera de ciertas lógicas criminales, definiéndola como crimen organizado de un nivel inferior a otros sistemas es un grave error, considerando que "fue partícipe de la que quizás sea la página más oscura que ha vivido este Estado desde la guerra".

Con esta consideración comenzó ayer ante la Corte de Apelaciones de Reggio Calabria (presidente Bruno Muscolo, juez a latere Giuliana Campagna) la requisitoria del fiscal adjunto Giuseppe Lombardo, representante del fiscal general en el proceso 'Ndrangheta Stragista.

Antes de pasar la palabra al fiscal sustituto de la DDA (Dirección Distrital Antimafia), Walter Ignazitto, quien repasó los motivos del recurso de la defensa, Lombardo, citando a Franz Kafka, habló del importante papel que puede tener este proceso al ir más allá del simple "desarrollo del juicio", tendiendo al avance del mismo "hacia una verdad procesal de la que ninguno de nosotros puede prescindir. Una verdad procesal que pueda devolverle el tiempo perdido a esta nación, en medio de laberintos de mentiras, desvíos y cortinas de humo". "Para llegar a donde estamos hoy no tuvimos la oportunidad de escribir en una hoja en blanco -dijo Lombardo- sino que nos vimos obligados a limpiar la hoja porque la verdad no se podía escribir en una hoja sucia".

El punto de partida

El punto de partida es obviamente el juicio de primera instancia donde se dieron por establecidas las responsabilidades de los acusados (el jefe de Brancaccio, Giuseppe Graviano, y el jefe de Melicucco, Rocco Santo Filippone, ambos condenados a cadena perpetua). Los dos están acusados de ser los que ordenaron los ataques a los carabineros ocurridos entre 1993 y 1994 en los que murieron los agentes Antonino Fava y Vincenzo Garofalo.

"Los episodios delictivos que son objeto de este juicio, junto con todas las conductas controvertidas, no son delitos comunes -prosiguió Lombardo en referencia al tercer párrafo del artículo 8 del código penal-, son delitos políticos. Tenemos prueba, en este proceso, de que quien actuó con fines políticos los persiguió. Y la prueba de esta calificación no la obtuvimos sólo de la reconstrucción que se hizo en primera instancia y durante la apelación, sino también de las decenas de sentencias que han reconstruido los años dramáticos de la temporada de masacres".

Lombardo reiteró que Cosa Nostra y la 'Ndrangheta "actuaron de manera unificada" dentro de un contexto aún más amplio.

Al fin y al cabo, incluso durante el juicio no faltaron referencias a "sujetos y hechos políticos, supuestas reuniones, escenarios internacionales, intereses transversales y hechos aparentemente lejanos en el tiempo a la temporada de masacres, como se ha dicho reiteradamente del secuestro y asesinato de Moro; a figuras híbridas que han sabido explotar las capacidades operativas de la 'Ndrangheta y de Cosa Nostra con fines desestabilizadores y subversivos. Si lo que acabo de decir es cierto, la historia de las masacres en realidad comienza muchos años antes y las muchas coincidencias se han convertido en prueba. No estamos equipados para hacer milagros, pero podemos dar una clave de lectura que en apelación debe compararse con las reconstrucciones ya realizadas y creemos haber integrado reconstrucciones ya existentes para demostrar que ciertas figuras políticas no nacen de la nada, que ciertas interlocuciones no son casuales, que la recurrencia de ciertas referencias subjetivas se convierte en una extraordinaria respuesta a la declaración de múltiples fuentes absolutamente independientes".

Ndrangheta Stragista Lombardo las masacres estaban dentro de un proyecto politico subversivo 2

La estructura de mando de la 'Ndrangheta

El primer punto que debe quedar claro es que siempre existió una "estructura de mando" en la 'Ndrangheta. En concreto, en los últimos años de investigaciones y juicios, "se han identificado algunas 'familias' muy importantes, como los Piromalli y los De Stefano". Precisamente aquellas familias que, según la fiscalía, habrían llevado a la 'Ndrangheta a adherirse a la estrategia de masacres.

