Miércoles 12 Agosto 2026

Hay "buitres" representados "por miembros de este gobierno fascista, como Giorgia Meloni, que instrumentaliza la memoria de Paolo Borsellino, mientras desmantela la legislación antimafia y reduce los instrumentos de lucha contra la mafia y la corrupción". Y luego está "Chiara Colosimo, presidenta de la Comisión Parlamentaria Antimafia, fotografiada con el asesino en masa Luigi Ciavardini, condenado en forma definitiva por la masacre de Bolonia, y, en otra foto, con el busto del Duce".

"Ninguno de ellos es digno de pronunciar el nombre de Paolo Borsellino: hoy resistimos con tenacidad hasta que sepamos toda la verdad". Estas fueron las palabras de Sonia Bongiovanni, presidenta de la asociación de promoción social Our Voice, durante el trigésimo cuarto aniversario de la masacre de via d'Amelio, en la que murieron el juez Paolo Borsellino y sus guardaespaldas Agostino Catalano, Emanuela Loi, Walter Eddi Cosina, Claudio Traina y Vincenzo Li Muli.

Marta Capaccioni intervino inmediatamente después, criticando duramente las conmemoraciones formales y calificándolas de "pasarelas políticas" para quienes "traicionan la memoria a diario". Asimismo, anunció la creación de una Presencia Social Antimafia para subsanar las deficiencias de las instituciones. Esta perspectiva fue profundizada por Daniele Quagliata, quien destacó que el sistema criminal se beneficia al ofrecer reconocimiento social a quienes viven en condiciones precarias, y afirmó que: "Por un lado, tenemos un Estado ausente que olvida las necesidades y las luchas. Y por otro, un sistema alternativo al Estado que reconoce y promete una mejora social".

Un punto central del debate giró en torno a la identidad del Estado y el papel de quienes visten el uniforme: el inspector Luigi Lombardo distinguió entre un Estado formado por personas que creen en la justicia y un "Estado con minúscula" que debería protegerlas pero no lo hace.

También advirtió contra la trampa de quienes buscan separar a la sociedad civil de las fuerzas del orden, recordando: "Cuando empezamos a odiar a quienes visten el uniforme, hijos de campesinos, obreros y desempleados, olvidamos quiénes son y damos crédito a quienes quieren que nos odiemos entre nosotros". El abogado Armando Sorrentino, por su parte, hizo hincapié en la necesidad de cultivar "el vicio de la memoria y la virtud de la duda", citando los diarios de Giovanni Falcone y el interés del magistrado en la investigación del caso Gladio. Sorrentino argumentó que Paolo Borsellino fue un testigo clave que nunca fue escuchado, concluyendo: "Queremos que la historia se reescriba basándose en la verdad". 

La acusación se concretó con Stefano Mormile, quien señaló el robo de la Agenda Roja y el llamado Protocolo Mariposa. Mormile apeló directamente a las autoridades gubernamentales, afirmando que el pacto para el acceso de los servicios secretos a las prisiones se cristalizó y legalizó mediante disposiciones recientes del Decreto de Seguridad. Al mismo tiempo, Brizio Montinaro enfatizó la importancia de la verdad histórica para las nuevas generaciones, citando conexiones entre diversas masacres italianas, desde Portella della Ginestra hasta 1993, y mencionando influencias internacionales vinculadas a las pistas negras.

Finalmente, Nino Morana, nieto de Vincenzo Agostino, ofreció un emotivo testimonio sobre el sufrimiento de las familias de las víctimas, denunciando a "la violencia como espectáculo" y los constantes encubrimientos. Morana identificó un hilo conductor común a muchos crímenes de gran repercusión: "La presencia de miembros de las fuerzas del orden o de seguridad en casi todas las masacres y crímenes de gran repercusión que han ensangrentado nuestro país".

Concluyó haciendo un llamamiento al respeto por el dolor de las familias y reafirmando el compromiso de resistir a quienes intentan empañar la memoria de las víctimas.

El tema central es la existencia de un hilo conductor que vincula el terrorismo neofascista de la década de 1970, la estrategia de la tensión y las masacres de la mafia de 1992-1993.

