"Basta de abusos, feminicidios y transfeminicidios. Derribemos el sistema patriarcal"
 
Por Marta Capaccioni-25 de noviembre del 2021

Juana, Simonetta, Elena, Elisa. Son los últimos cuatro nombres de la larga lista de 109 mujeres y niñas asesinadas en Italia desde el 1º de enero de este año. Hoy es 25 de noviembre: no es un día para desfiles de moda, ni para zapatos y moños rojos, menos para hipócritas pasarelas políticas o de servicios de televisión burgueses y respetables. Hoy es un día de lucha, como los otros 364. De hecho, miles de personas salieron hoy a las plazas y marcharon por las calles de ciudades, pueblos y aldeas italianas, sudamericanas, africanas y asiáticas. La mayoría de las marchas en Italia fueron encabezadas por la organización Non Una Di Meno (Ni una menos) pero a ella se unieron muchas asociaciones, movimientos, mujeres jóvenes y activistas.

En Palermo, la marea transfeminista hizo oír su voz con una marcha que desde Plaza Verdi llegó al Parque d'Orleans, frente a la sede de la Región Siciliana.

Una procesión formada por coros que denunciaban los tantos moretones que el hombre y el sistema patriarcal nos dejan en la piel. Para denunciar que los cuerpos de mujer no son mercadería. Y que detrás de cada víctima hay una vida que no se puede relatar en versión romántica, con información muchas veces condicionada por la lógica del sistema.

Ciertamente, no podía faltar el Movimiento Cultural e Internacional Our Voice, que respondió a la violencia, la muerte, la opresión y la discriminación con la fuerza del cuerpo femenino, con la seguridad y normalización de su propia desnudez, sexualizada todos los días, etiquetada con excentricidad e identificada con una realidad dura, dolorosa y despiadada. 

"Creemos que el arte es una herramienta poderosa para llevar el mensaje a las nuevas generaciones -dijo Beatrice Boccali, al presentar la obra artística que abrió el evento frente al Teatro Massimo- por eso trajimos una performance sobre el tema del transfeminismo y la normalización de la desnudez, contra toda violencia de género y contra toda violencia antifemenina".

Una performance artística, titulada "Andróginas" en la que, como explica Sonia Tabita Bongiovanni, directora del Movimiento Our Voice, todo confluye: "Voces, gritos, sonidos, versos, para gritar lo que somos: brujas, negras, trans, guarras, subjetividad femenina y masculina a la vez, andrógina, somos tiempo y mareas, somos fuego, somos el único futuro posible en este planeta, somos todo y todos".

Our Voice y ni una menos

Abuso sin fin

De hecho, los abusos, feminicidios y transfeminicidios afectan a toda la diversidad, independientemente de la clase social, el color, las costumbres o las tradiciones. Y los datos lo demuestran. Italia ocupa el segundo lugar en Europa por el número de personas transgénero o de género diferente asesinadas, solo detrás de Turquía. Además, escandalizan los ritos vudú, los chantajes, el malestar que las jóvenes afrodescendientes se ven obligadas a sufrir al embarcarse en las costas africanas y regatear su libertad con los traficantes de personas. Asimismo, es vergonzoso que los países europeos sean los primeros consumidores en el mundo de la prostitución derivada de la trata de seres humanos: hay más de 9 millones de violadores occidentales y 40 millones de personas, incluidos 4168 niños y niñas, verificados solo en Europa, víctimas de tráfico sexual.

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El grito de denuncia

"Hoy estamos aquí por las 190 hermanas asesinadas en Italia este año -continuó la líder de Our Voice-. Estamos aquí por los miles de compañeras que cada día son asesinadas, torturadas y violadas en todo el mundo. Por las desaparecidas en Latinoamérica, por nuestras predecesoras ​​partisanas, por las madres, las hijas y las hermanas; por las niñas maltratadas y abusadas, por todas ellas. Es un grito que resuena en todas partes del mundo, para oponerse al sistema heteropatriarcal que pretende dominar sobre nuestros cuerpos, sobre los animales, sobre la tierra y sobre todo ser viviente. Vivimos en un país profundamente misógino, fascista y homofóbico. Nos oponemos a todo eso, al sistema mafioso y a las organizaciones criminales que gestionan la trata de mujeres y niñas".

En su denuncia Sonia Tabita Bongiovanni destacó lo sucedido en el Parlamento, primero con el rechazo del proyecto de ley Zan, luego con la ausencia casi total de parlamentarios (solo 8 de 630) mientras se discutía en el recinto el tema de la lucha contra la violencia sobre las mujeres.

Hoy es 25 de noviembre y todavía las víctimas de delitos sexuales en Italia, las que encuentran el coraje para denunciar, permanecen desprotegidas por el Estado, y en la mayoría de los casos quedan solas ante las represalias de violadores o peor aún, de asesinos. Las leyes, de hecho, existen, pero no se aplican de manera efectiva, sobre todo por falta de inversiones y fondos económicos. Se necesita una verdadera red institucional organizada territorialmente, que conecte a los organismos encargados de hacer cumplir la ley, al poder judicial, a la prefectura, a los establecimientos de salud, a los refugios y a los centros civiles, para trabajar juntos. Solo en Sicilia. en los últimos años, se han disminuido los fondos destinados a combatir la violencia de género (en el presupuesto de 2020 figuran apenas 180 mil euros) cuando la región es una de las más afectadas: de los 109 feminicidios ocurridos este año, el 10% se produjeron en Sicilia, fueron 452 las víctimas de abusos que pidieron ayuda a través de la línea telefónica, es decir, más de una al día, y hubo 760 llamadas de usuarios que denunciaron situaciones de violencia vividas por terceros.

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"Para el Estado, ¿la violencia contra las mujeres no es una emergencia? -volvió a gritar Sonia Tabita- ¿No lo son las 109 compañeras asesinadas este año? Exigimos que se cree una cadena de protección, que haya especialistas en los tribunales y una seria formación en las fuerzas del orden, jueces, abogados, médicos y profesores para hacer frente a la urgencia de los feminicidios y transicidios. Queremos que nuestro Estado, en lugar de gastar 25 mil millones de euros en armamento, los utilice para financiar centros antiviolencia; queremos una correcta educación sexual en nuestro sistema educativo, y que las leyes vigentes se apliquen e integren escuchando nuestras exigencias".

Y finalmente concluyó: "Estamos aquí para reafirmar nuestra autonomía y autodeterminación como mujeres y subjetividades de todo género. Rompamos el silencio católico y mafioso que sigue permitiendo toda esta violencia".

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*Foto de portada y restantes: Our Voice

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