¿La razón? Porque durante años, precisamente esas familias habían formado parte de Cosa Nostra. Según el fiscal, "los Piromalli y los De Stefano fueron de los primeros en Calabria, como se desprende de los testimonios de Buscetta, Vitale y Pennino, recogidos en algunas sentencias, en recibir doble afiliación en la 'Ndrangheta y en Cosa Nostra. Además – prosiguió Lombardo – Tommaso Buscetta, durante un tiempo, fue 'embajador' ante los Piromalli en nombre de Cosa Nostra. Lo habían enviado a Calabria para arraigar la doctrina mafiosa".

Filippone, nexo de conexión

Al fin y al cabo, precisamente "la fuerza de los Piromalli y los De Stefano proviene de la victoria de la primera guerra de la 'Ndrangheta, en 1974, en Reggio Calabria, contra el jefe Mico Tripodo, y que transformó a la 'Ndrangheta en el monstruo criminal que es hoy. En este sentido, no sólo existen pruebas fácticas, sino históricas y lógicas". Giuseppe Lombardo también expuso las razones por las que la 'Ndrangheta de Reggio decidió, a finales de los años 60, modificar la línea organizativa de representación, "a raíz de la cumbre de Montalto, en Aspromonte, en el otoño de 1969, y posteriormente a las sentencias del Tribunal de Locri, nombrando en su lugar a personas de muy estrecha confianza, como Rocco Santo Filippone, ya mencionado por el arrepentido Pino Scriva en los años 70 como representante de los Piromalli, según el cual habría recibido poca atención a pesar de sus declaraciones". Y precisamente Rocco Santo Filippone es el tío adquirido de Giuseppe Calabrò. Este último, junto con Consolato Villani -destacó el representante de la acusación- "actuó en la ejecución de los atentados, a petición de Filippone, con el objetivo de sembrar el terror en Calabria, de manera indistinta y feroz contra los carabineros, una decisión eso sólo lo podían tomar los vértices de la 'Ndrangheta".

Sobre este punto, ingresaron al trámite de la apelación las declaraciones del colaborador de justicia Gerardo D'Urzo, hoy fallecido. En un informe fechado el 19 de diciembre del 2009 incluso señala precisamente a los hermanos Graviano como aquellos sujetos que se encargaron de ponerse en contacto con el equipo calabrés para pedirle su adhesión a la estrategia de masacres, transformando a la guerra, que hasta ese momento seguía siendo "territorial" en una guerra total.

La Cosa única y la doble afiliación

"La 'Ndrangheta y Cosa Nostra querían enviar un mensaje granítico para subrayar la unidad de la decisión que resultó en los atentados de Roma, Florencia y Milán, y en los ataques a los hombres del Arma de Carabineros. Por otro lado -explicó- ¿por qué Totò Riina eligió como hombre de enlace al difunto jefe Mico Tripodo, si no para subrayar que eran una sola cosa?".

En cuanto a las relaciones en el eje Sicilia-Calabria, recordó Lombardo, está probado que éstas se venían desarrollando desde hacía tiempo. Varios colaboradores de justicia han contado las relaciones de las familias de Palermo, e incluso el arrepentido Girolamo Bruzzese se refirió a una reunión en la que la 'Ndrangheta decidió apoyar el ascenso de los corleoneses, "abandonando", de alguna manera, las relaciones con las familias históricas de Palermo de Bontade y Badalamenti.

Y el propio Bruzzese informó en la sala del tribunal qué familias tenían la "doble afiliación" indicando también los nombres de "Paolo De Stefano, Peppe y Mommo Piromalli, Nino Pesce, Pino Mammoliti, Luigi Mancuso, Pino Piromalli, Nino Molè, Nino Gangemi y algunos de los Alvaro".

Un concepto, el de la "cosa única", que fue revelado por el arrepentido Leonardo Messina ya en diciembre de 1992, y que también encuentra su confirmación en las declaraciones de aquellos colaboradores de justicia que hablaron de la existencia del Consorcio en Lombardía. Un contenedor que, en palabras de Nino Fiume, era "el poder absoluto que dominaba a todos, porque dentro estaba la 'Ndrangheta, Cosa Nostra, la Camorra y la Sacra Corona Unita". Un Consorcio que tuvo en Mico Papalia a su figura de referencia a nivel nacional. No es casual, según Lombardo, que Papalia escribiera una carta a la Cámara de Apelaciones cuando se depositaron en el juicio las actas de los colaboradores que lo mencionaron.