Como afirmó Paolo Lambertini, presidente de la Asociación de Familiares de las Víctimas de Bolonia, el objetivo del encuentro es "dar a los jóvenes la fuerza de una comunidad que no se rinde" a través de una lucha de resistencia democrática. Franco Sirotti, hermano de Silver Sirotti, víctima de la masacre del tren Italicus, reiteró la importancia de fortalecer la unidad entre las familias afectadas por el terrorismo y la mafia para "llevar adelante este compromiso con la memoria, la verdad y la justicia". Federico Sinicato, presidente de la Asociación de Familiares de Víctimas de la Masacre de Piazza Fontana, señaló que las masacres de Capaci y via D'Amelio tienen "la misma importancia para la historia italiana que las masacres fascistas de la década de 1970".

Rosaria Manzo, presidenta de la Asociación de Familiares de las Víctimas de la Masacre del Rapido 904, ocurrida el 23 de diciembre de 1984, destacó una conexión técnica entre los atentados, informando que el explosivo del Rapido 904 "tiene la misma composición que el explosivo utilizado en la masacre de via D'Amelio", con el objetivo de comprender el vínculo entre la estrategia de tensión y las masacres de la mafia. Daniele Gabrielli denunció que "el mismo plan criminal y de distracción estuvo, y me temo que aún está, en marcha en todas las masacres", enfatizando que la constante desinformación demuestra la intención de socavar las libertades constitucionales.

Federico Sinicato también recordó que, desde principios de la década de 1970, las investigaciones sobre la masacre de Piazza Fontana la habían calificado de "masacre de Estado", señalando la "responsabilidad de las instituciones, la responsabilidad de los miembros del aparato estatal". Sergio Amato, hijo del magistrado Mario Amato, asesinado por el NAR el 23 de junio de 1980, proporcionó detalles sobre los instigadores de la masacre de Bolonia, declarando: "Los instigadores de Bolonia son Licio Gelli, de la logia P2, Federico Umberto D'Amato, de la Oficina de Asuntos Confidenciales, Mario Tedeschi, diputado del MSI y director del Corriere Borghese, y Umberto Ortolani".

Sergio Amato citó las palabras de su padre, el magistrado Mario Amato, pronunciadas poco antes de ser asesinado por el NAR: "Estoy llegando a una visión de una verdad global que implica responsabilidades mucho más graves que las de los autores materiales de los actos criminales". A continuación, amplió este análisis argumentando que entre los perpetradores e instigadores se encuentran "agentes de desinformación desleales al Estado y a la Constitución, leales en cambio a la contra constitución, al plan de renacimiento democrático y a la logia P2".

Daniele Gabrielli, vicepresidente de la Asociación de Familiares de las Víctimas de la Masacre de via dei Georgofili, ocurrida el 27 de mayo de 1993, instó a las fuerzas políticas a romper "todos los vínculos con los círculos directa e indirectamente responsables de las masacres: los servicios secretos, la masonería, los neofascistas y el crimen organizado", y solicitó la creación de una Comisión Antimafia que no adopte enfoques unilaterales ni engañosos. Concluyó recordando que, según el magistrado Gabriele Chelazzi, el paso final hacia la verdad "depende del Parlamento y de ese valioso órgano institucional constituido por la Comisión Antimafia".

Luana Ilardo, hija de Luigi Ilardo, infiltrado en Cosa Nostra y asesinado el 10 de mayo de 1996, declaró: "Quiero usar los minutos que me asignaron para decir una vez más que nosotros no estamos con los desvaríos institucionales, como el que se le ha hecho al fiscal adjunto Sebastiano Ardita, a quien exactamente por tercera vez se le niega un papel decisivo y de importancia fundamental para él y sobre todo para nosotros".

Luana Ilardo explicó: "Nos preguntamos por qué el CSM le niega una vez más a Sebastiano Ardita el rol que merece, dado que es un experto desde hace años ha participado y conoce todos los secretos de Cosa Nostra y la mafia, y no entendemos por qué se lo rechaza de nuevo".

Luego añadió que Sebastiano Ardita "fue rechazado en su candidatura a fiscal jefe en Catania y hoy fue rechazado de nuevo en su candidatura a dirigir la DNA, junto, por supuesto, con el Dr. Di Matteo y todos aquellos magistrados a quienes siempre hemos apoyado".

 

Según Luana Ilardo, via D'Amelio representa "el lugar principal para conmemorar la masacre de Estado que tuvo lugar contra Paolo Borsellino y sus custodios, pero también es un lugar donde todos tenemos la oportunidad de rebelarnos contra este sistema, este Estado que se niega a darnos la verdad y la justicia, y que no quiere que hombres como Sebastiano Ardita, como Di Matteo, como Scarpinato, como Gratteri, como Tescaroli, como todos aquellos a quienes apoyamos, lleguen y nos den la verdad que llevamos exigiendo durante 34 años". 

