Detención del artista español

Por Andrés Volpe-17 de febrero de 2021

Pablo Hasél sonó públicamente por última vez, antes de ser detenido en la Universidad de Lleida donde se encontraba resistiendo con algunos de sus simpatizantes. Desde el recinto del Congreso español se escuchó su canción a través del celular del diputado Alberto Botrán: “hoy entra en la cárcel un cantante, como en las más tristes de las dictaduras, por delitos de opinión, y no se escuden detrás de los jueces, en esta cámara hay responsabilidades de que exista todavía el delito de injurias a la corona, o el delito de enaltecimiento del terrorismo, que se ha instrumentalizado para la persecución ideológica. Desde que ETA dejó la actividad, se han incrementado las sentencias por enaltecimiento del terrorismo, esto es también discriminación ideológica, esto es una vergüenza”, expresó el diputado.

El martes 17, la libertad murió un poco más en España, o mejor dicho nunca emergió desde las fauces del Franquismo. Una semana antes el rey Felipe VI en la entrega de premios de la Asociación de Prensa de Madrid (APM) expresaba sin tapujos que “sin libertad de expresión y de información no hay democracia" y hablaba de una sociedad más “abierta”, “democrática” y “plural”.

Casi dos horas después de que la policía ingresara a la universidad el martes, Hasél fue escoltado fuera del recinto mientras gritaba "nunca nos silenciarán, muerte al Estado fascista". El músico fue trasladado a la prisión donde comenzará a cumplir su sentencia. Fue condenado a una pena de nueve meses de prisión, seis años de inhabilitación para ejercer cargo público y al pago de 30.000 euros de multa por delitos de “enaltecimiento del terrorismo” e “injurias contra la Corona y las instituciones del Estado español” por sus letras y mensajes en Twitter en los que denuncia a la monarquía y a la policía.

En sus letras, se refiere al rey emérito Juan Carlos I como un "capo mafioso" y un "borracho tirano", y acusa a la policía de torturar y matar a manifestantes e inmigrantes.

La detención del músico desató protestas en varias ciudades españolas por segundo día consecutivo, que acabaron con enfrentamientos entre la policía y los manifestantes.

Con pancartas en las que se podía leer el lema “Secuestrado por el Estado ¡Todos a la calle! ¡Conquistemos su libertad!” o “Pablo Hasél, Libertad. Fuera la Justicia Franquista”, las concentraciones comenzaron con un ambiente festivo bajo cánticos para reclamar la salida de prisión del rapero catalán.

Pablo Hasel 2

Desde Amnistía Internacional han calificado la detención de “vergüenza” y tildan el encarcelamiento de Hasél de injusto al estar “estrictamente vinculado al ejercicio de su derecho a la libertad de expresión” denunciando a su vez que “casos como este no pueden volver a repetirse” y remarca que no se detendrá “hasta que se deroguen los delitos del Código Penal que limitan la expresión artística”.

El catalán de 32 años, recibió el apoyo además de celebridades españolas como el cineasta Pedro Almodóvar, el actor Javier Bardem o el cantante Joan Manuel Serrat.

Su caso incluso empujó al gobierno de izquierda de Pedro Sánchez a prometer una reforma del código penal para que los “excesos” de los artistas en el uso de la libertad de expresión no conlleven penas de cárcel.

El lunes, la Audiencia Nacional española volvió a rechazar la suspensión de la ejecución de la condena a Hasél, al recordar que en 2017 fue condenado por un delito de resistencia o desobediencia a la autoridad. El rapero debía haberse entregado la semana pasada, pero desafió las órdenes policiales. Un portavoz de la policía catalana le dijo a la agencia de noticias AFP que los oficiales habían entrado a la universidad para "hacer cumplir la decisión judicial".

Pablo Hasél es un rapero provocador con letras incendiarias que se ha convertido para la opinión pública española en un símbolo de la libertad de expresión. Antes de la condena, la fiscalía española destacó en su escrito de acusación un total de 64 tuits en el que el rapero se dirigió a Juan Carlos I y a la familia real los calificativos de “parásitos”, “mafiosos”, “ladrón”, “mafiosa y medieval monarquía”, “banda criminal”. Según el fiscal Campos Navas, esas palabras resultaban “de todo punto impertinentes e innecesarias” para expresar las ideas del rapero y “lesionan la dignidad del rey emérito, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”, por lo que son constitutivas de un delito de injurias contra la Corona.

La fiscalía también esgrimió que Hasél fue autor de un delito de “injurias y calumnias” contra las Instituciones del Estado ya que sus palabras atentan a la “dignidad” de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. En este sentido, el escrito de acusación destaca las frases: “Guardia Civil torturando o disparando inmigrantes”; “pandilla de psicópatas que golpean a quienes exigimos nuestros derechos”; “los antidisturbios han golpeado y torturado siempre a miles de personas”, o “la policía asesina con total impunidad”.

El caso de Hasél se suma al caso del rapero español Valtonyc, quien en 2018 viajó a Bélgica horas antes de entrar en prisión para cumplir una condena por “injurias al rey”, ”enaltecimiento del terrorismo y amenazas en sus canciones”.

Bélgica ha rechazado la extradición solicitada por España hasta el momento, alegando que sus acciones no constituyen delito bajo la ley belga. El caso está pendiente de un proceso de apelación.

Para marcar su continuidad en la lucha, el viernes, cuando terminaba su plazo para entregarse, publicó su última canción arremetiendo contra el gobierno de izquierda español y el actual rey Felipe VI.

"Hijos de Franco condenando por ser franco, crecerá la semilla de libertad que planto. No hay quien me quite esto, ni Felipe VI", cantaba.

"Tendrán que venir ellos a secuestrarme y también servirá para que el Estado quede retratado como lo que es: una falsa democracia", dijo, desafiante y fiel a su estilo provocador y digno hasta el final, pero nunca podrá sobrepasar las ofensas cometidas por la corona española contra su pueblo, contra los más necesitados, los millones del rey emérito en paraísos fiscales, quizás la justicia no lo considere una ofensa, pero la opinión pública está sacando cuentas en las calles.

Hoy la imagen de Hasél se exhibe en los murales de las calles españolas como un triste y *poderoso recordatorio de los fantasmas del pasado que deben desaparecer para siempre.

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*Foto de portada: www.bbc.com

*Foto 2: www.cordobabn.com

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