Viernes 13 Marzo 2026

Artículo del criminólogo forense publicado en Dark Side

Treinta años después de las masacres, aún persisten misterios, secretos e interrogantes.

Por un lado, hay quienes buscan instigadores de alto perfil, "encubrimientos institucionales, la convergencia del crimen organizado, la política y la subversión"; mientras que, por otro, est+an los que presionan para encerrar todo dentro de un perímetro limitado únicamente a la mafia y los contratos.

Hay un hecho en particular que desmorona violentamente el dogma de la mafia como única culpable de las masacres: "la pista femenina", que apunta directamente a "las relaciones entre la mafia y los aparatos estatales, las cadenas de mando y las complicidades dentro del Estado".

Este es, en resumen, el análisis del criminólogo forense Federico Carbone publicado en un artículo en Dark Side. El artículo examina el documento confidencial de la Dirección Distrital Antimafia (DDA) de Florencia que apareció brevemente en línea, poniéndolo a disposición de cualquiera para su descarga. Esas páginas fueron posteriormente eliminadas, pero quienes las leyeron, entre los que se encuentra ANTIMAFIADuemila, pudieron observar varias cosas, incluyendo el tema de la investigación de los "contratos mafiosos". Según Carbone, "transformar el expediente de los contratos mafiosos en una 'explicación total' de las masacres termina por reducir el nivel de conflicto y, sobre todo, desviar el enfoque"; se convierte así en un "atajo narrativo conveniente. Si el motivo es 'económico', si todo se reduce a una guerra por contratos, entonces los actores en los que hay que centrarse siguen siendo, en última instancia, siempre los mismos: la cúpula de Cosa Nostra, algunos empresarios conspiradores, y un puñado de políticos locales o nacionales".

Pero adoptar esta tesis desvía la atención del "papel de los servicios de seguridad y sus segmentos desviados", los "canales de diálogo con las estructuras supranacionales", la "función de las masacres como herramienta para redefinir el equilibrio político en la transición entre la Primera y la Segunda República", y la "presencia de otras fuerzas (negras, subversivas, "estatales") en connivencia o encubrimiento". De hecho, "si el núcleo de las masacres hubiera sido realmente el asunto de las contrataciones, ¿por qué el aparato habría invertido tanta energía en desorientaciones, pistas falsas y endebles construcciones acusatorias como la de Scarantino? ¿Por qué insistir durante años en cifras convenientes, si 'solo' se trataba de seguir el dinero y el flujo de contratos públicos?". Como afirma el artículo, "Centrarse exclusivamente en ese expediente nos permite contar una historia tranquilizadora: una mafia que mata para defender sus propios intereses económicos, un Estado en parte distraído, en parte corrupto, pero esencialmente ajeno a la decisión de llevar a cabo las masacres".

No solo la mafia: la presencia femenina en los escenarios de las masacres

Sin embargo, el documento se refiere a la participación femenina: "Quizás la pista más desestabilizadora se descarta en pocas palabras: la referencia a Rosa Belotti como una posible 'rubia' de via Palestro, con la posibilidad de ser archivada. Es aquí donde el documento revela la profunda brecha entre el lenguaje burocrático de los fiscales y el alcance perturbador de lo que se desprende de los documentos". "La idea -dice- de que las mujeres estuvieran incluidas en los comandos de las masacres de 1993 socava uno de los dogmas de la narrativa judicial tradicional: la imagen de Cosa Nostra como una máquina vertical dominada por los hombres, que delega únicamente funciones de retaguardia a las mujeres. Sin embargo, las noticias y algunos informes de las agencias de seguridad cuentan una historia diferente: hubo presencia femenina en más de un escenario de masacre, figuras conduciendo vehículos cargados con explosivos, acompañando inspecciones en el lugar de los hechos, cubriendo retiradas". Pero no se trata solo de la milanesa, sino que en "diversos documentos de investigación se mencionan al menos dos figuras femeninas diferentes, roles que se entrelazan con círculos subversivos negros, trabajadores milaneses e incluso segmentos del aparato de seguridad. La hipótesis de que algunas de estas mujeres pudieran actuar como nexo entre mundos diferentes -mafias, estructuras estatales y redes subversivas- ha permanecido marginada, casi como si se tratara de un cuerpo extraño que se tolera pero no se adopta como clave interpretativa". Al leer los documentos, concluye Carbone, se tiene la impresión de que "la 'pista femenina' no solo ha sido subestimada, sino también temida. Porque si bien es cierto que en Cosa Nostra nada ocurre por casualidad, la entrada de mujeres en una operación de ese nivel no puede reducirse a un detalle folclórico. Es un signo de hibridación, de profesionalización, de conexiones que trascienden los confines de la mafia tradicional. Precisamente el terreno que durante treinta años se ha hecho todo lo posible para evitar nombrar abiertamente".

*Fuente: darksideitalia.it