Domingo 26 Mayo 2024
Multitudinaria marcha en el centro de Montevideo

El pasado 22 de marzo se realizó una gran movilización en el centro de Montevideo por el Día Mundial del Agua. La consigna de este año post pandémico, fue “No es sequía, es saqueo”. Un año atravesado por una serie de reclamos ciudadanos, que son reiterativos de años anteriores, pero a los que se suman nuevas amenazas a este recurso básico para la vida, y a la soberanía del pueblo uruguayo.

Hace varios años no se veía la concurrencia que tuvo esta nueva marcha por el agua. Los años de pandemia habían disminuido los resultados de tantos esfuerzos, y la esperanza de recuperar las calles, no estaba intacta.

Decenas de organizaciones, entre ellas FFOSE, Fucvam, Pit-Cnt, Redes Amigos de la Tierra, Uruguay Soberano y Our Voice, se nuclearon en la Coordinación por el Agua, sumando movimientos de distintas partes del territorio uruguayo. Sobre las 17 horas, comenzó la convocatoria que se agrupó en la Plaza Libertad, donde hubo un intenso despliegue de carteles y preparativos varios para lo que vendría luego.

En la vereda de en frente, donde se ubica la Plaza Cagancha, un grupo de personas se dedicó a juntar firmas con el cometido de hacer un referéndum para añadir a la Constitución la prohibición de firmar contratos secretos, a espaldas de la ciudadanía. Un problema que surgió cuando UPM 2 comenzó los pactos con el Estado, y firmó un contrato de forma confidencial, pero que se extendió luego con nuevas propuestas del gobierno, como la asociación con el laboratorio Pfizer y el negociado del puerto nacional con la empresa belga Katoen Natie, entre otros.

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Esta legítima preocupación llevó a que el movimiento Uruguay Soberano tomara cartas en el asunto y preparara un texto para realizar campaña de firmas, que tiene como límite marzo del año próximo. Los esfuerzos sin duda serán muchos, pero valen la alegría, no la pena.

La marcha comenzó a las 19 horas, recorriendo un tramo de unas siete cuadras, con miles de personas agolpadas, convencidas, efervescentes, alegres y decididas a dar la pelea por proteger nuestros caudales de agua del lucro extranjero, y de la connivencia con el Estado, que antes que cuidar y defender la soberanía, procede a negociar con empresas con el lema implícito, “pan para hoy, hambre para mañana”.

La movilización llegó hasta la explanada de la Universidad de la República, sobre 18 de julio y Tristán Narvaja. Allí se leyó la proclama, con palabras contundentes, de reivindicación y denuncia:

“No estamos solos ni aislados, esta es una lucha unida que libran los pueblos del mundo”.

“Hoy vivimos una crisis hídrica sin precedentes en el país. Nos dicen que es sequía, pero quienes luchamos por el agua sostenemos que no es sólo sequía, ¡es saqueo!”, señalaron.

Ciudades como Minas, Costa de Oro y la zona metropolitana de Montevideo, han sido afectadas por la sequía. A este problema, la Coordinación por el Agua dijo que hace tiempo la academia y organizaciones sociales vienen anticipando que esto iba a suceder.

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Reclamaron también que “nadie controla el agua que el agronegocio sojero, arrocero y forestal convierte en ganancias”, aunque sí lo hacen con el agua que consume el ciudadano promedio.

Además, recordaron que, en el referéndum de 2004, el agua y el saneamiento se establecieron como “derechos humanos fundamentales”, destacando que “los y las habitantes tenemos el derecho a participar en la gestión de nuestros bienes comunes hídricos”.

“Denunciamos que los tratados y contratos de protección de inversiones, las cláusulas de secreto y confidencialidad que solo benefician al extractivismo, nos dejan sin soberanía porque los conflictos entre el país y las multinacionales serán juzgados en cortes de justicia extranjeras, por ejemplo se puede mencionar, el conocido caso de Aratirí”.

También denunciaron al agronegocio de la soja y el maíz transgénicos, como los principales contaminantes con agrotóxicos del agua, lo que -evidentemente- daña “la salud de la población”. Además, señalaron que UPM1, UPM2 y Montes del Plata (fábricas de pasta de celulosa) “utilizan millones de litros de agua diarios para diluir los contaminantes que tiran a los ríos”, algo que se suma a la larga lista de aberraciones contra este recurso.

Otro de los puntos alarmantes en el que se detuvieron fue El Proyecto Neptuno-Arazatí: “Para tomar agua del Río de la Plata, tiene como objetivo privatizar el agua violando la Constitución”, aseguraron. Es un gran negociado impulsado por un consorcio privado que busca rentabilidad, no asegura agua de calidad por los problemas de salinidad y presencia de cianobacterias que habitualmente presenta esta cuenca. De concretarse la sociedad uruguaya pagará más por agua de peor calidad, por un proyecto que sólo abastecería al 20% del consumo del área metropolitana”.

La preocupación por la extranjerización del recurso –algo ilegal pues no respeta la Constitución-, se ve reflejada en las empresas que siguen copando los mercados y que son bien recibidas por un Estado que no cuida su soberanía, sino que la supedita a las necesidades del capital financiero exterior. “Los proyectos de fabricación de Hidrógeno Verde en Tambores (Tacuarembó) que se abastecerán con enormes cantidades de aguas subterráneas del Acuífero Guaraní, y también las propuestas de dos plantas más en Cerro Largo. La instalación de un centro de datos de Google en Canelones que consumirá agua potable de OSE equivalente a 120.000 personas para su funcionamiento. Los reiterados anuncios de extraer petróleo, a través del fracking –por presión hidráulica- tecnología que contamina las aguas superficiales y subterráneas. Son todas propuestas de corporaciones extranjeras que intentan apropiarse de nuestras aguas para obtener altas tasas de ganancias”, reclamaron.

Los reclamos por la ley de riego, también inconstitucional, la extracción de aguas subterráneas, el desvío del río Santa Lucía para ubicar una ruta –proyecto vial ruta 102- y que atentaría contra los humedales (considerados áreas protegidas y fundamentales para la vida de los animales y del ecosistema regional), la alteración de los ecosistemas de las dunas en las costas, la forestación, forman parte de la denuncia aclamada al final de la marcha por el agua.

También recordaron las detenciones y represión en el marco de la marcha por el agua del año 2019, que incluyó “agentes policiales vestidos de civil que detuvieron violentamente” a algunos manifestantes, y la sentencia contra seis manifestantes que protestaron en el marco de una multitudinaria movilización por el traslado de la jueza Mariana Mota en 2013, que fue claramente un amedrentamiento y aleccionamiento por parte de las altas esferas del poder. Todo esto, en el entendido de que la protesta está siendo criminalizada, algo que los manifestantes rechazaron enfáticamente.

Al finalizar, la música y el arte unieron a los presentes, de la mano de La Imbailable, la murga Curtidores de Hongos y La Ventolera.

Un día de lucha, que colmó las calles, que las inundó de soberanía y de actitud, de claridad, como el agua que queremos cuidar.

Fotos: Antimafia Dos Mil