Jueves 23 Mayo 2024

Por Jean Georges Almendras-5 de octubre de 2022

Ya es un hecho, inamovible en su vida, y más que bienvenido -y sumamente feliz para nosotros- que Gaspare Mutolo -mafioso de Cosa Nostra arrepentido y libre como el viento, y sin deudas ni con la ley ni con la sociedad- siga dando pasos agigantados como artista naif, y que sus obras sigan recorriendo Italia, y que las exposiciones hagan parte de su cotidianidad, en ese maravilloso tránsito de su existencia, coincidiendo con las sabias palabras de María Santamaría alusivas a su persona y a su arte “el hombre vive la historia, pero es su alma de pintor lo que capta su esencia y la traslada al lienzo, dejando que el instinto guíe su mano”. De la mano de esta reflexión, no por casualidad, desde este 6 de octubre y hasta el próximo día 20, en el santuario “Madona dell’arco” (NA) de Italia, permanecerá abierta al público, una vez más, una muestra de pinturas de Gaspare.

Un más que reconfortante suceso para él mismo y para el mundo del arte, que es literalmente una cita obligada para quienes quieran conocerlo con ojo profundo, descubriendo de esa forma, a un ser que se siente agradecido con la vida misma, y con quienes lo han perdonado y han comprendido (desde el alma) su metamorfosis, que ahora ya no es ni un enigma, ni una metáfora, para todos los que hemos tenido el placer de conocerlo personalmente, como es mi caso.

En Italia el arte de Gaspare Mutolo 2

Hace pocos meses nos reencontramos nuevamente, esta vez en el norte italiano, pero nuestro primer encuentro fue hace un par de años en otra región, oportunidad en que lo entreviste para Antimafia Dos Mil. Una entrevista inolvidable porque su historia, lejos de sorprendernos nos enriqueció, por la honestidad y la transparencia de su relato sobre su decisión de apartarse de Cosa Nostra y de su convicción para nacer una vez más a la vida, como un arrepentido, como un colaborador de justicia, merced a la muy significativa presencia -en su camino- del magistrado Giovanni Falcone, poco tiempo antes de cometerse el atentado contra su vida.

De aquellos días, a los de hoy, tres décadas han transcurrido. De aquellos días a los de hoy, han transcurrido no pocas vivencias en su vida de hombre, que, mirando hacia atrás, una y mil veces ha dicho: “Sé que he cometido errores irremediables. He roto muchas vidas y destrozado las de muchos familiares, hoy sigo sintiendo un fuerte deseo de redimirme por completo. Las palabras de quienes han tenido la fuerza y el coraje de perdonarme son de ayuda y ejemplo: mi gratitud va para estas personas".

En Italia el arte de Gaspare Mutolo 3

De un texto de María Santamaría, una comunicadora que ha tenido también el privilegio de conocerlo, extraemos una de las históricas reflexiones de Gaspare: “No fui a la Academia de Bellas Artes, pero la pintura lo es todo para mí. Cuando me siento frente al caballete no noto el paso del tiempo, confieso, en mis cuadros está todo mi mundo, pasado y presente”.

Y es ella misma, más adelante, la que enfatiza con sobriedad y solvencia, la transformación de Gaspare, en los siguientes términos: “Sencillo y espontáneo, el estilo de Mutolo está dictado tanto por el sentimiento como por la reflexión. Como muchos pintores ingenuos, es autodidacta y se mantiene libre de las reglas de las representaciones clásicas, pero, incluso en ausencia de parámetros de perspectiva, es capaz de ofrecer su interpretación genuina e inmediata de la realidad, para impartir una belleza personal y múltiples significados a sus pinturas. La fase preparatoria de los óleos es casi un ritual, a la que Gaspare se dedica con sorprendente delicadeza: recorta con cuidado los cartones de leche, que guarda adrede porque los prefiere a la paleta para mezclar colores; luego, la mano áspera, marcada por el tiempo, se mueve levemente sobre el lienzo, el toque suave pero decisivo define los contornos, llena los espacios, así, los recuerdos que emergen de su memoria toman forma visible, y le permiten escapar de los angostos muros de la prisión hacia espacios verdes incontaminados en los que el observador se encuentra placenteramente inmerso, extrayendo de ellos una beneficiosa sensación de paz y libertad. Los colores y paisajes de su tierra son los elementos seductores de sus pinturas: el rojo vivo de los techos de las casas de Mondello, el azul intenso del mar del Golfo de Palermo, el blanco de las gaviotas que sobrevuelan los cielos, el verde exuberante del sotobosque de Piana degli Albanesi que se cubre de oro en otoño y los tonos evocadores de las puestas de sol. Una tierra solar, fascinante y bellísima, Sicilia, con innumerables contradicciones y, en las sombras, una temible zona oscura que Gaspare conoció desde adentro. Es el pulpo con mil tentáculos, que lo domina todo y que se cuela por todas partes, condicionando fuertemente la vida de las personas, la dinámica ambiental y el conjunto de la sociedad. Una vez que tomó conciencia de la maldad que representaba la mafia, Gaspare optó por cambiar por completo su camino, un verdadero vuelco que lo transformó hasta convertirse en el hombre que es hoy. La trayectoria artística de Gaspare Mutolo refleja, pues, los distintos momentos de su vida. Prisiones que se expresan con sombras oscuras, rejas y atisbos de ciudades lejanas. Es la introspección, la conciencia de haber sido él mismo presa del pulpo, que aún hoy lo aletarga y cobra vida en el recuerdo de los crímenes que ha cometido. La liberación de la condición de mafioso, el redescubrimiento de los valores humanos y espirituales, así como la legalidad, son aspectos que se destacan gracias a los colores vivos, que infunden en el alma la esperanza de un mundo diferente, más justo y armónico”.

No hay palabras ni calificativos para su persona, me refiero a Gaspare; su historia de vida es la evidencia más indiscutible de que el cambio, cuando sale de alma, existe y se palpa. Desde el 2012 y habiéndose cruzado en los caminos de la vida con Antimafia Duemila sus pasos de mafioso arrepentido se fortalecieron mucho más aún, y tanto más, que el arte como expresión del alma, que llevaba en sus entrañas, comenzó a abrirle las puertas de un mundo nuevo: el del artista.

El artista octogenario, que Gaspare ya es ahora, libre de verdad, que con la frente en alto y con la mirada fraterna y llena de vida, nos acerca una muestra de arte desde Italia, pero algún día, no tan lejano, estamos seguros -y al menos así lo intentaremos- nos la acercará, en América Latina, y con él, entre nosotros.

Gracias Gaspare, nos estaremos viendo muy pronto, y “Tante auguri” por la muestra de tu arte que hoy inauguras en tu país natal. La redacción sudamericana está a tu lado, como siempre.

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*Foto de portada: María Santamaría