Los atentados de 1992 y 1993 son misterios aún sin resolver
Tras los atentados de Cosa Nostra del bienio 1992-93 se esconde una estrategia más amplia, que también involucra a las agencias de inteligencia y a la CIA. Esta es la denuncia realizada por Giorgio Bongiovanni, director de ANTIMAFIADuemila, en la conferencia por el 32º aniversario de la masacre de via dei Georgofili, la cual lleva acumuladas más de 150.000 visualizaciones en YouTube (incluidas 99.000 en Shorts) y 76.000 en TikTok, lo que demuestra el creciente interés del público por estos temas. Es decir, retomando las palabras de Pier Paolo Pasolini, sería: "Lo sé, pero no tengo las pruebas". Pero Bongiovanni invierte la frase y dice: "Hoy tenemos las pruebas". Y lo hace partiendo de una declaración del colaborador de justicia Gaspare Spatuzza, quien unos meses antes del fallido atentado en el Estadio Olímpico le confesó al jefe de la mafia Giuseppe Graviano: "Llevamos sobre nuestras espaldas muertos que no nos pertenecen".
Spatuzza, hablando de las masacres de Capaci y via d'Amelio, explicó que inicialmente podía aceptar el uso de la violencia, incluso la violencia terrorista, pero que la evolución de los atentados -como el ocurrido en una calle residencial- representó un cambio ajeno a la lógica mafiosa. A partir de esto, Bongiovanni plantea dos preguntas centrales: ¿quiénes son los verdaderos instigadores de las masacres? ¿Y qué podemos hacer, como ciudadanos, para cambiar? Según el periodista, "la mano de los servicios secretos italianos estuvo presente en todas las masacres, pero estos -sostiene- no responden ante el Estado italiano: están bajo el control directo de Estados Unidos, y en particular de la CIA". Para respaldar esta teoría, cita incidentes como el secuestro de Abu Omar y testimonios recopilados por el criminólogo Federico Carbone, según los cuales un exagente confirmó la implicación estadounidense en la masacre de Capaci. Bongiovanni también recuerda que un agente del FBI trabajó en el equipo de investigación
*Foto de Portada: Antimafia Duemila