Viernes 10 Abril 2026

"No nos interesan los fragmentos, los pedacitos de verdad que alguien inventa para apaciguar a otro; queremos la verdad completa". Nos gusta recordar a Rita Borsellino así, en sus propias palabras. El vacío que dejó en cada uno de nosotros en agosto del 2018 es enorme. Mucho ha sucedido desde entonces. Tras la captura y muerte de Matteo Messina Denaro, hay quienes quieren hacernos creer que la partida con Cosa Nostra y la mafia ha terminado. Pero esto no refleja la realidad. El silencio ha regresado, una mafia que ya no dispara, pero sigue haciendo negocios e incluso se dirige a los poderosos por su nombre. Y luego está la búsqueda de la verdad sobre las masacres.

La verdad que aún no conocemos en forma completa. Esa verdad que se nos sigue negando tras el silencio y los secretos de Estado.

Nos gusta pensar que tal vez haría oír su voz ante los constantes y engañosos esfuerzos del gobierno por reescribir la historia de las masacres.

A continuación, volvemos a proponer a nuestros lectores un antiguo artículo nuestro en el que recordamos su discurso en el 25º aniversario de las masacres. Porque, a pesar de su ya precaria salud en aquel momento, logró demostrar toda su fuerza y determinación. Un ejemplo para todos nosotros en estos tiempos difíciles.

Las palabras de Rita Borsellino, la búsqueda de la verdad “día a día”

fragmentos2

En memoria de su compromiso civil

Por Aaron Pettinari

"En cincuenta y siete días se desarrolló toda la trama. La trama que llevó a la muerte de Paolo Borsellino. Es probable que se haya decidido precisamente en esos días. Y luego el esfuerzo cotidiano debe tratar de comprender lo que pasó en esos cincuenta y siete días. Para saber, tal vez, lo que había escrito en la agenda roja, que de lo contrario no habría desaparecido, cuáles eran las razones por las que Paolo debía ser eliminado inmediatamente. La aceleración, esto también es objeto de una sentencia. Estos son puntos fijos, con razones muy específicas. Y el esfuerzo diario debe ser resolver estas cuestiones".

Era el vigésimo quinto aniversario de la masacre de via d'Amelio y Rita Borsellino se presentó así. De pie ante toda Italia, a pesar del cansancio que la enfermedad le provocaba desde hacía tiempo, capaz de acorralar a las instituciones con palabras tan fuertes como claras sobre el sentido de la memoria, sobre el compromiso cotidiano y la necesaria búsqueda de la verdad.

Una búsqueda de la verdad que en aquel momento estaba representada por las sentencias de primera instancia del juicio Borsellino quater y la Tratativa Estado-mafia. Sentencias hoy definitivas, aunque con resultados diferentes. Quién sabe qué diría Rita Borsellino ante los estragos que se están produciendo en torno a la búsqueda de la verdad sobre las masacres, donde cierta política quiere reescribir la historia.

Hoy es el día en que se celebra su memoria. Falleció el 15 de agosto del 2018 en el Hospital Cívico de Palermo y una vez más estamos aquí para recordar aquellas palabras suyas en el discurso televisivo, durante la transmisión Falcone y Borsellino conducida por Fabio Fazio, Pif y Roberto Saviano con motivo del vigésimo quinto aniversario de las masacres de 1992.

Palabras, como decíamos, fuertes, decididas, capaces de romper ese clima "políticamente correcto" que se respiraba precisamente ese día y que puntualmente se repite cada año.

"No ha sido fácil en estos 25 años seguir viviendo en este lugar -dijo, refiriéndose al compromiso asumido durante muchos años- pero fue una elección muy específica y, debo decir, inicialmente no la hice yo. Tuve la tentación de huir. Recuerdo que cuando llegué a Via d'Amelio dije: 'No quiero volver nunca más aquí'. Fue una forma un tanto infantil, tal vez, de intentar protegerme de una verdad que era demasiado difícil de aceptar y vivir. Fueron mis hijos, que entonces eran muchachos, tenían alrededor de 20 años y luego fue mi madre la que quiso volver a vivir aquí. Ella me dijo: 'Yo voy a probar'. Este árbol atestigua el primer aniversario de la masacre. Fue ella quien quiso recordar a todos con este árbol y al mismo tiempo quiso rechazar públicamente ese acto de guerra, colocando en él un símbolo de paz. Un árbol, que como ella dijo, proviene del convento de los franciscanos de Belén, un significado particular, porque además de árbol, es un olivo y se ha convertido en lo que es, un destino de continua peregrinación especialmente de los más jóvenes".

