Hace nueve años del homicidio de los hermanos agricultores Luigi y Aurelio Luciani.
En la emboscada también murieron el jefe mafioso Mario Luciano Romito, verdadero objetivo de los asesinos, y su cuñado
"El 9 de agosto es importante y crucial para no olvidar y, sobre todo, para asumir nuestra mayor responsabilidad. Porque la mayor enfermedad es siempre la delegación. Pensar que siempre les corresponde a otros hacer el trabajo".
Esto afirmó don Luigi Ciotti, fundador de Libera y del Grupo Abele, al asistir esta mañana al noveno aniversario de la masacre de San Marco in Lamis (Foggia). Ese 9 de agosto del 2017, los hermanos agricultores Luigi y Aurelio Luciani fueron asesinados en una emboscada en la que también murieron el jefe mafioso Mario Luciano Romito, el verdadero objetivo del atentado, y su cuñado Matteo De Palma.
Se celebró un acto conmemorativo en el lugar de la masacre, en la antigua estación de San Marco in Lamis, al que asistieron autoridades civiles, militares y religiosas, el fiscal adjunto de Bari, el coordinador de la DDA, Giuseppe Gatti, representantes de Libera, ciudadanos y las dos viudas.
"La muerte de dos personas inocentes aquí, en este lugar, dos padres, impone un compromiso a nuestras conciencias, un paso más allá", declaró Don Ciotti. "Una memoria que debe seguir suscitando preguntas, dudas e interrogantes, y sobre todo, inspirar un mayor compromiso en nosotros. Se lo pedimos a los políticos, a las instituciones, pero también debemos pedírnoslo a nosotros mismos. Ser verdaderos ciudadanos, no ciudadanos intermitentes. La memoria -dijo Don Ciotti en su homilía- tiene un precio. Requiere esfuerzo, nos transforma, nos desafía, exige constancia. La verdadera memoria nos pide compensar el sufrimiento inocente, encontrar el valor para acompañar a quienes sufren, para tocar la carne viva del dolor. Debemos mantener viva la memoria, no como un museo, sino como una brújula".
*Foto de Portada: © Imagoeconomica