Por Jean Georges Almendras-27 de setiembre de 2021

Por aquellos días -hace ya dos meses- abatidos por la noticia de su desaparición física, lo evocamos desde nuestras páginas; lo homenajeamos y no fue fácil asumir que estaba ausente, físicamente. Los recuerdos sobre tantas vivencias compartidas, en lo personal y en lo operativo, como activista y como defensor de la soberanía nacional y de los derechos de los ciudadanos, y de su amor a la madre tierra, no pocas veces nos hizo lagrimear. Y tuvimos que reponernos, porque la lucha continúa. Su lucha, sus ideales, sus palabras, sus enseñanzas, que hacen parte de las nuestras, como periodistas, y, de hecho, también de los jóvenes del Movimiento artístico y cultural Our Voice, con quienes siempre compartió inolvidables momentos, dejando en cada uno de ellos, huellas inconfundibles, sobradas en vida y en amor a la libertad, y a la justicia.

Por aquellos días, a poco de darle despedida en el Cementerio del Buceo, un editorial publicado por el diario El País, firmado por el abogado Leonardo Guzmán, hizo que una vez más la figura de Enrique Viana cobrara potencialidad, llevándonos (una vez más) a reconocerlo como un ser único, que sembró ética y valores, en diferentes ámbitos, sin defraudar, ni generar falsas expectativas.

Entonces, releyendo el editorial de Guzmán a dos meses de su partida, no dude un instante en decidir compartir este profundo escrito sobre Enrique, con los lectores de Antimafia Dos Mil; porque hacerlo es darle -a Enrique- el lugar que se merece, en una sociedad, en la que su entrega, no fue debidamente reconocida. El escrito de Guzmán, tiene un marcado sello, propio de un abogado cuya profunda visión sobre Viana, nos restaba conocer. Enhorabuena y gracias.

FISCAL VERDE Y MÁS

Por Leonardo Guzmán*

(*El doctor en leyes Leonardo Guzmán escribe un encomio a Viana, y una defensa de la República, el derecho y la necesidad de pensar por cuenta propia) (Extraído de El País)

"En 25 de Mayo y Solís cayó muerto Enrique Viana Ferreira. ¿Paradoja o símbolo? A metros, estuvieron las Fiscalías penales hasta que las mudaron al búnker de Cerrito y Misiones. Y ahí lo vino a buscar la barca de Caronte, precisamente a él, que cuatro años atrás tuvo la hidalguía de renunciar a su larga carrera de Fiscal Nacional, sólo por obedecer a su conciencia”.

“No aceptó contradecir su convicción de que era inconstitucional convertir a la Fiscalía de Corte en Servicio Descentralizado –como OSE o el Correo-, era inconstitucional disminuir al Poder Judicial y era inaceptable un Código del Proceso Penal que iba a sustituir la sentencia por acuerdos apalabrados a través de agentes fiscales sometidos a instrucciones”.

“Siendo Fiscal Letrado en lo Civil, se tomó en serio la competencia nacional que la ley le otorgaba al cargo. Aplicó su inagotable energía a sostener valores colectivos en La Teja, en el Río Uruguay o donde fuere. Sintió como propio el deber ético-jurídico de defender eso que el art. 42 del Código General del Proceso llama 'los intereses difusos', quedándose corto porque el medio ambiente y las vibraciones culturales e históricas son más que intereses: imponen ideales; y porque, además, esos ideales no son difusos sino concretos, ¡y cómo dañan y cuánto duelen cuando se eclipsan!”.

“A punta de criterio, sin invocar un máster ni un posgrado, Viana se hizo ducho en combatir a las pasteras, a la minería a cielo abierto, a las industrias contaminantes y a todo lo que pudiera degradar el medio ambiente. Con lo cual fue públicamente bautizado como el Fiscal Verde”.

“Como tal habrá de recordárselo a medida que vayamos tupiéndonos de hartazgo por lo mecánico y regimentado, y que, despejando oscuridades, nos ilumine e inspire la sed por lo espontáneo y viviente”.

“Sin embargo, Viana luchó por más que eso”.

“Defendió la libertad de todos los dictaminantes y la plena independencia técnica de los Fiscales. Sufrió incomodidades por ello. Las afrontó con la fuerza de quien antes de reclamar libertad por fuera, había construido su albedrío por dentro, sin apoyos ni ataduras. Habiendo ejercido el Ministerio de Educación y Cultura en tiempos del Dr. Jorge Batlle y habiendo tenido que separar del cargo al Fiscal de Corte de la época, personalmente vi a Viana constituirse en uno de los que mejor marcaron rumbos conceptuales, sin pedir nada a cambio”.

“Sostenía que cada Fiscal era por sí mismo todo el Ministerio Público, porque era y debía ser portador del Derecho entero”.

“Cuando salió a la lucha como abogado privado, no cambió de postura. Blandía sus tesis como ramas fuertes de un sistema jurídico al que le reclamaba unificarse en congruencia”.

“Ciudadano que pensó por cuenta propia, abrazó militancias que fueron su sacrificio”.

“Nos deja la prueba concreta de cuánto se eleva y sirve la persona que, en cualquier profesión, piensa por sí misma, sin reducirse a paradigmas rígidos, sin esclerosar el yo”.

“Nos deja testimonio de todo lo que vale la raza inextinguible de los que creen en el Derecho, niegan su relativismo económico o social y se definen por la justicia, la legalidad y la persona por encima de lo ideológico y más allá de lo que hayan votado”.

“Nos deja la luz del hombre que, por hacer Derecho desde los huesos y el alma, asume llanamente la grandeza y la perennidad de lo que pasa por sus manos, siempre transitorias".

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https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/leonardo-guzman/fiscal-verde.html

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*Foto de portada: YouTube

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