El papel de Graviano

Lombardo también señaló a Giuseppe Graviano como "coordinador de las masacres", recordando el encuentro del jefe de Brancaccio en Roma con Spatuzza y la famosa frase pronunciada por Graviano "tenemos el país en nuestras manos". Fue en esa ocasión que se dio el visto bueno para que el ataque al Olímpico se hiciera de todos modos, porque había "otro toque que dar" pero también porque "los calabreses se habían movido".

Se sabe que la masacre del Olímpico, también conocida como la masacre de Via dei Gladiatori, fracasó por una coincidencia. "Solo el mal funcionamiento de un control remoto evitó una masacre de decenas de carabineros que trabajaban en el estadio ese día", recordó Lombardo. Tanto esa acción como los ataques en Calabria contra los carabineros, explicó el fiscal a la Corte, "no fueron acciones dirigidas a golpear a personas específicas pertenecientes a las fuerzas del orden o que hubieran molestado al crimen organizado. Aquí la acción criminal es muy diferente. Un ataque a la institución como tal. Con un mensaje que solo muy pocas personas podrían entender en su totalidad. Tanto la opinión pública como las instituciones debían entender que el mero hecho de vestir uniforme convertía a todo soldado en un posible objetivo. Esta es la estrategia del terror. Pasamos de la típica lógica criminal a aquella con connotaciones terroristas subversivas". Ese gesto "debió dar la sensación de ser una fuerza imparable, para aumentar el miedo que generó al país el hecho de que incluso aquellos que tenían la tarea de defender a otros no podían defenderse a sí mismos. Es la temporada ideal para recuperar la centralidad que se había perdido por una serie de acontecimientos. Había un tejido frágil en Italia que había que recuperar a través de la identificación de nuevos interlocutores".

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El atentado al Olímpico no se volvió a intentar, y por qué con ese acto, de hecho, terminó la temporada de masacres sigue siendo uno de los misterios que la fiscalía trata de esclarecer. Se sabe que unos días después del 23 de enero de 1993 los hermanos Graviano serían arrestados y al mismo tiempo Silvio Berlusconi entraría en la escena política italiana con su famoso discurso ante las redes unificadas de Mediaset.

Durante la acusación, Lombardo incluso se dirigió al jefe de la mafia de Brancaccio: "En las intercepciones en prisión con otro preso, Umberto Adinolfi, y al responder preguntas del fiscal de primera instancia, Graviano dice que cierta temporada de masacres no debería haberse detenido porque así se lo habían pedido. Cuando encuentre la fuerza para decirnos quién le pidió que continuara con la estrategia de masacres que ya estaba en marcha, tendremos otra parte de la verdad. La certeza que tenemos nos permite afirmar en esta sede que alguien lo había pedido". Quién sabe si encontrará un nuevo impulso para responder a las preguntas de los magistrados de Florencia que investigan al ex Cavaliere y a Marcello Dell'Utri.

Mientras tanto, el jefe de Brancaccio habló en el juicio de primera instancia, haciendo claras referencias a Berlusconi. Ni una palabra durante la apelación. Ni siquiera ayer, cuando tras varias horas de escuchar a la acusación abandonó la pequeña sala desde la que estaba conectado en la prisión de Terni.

El proyecto político y el ascenso de Forza Italia

En la reconstrucción trazada por el fiscal Lombardo, la estrategia de masacres que implementaron Cosa Nostra y la 'Ndrangheta, toma forma en un momento histórico preciso a nivel político.

Porque fue en ese momento cuando cambiaron una serie de factores a nivel internacional y nacional: la caída del muro de Berlín (que también había traído consigo la revelación de la existencia de Gladio) y la búsqueda de nuevos referentes políticos con el nacimiento de los independentistas.

"Mantener el equilibrio no era posible con las mismas personas y las mismas estructuras de poder en los puestos de mando -recordó el magistrado-. Había que cambiar todo para no cambiar nada. Nuevos partidos, nuevos hombres que garantizarían la hegemonía mafiosa sobre todo en las regiones del sur, pero también en ámbitos estratégicos".

En 1991 hubo una serie de reuniones desde Enna hasta el área de Monza, pasando por Nicotra, Polsi y Lamezia Terme, en las que el sistema criminal desarrolló su programa político subversivo.