Y luego agregó: "Con este árbol mi madre quería recordar a todos. Y así lo demuestra la placa que está colocada al lado del árbol donde sólo hay nombres. Dice: Paolo, Agostino, Claudio, Emanuela, Vincenzo y Walter. Porque ante la muerte todos somos iguales. Y entonces nos dimos cuenta, casi como si fuera una señal realmente, que las iniciales de los nombres de estas personas, una tras otra, forman la palabra Paz con dos V en señal de victoria".

El esfuerzo de cada día, sin pausa

"Hoy -añadió en ese histórico discurso- ha sido un día agotador, pero lo que debemos recordar es el esfuerzo de cada día. Y eso no lo debemos olvidar. Porque tengo dos preocupaciones y las expreso aquí, ya quiero compartirlas con ustedes como lo he hecho siempre en estos años en los que he tratado de vivir y comprender, junto con los demás, el significado de lo que pasó y sigue sucediendo. Mis preocupaciones las expreso acá. Y una de ellas es la de este vigésimo quinto aniversario. No lo digo como una crítica, pero se ha hecho mucho énfasis en este vigésimo quinto aniversario. No quiero que este día ponga freno a ciertas cosas y nos haga mirar atrás sobre lo que se ha hecho, sobre los resultados obtenidos. Sería una tontería no admitir este cambio en la sociedad. De los jóvenes que no estuvieron y que hoy son los protagonistas y guardianes de esta memoria. Pero debemos continuar desde hoy en adelante. 25 años, el vigésimo quinto año es sólo un año después del 24, y una vez más debemos señalar la ausencia de verdad y justicia. No nos interesan los jirones, el confeti de verdad que se inventa para apaciguar a alguien, queremos la verdad en su totalidad".

Y luego reiteró con contundencia: "Hay puntos fijos desde donde empezar de nuevo, como las sentencias, hay una que dice que hubo una tratativa entre el Estado y la mafia, y que hubo inocentes, aunque culpables de otras cosas, que terminaron en prisión. porque alguien así lo quiso para alimentar a la opinión pública. Ahora queremos saber por qué, a quien le convenía hacerlo y a quién le sigue conviniendo".

Hablando de los 57 días que separan las masacres de Capaci y Via d'Amelio, añadió: "¿Qué son esos 57 días? Son los días y es el esfuerzo, y qué esfuerzo, que transcurre entre la muerte de Giovanni Falcone y la muerte de Paolo. Aquí también tengo una preocupación. Nosotros, a Giovanni y Paolo, siempre los hemos recordado juntos. Es casi natural mencionarlos uno tras otro: corremos el riesgo de descuidar a los hombres de sus custodias. Antes se decía Giovanni Falcone y su custodia, Paolo Borsellino y su custodia. ¿Y ahora qué diremos? Giovanni Falcone, Paolo Borsellino y sus custodias. No es así. Los nombres, las personas, deber ser recordados uno por uno, con sus sentimientos y sus historias. Yo sé cuánto les duele esto a sus familias, sienten que no hay tiempo, ni ganas de recordarlos uno por uno y de memorizar estos nombres como se merecen. Hicieron un trabajo extraordinario: protegieron la vida de otra persona considerándola más importante que la suya. Y creo que esto es algo inconmensurable".

Y a partir de estas palabras de humanidad entendemos cuánto falta le hace hoy Rita a este mundo dividido.

Nosotros, como muchos otros, seguimos adelante. Lo dijimos en via d'Amelio. Empezamos de nuevo con la búsqueda de los instigadores externos de las masacres, llevadas a cabo entre 1992 y 1994. Lo queremos todo. Y no en forma de papel picado. Tal como dijo Rita.

Foto de portada: © Imagoeconomica