Luciano Traina, hermano de Claudio Traina, declaró: "Si estoy aquí hoy, como cada año, es para recordar a los caídos, a mi hermano ante todo, como a todos los demás". Al ser interrogado por los periodistas sobre la verdad, aclaró: "No soy político, no puedo saberlo. Debemos preguntarles a ellos, porque después de 34 años de verdades ocultas, engaños, y tantas otras cosas, creo que nunca sabremos la verdad". 

Luciano Traina continuó: "No me digan que soy pesimista, pero todo quedará en una burbuja como la del avión de Ustica, ni más ni menos. Y si la verdad llega a salir a la luz ese día, nos dirán lo mínimo, lo que han querido decirnos hasta ahora".

Luego recalcó: "Realmente no quería hablar hoy, ni tenía ganas de estar en el escenario, pero es mi deber, es mi deber porque, como cada año, les agradezco a todos ustedes que vienen aquí por su cuenta desde tan lejos; nadie los mantiene. Y eso es amor verdadero, cercanía verdadera, de la que aún carecemos. Y son ustedes, gente sincera, y no los que hacen pasarelas".

Luciano Traina dijo luego: "Lamentablemente, esto está sucediendo hoy, y estoy muy enojado, muy enojado porque, como he dicho cada año, el 19 de julio de 1992, yo también era policía. Llegué aquí a las 17:20 como policía para realizar mis investigaciones. No sabía que mi hermano estaba aquí. Me di cuenta cuando un compañero me detuvo. Me di cuenta cuando vi lo que no debía haber visto. Y reconocí el zapato de mi hermano en su pierna, que estaba suelto y pegado a una llanta en la parte delantera, a la que le faltaba la goma".

Y añadió con dolor: "Con el paso del tiempo, sentí que mientras yo gritaba de desesperación, mucha gente, tanto en prisión como en casa, brindaba con champán por esta masacre. No es algo que me haya inventado, es la pura realidad. Así que si llegamos a 34 años sin soluciones, tengo que ser pesimista, tengo muy poca esperanza. En lugar de avanzar, siempre retrocedemos".

Catalano declaró: "La nuestra es una conmemoración normal, digamos, para nosotros, los familiares. Nuestro agradecimiento a ustedes que, incluso en un día tan caluroso, también quieren conmemorar a estos muertos, que son nuestros". Continuó, recordando haber visto a su hermano en la morgue: "Vi a mi hermano, porque estaba en Messina trabajando, pero lo vi en la morgue; me mostraron lo que quedaba. Solo vi la mejilla reconocible; debajo de la sábana no había nada más". 

Pina Catalano, hermana de Agostino, relató un episodio emblemático de la generosidad de su hermano: "Mi hermano había cumplido 43 años el 16 de mayo y, para celebrarlo, fue con sus hijos a la playa de Mondello. De repente, oyó gritos y fue a ver qué pasaba. A 50 metros había un chico de 14 años, forcejeando y cayéndose porque había tragado demasiada agua".

Pina Catalano aclaró: "Hoy es chico está presente acá, y es, como se suele decir, un verdadero milagro, a quien mi hermano devolvió la vida porque estaba muerto. Agostino empezaba algo y tenía que terminarlo. Y aquí tenemos un ejemplo vivo de eso".

En el mensaje leído por Nicola Hassan Di Cola en nombre de Silvia Steiner, nieta de Eddie Walter Cosina, se recuerda: "Era una persona generosa y altruista, profundamente apegada a su familia, y estas cualidades lo llevaron a elegir servir al Estado. Para él, la familia era el corazón del Estado, y el Estado estaba en su corazón. Amaba Italia, estaba orgulloso de ser italiano y vestía el uniforme con gran orgullo".

"El legado que Eddie nos deja a todos es que el cambio comienza en nuestra conciencia y se materializa en nuestro compromiso, en ser ciudadanos activos y conscientes, impulsados por valores profundos como la justicia y la legalidad. Porque no hay héroes, solo hombres y mujeres que cumplen con su deber". 

Maria Claudia Loi, hermana de Emanuela Loi, en un mensaje leído por Stella Borsellino, declaró: "Ese maldito domingo 19 de julio de 1992, en via Mariano D'Amelio, en Palermo, condenado a muerte por el único delito de defender al Estado y a todos nosotros. La mafia se llevó su cuerpo, pero no sus ideas. Como dijo el juez Falcone, hay que hacerlas caminar con las piernas de todos nosotros".