Además, la creación de las Ligas del Sur ya fue destacada en la acusación de primera instancia, con la participación directa de las mafias, pero también de "fuerzas ocultas de origen masónico referidas al contexto de la P2, durante mucho tiempo atribuibles a Licio Gelli", "componentes de la derecha subversiva" y "algunos sectores de los servicios de seguridad", todos probablemente incluidos en un solo sistema.

Era necesario "sustituir a viejos hombres y viejos políticos ahora en decadencia, para seguir controlando el gasto público a través de los 'infieles'".

Luego, hubo un cambio de planes que llevó a una nueva decisión.

"En otoño de 1993 -recordó el magistrado- el entonces secretario del PDS (Partido Democrático de Izquierda), Achille Occhetto, ganó las elecciones administrativas y habló como primer ministro, como si no tuviera oponentes. Y en realidad, no los tenía. Al cabo de unos meses, el oponente sería Forza Italia y hemos visto que, a través de la expresión unánime de los distintos componentes mafiosos, el apoyo electoral en ese momento debía canalizarse hacia ese nuevo movimiento político".

En la reconstrucción de la fiscalía general "las fuerzas políticas que aparecen en escena en el '94 son sujetos cuya caracterización política puede remitirse a épocas anteriores".

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La cumbre con Craxi y Berlusconi

Las agujas del reloj podrían retrocederse en el tiempo hasta finales de los años setenta, cuando se produjo el secuestro y asesinato del honorable Aldo Moro.

De ese hecho habló Girolamo Bruzzese, hijo de Domenico Bruzzese (un destacado exponente del clan Crea de Rizziconi), no solo con respecto al papel que jugó en esos hechos criminales, sino también para contextualizar la cumbre de la 'Ndrangheta en la que habrían participado Bettino Craxi y Silvio Berlusconi, y se realizó en un huerto de cítricos propiedad de Giuseppe Piccolo. Lombardo subrayó en repetidas ocasiones que se debía calificar esa reunión como "presunta" ya que no se aportó prueba útil a los efectos procesales.

"No tenemos constancia de la presencia de Craxi y Berlusconi en la Piana -aclaró Lombardo-, pero esto no puede socavar la estabilidad del testimonio de Bruzzese. Absolutamente no, porque Bruzzese hizo referencia a esa reunión de inmediato. La declaración oportuna debe evaluarse sobre la base de parámetros lógicos: ¿qué beneficio obtiene Bruzzese al hablar de Craxi apenas comienza a colaborar? Él dijo: 'Conté lo que vi cuando era niño. ¿Por qué no iba a ser fiable cuando, arriesgando mucho, habla de Craxi desde el primer interrogatorio? Si hemos recuperado las declaraciones de Spatuzza sobre Berlusconi, ¿por qué no hacerlo con Bruzzese? No nos ha dado elementos inverosímiles".

De Moro a Falange Armata

Lombardo subrayó posteriormente la presencia, en el escenario del secuestro de Aldo Moro y el asesinato de su escolta, de un componente de la 'Ndrangheta. Incluso en ese momento histórico "se estaba en una fase de probable cambio en los escenarios políticos en tiempos de 'democracia bloqueada' y Aldo Moro -dijo- estaba desalineado con la lógica de los bloques enfrentados".

Durante la acusación también se habló mucho de la conocida sigla Falange Armata, con la que se reivindicaron numerosos asesinatos y masacres a partir de 1990, con el asesinato del educador penitenciario Umberto Mormile (por orden del propio Papalia) y que se retomará a lo largo de los años noventa con Riina. "No eran videntes -dijo Lombardo en la audiencia- fue un proyecto que empezó con el asesinato de Scopelliti. No fueron casualidades ni eran videntes. ¿Por qué Riina reivindicó las masacres con las iniciales de Falange Armata? Era consciente de que Papalia ya lo había usado. Porque tenían que enviar una señal clara, un mensaje idéntico y una señal de unidad. Y lo hicieron porque al evocar ese tipo de ambiente con el que se relacionaban lograban entender de lo que hablaban. La estrategia era mucho más alta, a saber, el reemplazo de una nueva clase política llevada a cabo por los líderes de Cosa Nostra y la 'Ndrangheta".

La intervención del Ministerio Público continuará el lunes 27 de febrero, con probable prosecución al día siguiente, martes 28 de febrero.

Fotos: ACFB