Ya lo he dicho públicamente en varias ocasiones, y hoy, a la luz de los recientes acontecimientos, lo reitero con aún mayor convicción. Esta Comisión Parlamentaria Antimafia, presidida por la Honorable Colosimo, está, me temo, alejando irreparablemente cualquier posibilidad de completar la investigación sobre la verdad de las masacres del periodo 1992-1994.
Con el silencio cómplice de la mayoría, lo hace mediante métodos y procedimientos inaceptables, ignorando lo que ha quedado indiscutiblemente demostrado en numerosos juicios respecto a la unidad del contexto y los motivos de las masacres de Sicilia de 1992 y las posteriores de Florencia, Roma y Milán. La Comisión Parlamentaria Antimafia actúa así evitando cualquier investigación exhaustiva de cualquier pista, incluso si ha surgido en audiencias públicas, que pudiera indicar los fines políticos y estratégicos de dichas masacres.
Para avanzar en esta dirección errónea y peligrosa, desde el inicio de su labor, esta Comisión Parlamentaria Antimafia ignoró la solicitud sustancial y bien documentada de una investigación más exhaustiva presentada de inmediato por el senador Scarpinato.
Posteriormente, llevó a cabo y respaldó una campaña de aislamiento progresivo, deslegitimación gratuita y grave de Roberto Scarpinato, impidiéndole así ejercer plena y eficazmente su mandato. Es lamentable que en este país se penalice, en lugar de valorar, la experiencia, la pericia y la vocación cívica de quienes siempre han dedicado sus mejores energías a la búsqueda de una verdad que pocos parecen desear hoy en día.
*Foto de Portada: © Paolo Bassani