Para concluir, Maria Claudia Loi dirigió un mensaje a los jóvenes, utilizando palabras atribuidas a su hermana: "Queridos jóvenes, comencé mi carrera en la Policía del Estado a los 21 años, un poco mayor que ustedes. Quería demostrarme a mí misma, y a todos, que los sueños pueden hacerse realidad. Espero que estén un poco orgullosos de mí. Si quieren contar mi historia, háganlo con todo el corazón".

Salvatore Borsellino afirmó que "pasar junto a su imagen solo durante la ceremonia de investidura no es inspirarse en Paolo Borsellino. No es inspirarse en él para destruir el legado de leyes que Falcone y Borsellino otorgaron al poder judicial para combatir a la mafia: cadena perpetua sin libertad condicional, artículo 41-bis, colaboradores de justicia, escuchas telefónicas y otras. Despenalizaron el abuso de poder y despojaron al Parlamento de su función, gobernando únicamente por decreto". El hermano de Paolo Borsellino continuó: "Este gobierno también ha dado a los servicios secretos la capacidad de cometer crímenes extremadamente graves sin rendir cuentas ante el poder judicial. Es la misma lógica que ha impulsado décadas de masacres en este país".

Salvatore Borsellino prosiguió: Dijo: "La masacre de via D'Amelio no es un hecho aislado: es consecuencia directa de Capaci. Durante mucho tiempo creí que Paolo fue asesinado tan rápidamente porque se oponía a la tratativa. Ciertamente lo hizo, pero la aceleración de la masacre tiene otras explicaciones. Los explosivos utilizados, los vehículos, el doble mando, no estaban al alcance de la mafia tradicional". Respecto a la presencia de símbolos políticos en la calle, aclaró: "Quiero decirle algo a Giovanni Paparcuri: fui yo quien no quería que los fascistas entraran en esta calle, y los mantuve alejados. Incluso quisieron robarnos el escenario. Los fascistas no entrarán aquí. No hay posibilidad de acuerdo con ellos. Quiero recordarles a todos que aquí, en esta calle, no tolero la presencia de nadie que llegue con símbolos neofascistas. Por eso he preparado algunos carteles, por si acaso".

Al inicio de su discurso, Salvatore Borsellino explicó: "Me alegra haber podido llegar hasta aquí una vez más. Mis piernas ya no tienen la fuerza para llevarme a todas partes, pero hay otras piernas que caminan en mi lugar. Mi voz ya no resuena como antes, pero hay otras voces, más jóvenes, que resuenan en mi lugar". Y añadió: "Este año, quise delegar la organización a los jóvenes de Our Voice, el Comité 23 de Mayo y otras organizaciones juveniles. Este es su momento". Giovanni Paparcuri tomó la palabra y expresó su decepción con la organización del día: "Dos palabras son difíciles. Cada vez que se acercan los aniversarios, me molesta toda la retórica. Hoy, sin embargo, me sentí aún más decepcionado. Hasta el año pasado, estaba el escenario, las Agendas Rojas, Salvatore Borsellino y los jóvenes de aquella época. Luego, la procesión con antorchas. Este año, en cambio, montaron el escenario al final de la calle. No es cierto que la lucha contra la mafia nos una: nos divide, y eso no es bueno".

Paparcuri recalcó: "No soy ni de derecha ni de izquierda, me gusta la unidad. Nunca encontraremos la verdad; después de 34 años, es difícil. Hace muchos años dije que esperaba que un magistrado se presentara, levantara la mano y dijera: 'jóvenes, yo tengo la verdad'. Esa esperanza se desvanece". Luego recordó al inspector Gianni Capparella: "Quiero rendir homenaje al inspector Gianni Capparella de la Policía Penitenciaria, quien custodió con esmero el auto blindado de Falcone durante casi treinta años. Por arrogancia, se lo arrebataron y lo trajeron aquí solo para aparentar. No fue honesto, como tampoco lo fue repartir los cuerpos. La lucha contra la mafia no se logra arrebatando objetos o recuerdos a otros. Todos debemos hacerlo". 

