Miércoles 12 Agosto 2026

 

Editorial del exfiscal general de Palermo

 

La lucha electoral del 2027 será entre "enemigos y falsos amigos de la Constitución, por un lado, y patriotas de la Constitución, por el otro", y este desafío "solo puede afrontarse y superarse con una movilización masiva que llame al pueblo, que ha comprendido lo que realmente estaba en juego en el referéndum de marzo del 2026, a unirse bajo la bandera de la Constitución".

Este fue el análisis del exfiscal general de Palermo y actual senador Roberto Scarpinato, recogido en un editorial publicado hoy en el diario Il Fatto Quotidiano. El exmagistrado enfatizó la importancia de una "alianza por la Constitución" para "salvaguardarla y adoptarla como programa de gobierno, derogando en los primeros cien días de la legislatura las principales leyes que son la vergüenza de este gobierno".

Se trata, expresó, de "una responsabilidad colectiva impuesta por la coyuntura histórica" en la que nos encontramos: un gobierno (liderado por Giorgia Meloni) que ha iniciado una "época de ajuste de cuentas con el pasado, que, no por casualidad, tiene a la Constitución en su epicentro", aprovechando el actual equilibrio de poder "para romper el marco constitucional vigente, dando origen a una segunda República con una transición de la división y el equilibrio de poderes a su concentración en una única cúpula oligárquica, un canal de transmisión para los intereses de poderosas oligarquías económicas nacionales e internacionales, comités empresariales y grupos de presión. Un proyecto que se implementará con reformas constitucionales como la creación del cargo de primer ministro, la reforma judicial, la autonomía diferenciada y con leyes ordinarias, pero de sustancia constitucional, como, por mencionar solo los casos más notables, los paquetes de seguridad y la ley electoral".

En un artículo publicado en el Corriere della Sera, el profesor Sabino Cassese criticó la propuesta de Giuseppe Conte de construir una "alianza por la Constitución" de cara a las próximas elecciones nacionales. Cassese argumentó que esto equivaldría a una especie de apropiación indebida, ya que la Constitución es "para todos". Scarpinato refuta radicalmente esta tesis. "Esta afirmación se contradice con la realidad histórica del país, que demuestra que, desde su creación, la Constitución nunca ha sido para todos", dijoel exfiscal general de Palermo.

Según Scarpinato, la Carta siempre ha sido "marginada por sectores importantes de la estructura de poder político, que siempre la han considerado un cuerpo ajeno", y aceptada "a regañadientes" solo mientras se mantuvo como un catálogo de buenas intenciones. En cambio, fue rechazada "por todos los medios" cuando se creó el equilibrio político capaz de hacerla realidad, apuntando a los oligopolios, los privilegios económicos y las rentas parasitarias. El magistrado invoca explícitamente el artículo 3 de la Constitución, que compromete a la República a eliminar "los obstáculos económicos y sociales que, al limitar efectivamente la libertad y la igualdad de los ciudadanos, impiden el pleno desarrollo de la persona humana y la participación efectiva de todos los trabajadores en la organización política, económica y social del país". Precisamente por su carácter divisivo, la Constitución ha permanecido como epicentro del conflicto político a lo largo de la historia de la República. Scarpinato explica que este conflicto se desarrolló en dos planos interrelacionados: "En el ámbito público, de forma pacífica, a través de debates parlamentarios y sindicales, y manifestaciones callejeras", y "entre bastidores, de forma sangrienta, fuera de escena, con el recurso a las masacres, las amenazas de golpes de Estado y los asesinatos políticos selectivos". El autor reconstruye la secuencia histórica. La masacre político-mafiosa de Portella della Ginestra el 1° de mayo de 1947, que "bautizó el nacimiento de la República", inauguró la estrategia de tensión tras la victoria de la izquierda en Sicilia y en el punto álgido del conflicto por la cuestión agraria. En ese contexto, se redactaba el artículo 44 de la Constitución. Scarpinato también recuerda el golpe de Estado planeado por el general De Lorenzo, "Solo", en 1964, que fue abandonado recién después de que la centroizquierda abandonara nuevas reformas tras la nacionalización de la electricidad (Artículo 43). "La aprobación del Estatuto de los Trabajadores, que implementa el Artículo 36 de la Constitución al reequilibrar el equilibrio de poder entre el capital y el trabajo, desencadenó la era de masacres y golpes de Estado planeados en la década de 1970", dice Scarpinato. La lista continúa con el asesinato de Aldo Moro, el de Piersanti Mattarella (descrito por Falcone como "el segundo Moro"), las masacres planeadas de 1979 y la masacre de Bolonia. Todos eventos que, según el autor, cerraron "la temporada del reformismo en un baño de sangre" y desterraron el proyecto del compromiso histórico. Las sentencias definitivas sobre las masacres de Milán (1969), Peteano (1972), Milán (1973), Brescia (1974) y Bolonia (1980), confirmaron, recuerda Scarpinato, "la implicación de los enemigos de la Constitución en esta guerra sucia librada entre bastidores: una tríada compuesta por neofascistas, magnates económicos que se unieron a centros de control como la Logia P2 y otras organizaciones similares, y altos mandos de la mafia". Una tríada que, subraya, "se ha reciclado a la manera del gattopardo hasta nuestros días", incluso durante la década de 1990.

 

*Fuente: Il Fatto Quotidiano

*Foto de Portada: © Imagoeconomica