Invitados: la biógrafa de Tina Anselmi, Aaron Pettinari, Luana Ilardo y el general Michele Riccio
La escritora Anna Vinci, invitada a Radio Unitelma Sapienza, conducido por Roberto Sciarrone, volvió a hablar sobre el vínculo inextricable entre la mafia, el poder corrupto y el silencio institucional. "En este país, cuando pensamos en lo difícil que es detener esta estrategia paralela que deja un rastro de sangre", dijo, recordando que Peppino Impastato, quien "tenía a la mafia en casa", fue "doblemente valiente" por desafiar a Cosa Nostra en la radio. "Voces que no se pueden borrar", como la de Luigi Ilardo, colaborador de Michele Riccio (hoy general retirado de Carabineros y coautor, junto con Vinci, del libro La Estrategia Paralela, publicado por Zolfo) asesinado el 10 de mayo de 1996. Vinci reconstruyó su historia en el ensayo Homicidio de Estado (Editorial Chiarelettere, con prólogo de Riccio y el testimonio de su hija, Luana Ilardo).
El libro recoge la confesión, hasta entonces inédita, de la hija del jefe que descubrió el escondite de Provenzano y que posteriormente fue abandonado por las instituciones.
"Lo mataron y lo enterraron, pero a nosotros no, y sobre todo a mí no. Sé que mi liberación llegará cuando salga a la luz la verdad de la historia, una historia más grande que él, en la que mi padre estuvo involucrado", leyó Anna Vinci, citando las palabras de Luana.
"Papá había cometido errores en el pasado, pero antes de ser liberado, decidió colaborar porque ya no quería tener nada que ver con su familia ni con toda la organización de Cosa Nostra", dijo, especificando que "no fue la colaboración clásica, el arrepentimiento clásico al que estamos acostumbrados, sino que, junto con el coronel Riccio, un gran hombre de Carabineros que se había formado bajo la tutela del general Carlo Alberto dalla Chiesa, iniciaron un proceso de infiltración en la dinámica de la Cosa Nostra en nombre del Estado".
Sus esfuerzos llevaron al arresto de 50 personas, incluidos siete jefes provinciales, y a la localización del escondite de Bernardo Provenzano -tres veces- sin ser capturado jamás. "Desde aquel fatídico 31 de octubre de 1995, cuando papá mantuvo una conversación de ocho horas con Provenzano, transcurrieron exactamente 192 días hasta el 10 de mayo, fecha de su muerte", explicó Luana.
Las masacres de 1992 y los autores externos: un rompecabezas incompleto
Aaron Pettinari, jefe de redacción de ANTIMAFIADuemila, recordó que la muerte de Luigi Ilardo interrumpió una línea de investigación crucial: "Las masacres han terminado, pero aún no conocemos toda la verdad. Falta una pieza clave: los autores externos". Citó el caso del general Mario Mori, "investigado repetidamente por no haber detenido a Provenzano en 1995 y por no haber registrado el escondite de Totò Riina en 1993 (posteriormente absuelto)", y el de Giovanni Tinebra, "el hombre que, cuando ocurrió la masacre de via d'Amelio, como fiscal jefe de Caltanissetta, involucró de manera totalmente atípica a los servicios secretos, al SISDE y luego a Bruno Contrada en la investigación, quienes elaborarían informes que darían lugar a la pista falsa del falso informante Vincenzo Scarantino".
Michele Riccio reconstruyó entonces su relación con Luigi Ilardo: "Solo me pidió una cosa: que respetara su dignidad. Y ofreció una cooperación plena e incondicional durante tres años". Pero cuando Ilardo decidió "cooperar plenamente con las autoridades judiciales", su destino quedó sellado. "En ese momento comprendí que no habría posibilidad de compromiso", declaró Riccio.
*Foto de Portada: Antimafia Duemila