Antonio Vullo, el único superviviente de la escolta, dijo: "Ser el único superviviente no es fácil. He cargado con este peso durante 34 años. Estuve aquí aquel domingo, junto con Agostino, Walter, Claudio, Emanuela y Vincenzo. Un día hermoso, y luego la oscuridad. Nunca nos hemos ido de ese lugar". Vullo añadió: "La clave para reabrir esta historia es la Agenda Roja que estaba en el maletín de Borsellino. Se escudan en el "no recuerdo", en falsos testimonios o en el derecho a guardar silencio. Al menos, tengamos un poco de honestidad intelectual". Según el oficial superviviente, "para nosotros, Borsellino era un superhéroe: fuerte, coherente. Y quizás sea precisamente esa coherencia lo que molestaba a algunos".

Nino Di Matteo expresó su profunda preocupación por el clima actual, señalando que la búsqueda de la verdad completa está sufriendo un claro revés, debido a decisiones políticas. El magistrado declaró: "La búsqueda de la verdad completa se está alejando: no se ha acercado, sino que se aleja cada vez más, por decisiones políticas que son absoluta y rotundamente contrarias a la búsqueda de la verdad". Di Matteo criticó duramente a la Comisión Parlamentaria Antimafia, acusándola de aislar la masacre de via D'Amelio del contexto más amplio de las masacres.

En sus palabras: "La decisión de la Comisión Parlamentaria Antimafia de centrarse única y exclusivamente en la masacre de via d'Amelio, como si esta estuviera desvinculada del contexto de las masacres que la precedieron y la siguieron". El magistrado también expresó su preocupación por posibles presiones internas dentro de las instituciones, citando el fallido nombramiento de Sebastiano Ardita, e instó al Presidente de la República a aclarar: "Los miembros del Consejo Superior de la Magistratura … deberían tener el valor y la decencia institucional de decir si existió tal presión, quién la ejerció y cómo se manifestó". A continuación, fue el turno de Roberto Scarpinato de reconstruir el significado histórico de los funerales de los oficiales de escolta, considerándolos un momento decisivo en el que los ciudadanos comprendieron de inmediato la naturaleza política del atentado. El magistrado declaró: "Esos mil ciudadanos comunes comprendieron que la masacre de via D'Amelio no fue solo una masacre de la mafia, sino una masacre de Estado".

Scarpinato denunció las continuas acciones de poderes ocultos destinadas a proteger a los instigadores tras bambalinas, obstaculizando el surgimiento de verdades inconfesables mediante muertes sospechosas en prisión -como las de Antonino Gioè y Bernardo Pace- o la eliminación de colaboradores como Luigi Ilardo. A continuación, atacó duramente a quienes ahora se presentan como herederos de Borsellino: "Pertenecen a esa Comisión Antimafia ... que en estos tres años ha impedido por todos los medios cualquier investigación sobre los instigadores externos, los cómplices y los encubrimientos".

El abogado Fabio Repici examinó las principales líneas de investigación, cuestionando el énfasis casi exclusivo en la hipótesis de los contratos con la Mafia, equiparándola a un encubrimiento similar al de la pista palestina utilizada en la masacre de Bolonia. Repici declaró: "Hoy, algunos investigadores desorientados persisten en afirmar que la única razón de la masacre de via d'Amelio fue la de los contratos de la mafia, del mismo modo que esas mismas personas, o sus seguidores más conservadores, han afirmado durante décadas que la pista de la masacre de la estación de tren de Bolonia ... era la pista palestina". 

 

 

El abogado recordó las conexiones entre figuras subversivas de derecha y Cosa Nostra, citando a Paolo Bellini, y criticó el apoyo del gobierno al general Mario Mori, "el hombre que fue recibido oficialmente en el Palacio Chigi por el subsecretario Alfredo Mantovano para que recibiera la solidaridad del gobierno". Repici también destacó la importancia de las escuchas telefónicas de Giuseppe Graviano a Silvio Berlusconi y Marcello Dell'Utri. Elementos considerados pasados por alto en las solicitudes de archivo del caso. Luigi Li Gotti concluyó con graves acusaciones contra el fiscal de Caltanissetta, De Luca, culpable, según el abogado, de ocultar información relevante a la Comisión Antimafia, en particular sobre los contactos entre Stefano Delle Chiaie y Sicilia durante las masacres. Li Gotti declaró: "El fiscal De Luca está engañando a la opinión pública porque no permitió que la Comisión Antimafia supiera lo que él mismo había afirmado en una resolución del 16 de junio del 2024". El abogado recordó el interés de Giovanni Falcone en la organización Gladio, sugiriendo que estas estructuras podrían haber sido la raíz de los atentados. Citó las confidencias recogidas por Arlacchi: "Arlacchi relata lo que Giovanni Falcone le confió. Es decir, que estaba esperando su nombramiento como fiscal nacional antimafia para volver a Gladio... porque comprendía que era la raíz de lo que estaba ocurriendo en el país". 

