Martes 13 Enero 2026
Es una triste realidad que veamos a prefectos con funciones duales, tanto técnicas como políticas, así como a algunos miembros de la policía bajo investigación, también subordinados a la política y/o sospechosos de estar vinculados a la mafia, lo que resulta en una cantidad desproporcionada de funciones legalmente asignadas. Son tiempos diferentes a los que teníamos buenos ejemplos de servidores públicos íntegros, como el prefecto de Roma, Mosca, quien una vez se negó a cumplir la orden recibida del ministro pro de tomar las huellas dactilares a niños romaníes. ¿Por qué se negó? ¡Porque la orden violaba la Constitución!
Ahora, algunos colegas del prefecto Mosca están haciendo declaraciones que van más allá de su alcance e incluso actúan como portavoces de proclamas políticas. Si esto no es una mutación genética, ¿cómo la llamamos? Me pregunto cuántos de ellos, lamentablemente bastantes, han contribuido a socavar el sacrosanto principio de la separación de poderes.
Y entonces, ¿hablamos de los comisionados extraordinarios designados para rehabilitar las instituciones disueltas debido a la infiltración del crimen organizado y la mafia? ¿Cuáles han sido los resultados? ¡Es hora de arrojar luz sobre esta realidad y sus efectos, que están a la vista de todos! En lugar de abordar la expansión del crimen organizado y la mafia, dejando muchas partes del país desatendidas, a merced de los sembradores de muerte que, con la proliferación de drogas, están diezmando el futuro de las nuevas generaciones? En lugar de luchar contra la mafia, ¡algunos prefectos se están convirtiendo en políticos! Igualmente decepcionantes son esos sindicalistas, también serviles a la política, que traicionan la confianza de sus miembros, socavando así la función misma para la que existen. Gran parte del espectro político debería ser procesado por reformas que constituyen un ultraje al Estado de Derecho. Basta con observar lo que ocurre dentro del Garante de la Privacidad, donde se está llevando a cabo una cacería de brujas -según informa la prensa- por parte de quienes deberían avergonzarse de haber contribuido a la degradación de la función de un organismo autónomo e independiente. Esto ocurre porque la política, como un pulpo, ha extendido su injerencia a todos los ámbitos cruciales del país. La política debe replegarse y volver a su estado natural, en lugar de escudos y demás basuras. El pueblo debe poder recuperar el derecho al voto y la libertad de elegir a sus propios representantes. Los investigados y los condenados deben ser destituidos de puestos clave, y quienes han sido elegidos mediante estratagemas, como la compra de votos, deben ser apartados de la gestión de los asuntos públicos.
¡Hay que abolir el insano sistema mediante el cual los candidatos a las elecciones políticas y administrativas se seleccionan dentro de las secretarías de los partidos!
* Secretaria Nacional de Unadir
*Foto de Portada: Antimafia Duemila