El recuerdo de los caídos no puede reducirse a una ceremonia formal, sino que debe transformarse en una herramienta de concienciación y resistencia civil.

Francesca Albanese, Relatora Especial de la ONU, enfatizó que los muertos confían su memoria a los vivos, quienes tienen el poder de honrarla o recordarla. Según la relatora, la mafia representa no solo un fenómeno criminal, sino una "estructura racional" incrustada en una "gramática del poder" que normaliza las excepciones y sacrifica vidas humanas. Albanese concluyó afirmando que: "La legalidad no es un conjunto de procedimientos, sino una forma de civilización, y que cada vez que el poder intenta eludir la ley, la responsabilidad de oponernos recae sobre cada uno de nosotros". Sandra Rizza, por otro lado, centró su discurso en la necesidad de esclarecer por completo a los instigadores y las manipulaciones relacionadas con la masacre de via d'Amelio.

La periodista preguntó: "La cuestión central sigue vigente hoy: ¿cuán cerca estamos de la verdad sobre los atentados de Palermo, Florencia, Roma y Milán? Y esta no es una pregunta dirigida únicamente al pasado; es un tema que cuestiona el presente de nuestra democracia". Rizza criticó la orientación predominante dentro de la Comisión Parlamentaria Antimafia, que corre el riesgo de centrarse únicamente en la pista de "los contratos de la mafia", transformándola en una "censura preventiva" capaz de bloquear las investigaciones sobre la complicidad externa y los círculos de subversión negra. Advirtió que: "una democracia que renuncia a la búsqueda de la verdad es una democracia que renuncia a defenderse". Paolo Mondani denunció la decisión de la RAI de suspender las repeticiones de su investigación sobre las "pistas negras", calificándola de "censura sin precedentes". El periodista recordó que desacreditar a la víctima es un método recurrente para obstaculizar a quienes buscan la verdad, citando los ejemplos de Giovanni Falcone y Peppino Impastato. Como afirmó Paolo Mondani: "La historia italiana nos enseña que la verdad no solo se ve obstaculizada por el silencio; a veces se ve obstaculizado por la vida de la víctima, utilizada como arma".

Mondani aseguró que Report no cederá ante el "nuevo macartismo" y cerró si discurso con la frase: "La pista negra es su pesadilla". Stefania Limiti interpretó la conmemoración como un verdadero "día de resistencia" contra los intentos de desviar la atención. La escritora habló de una "política de masacres" destinada a cambiar el curso de la historia y bloquear las energías innovadoras del país. Y afirmó: "Hoy tenemos un gobierno de derecha que, no por casualidad, está bloqueando una operación de investigación de la verdad, y no lo permitiremos".

Al finalizar el evento, Giorgio Bongiovanni intervino en el panel sobre periodismo. El director de ANTIMAFIADuemila se hizo eco de la queja formulada por otros ponentes anteriores respecto a lo dicho por el consejero Andrea Mirenda sobre a la presión ejercida en el CSM durante la sesión plenaria convocada para decidir sobre la candidatura al puesto de Fiscal Adjunto de la Dirección Nacional Antimafia. "Presidente Mattarella, usted preside el CSM, y el consejero Andrea Mirenda ha denunciado presiones para elegir a Franca Imbergamo en lugar de Sebastiano Ardita. ¿Quién ejerció esas presiones?", preguntó Bongiovanni.  

El presidente de la República "debe convocar una reunión urgente del CSM y preguntar a los consejeros quienes ejercieron esas presiones". En su discurso, el director de ANTIMAFIADuemila recordó a los presentes en via d'Amelio que Gladio, y por lo tanto la CIA estadounidense, estuvieron detrás de las masacres de la Primera y la Segunda República. "Fue la CIA quien llevó a cabo las masacres: desde Portella della Ginestra hasta Piazza Fontana, Piazza della Loggia, la estación de trenes de Bolonia, hasta aquí en via d'Amelio. Cuando hablamos de servicios secretos, debemos hablar de los servicios secretos estadounidenses; Italia no cuenta para nada". 

 

*Fotos:  © Paolo Bassani