Miércoles 21 Febrero 2024

Le toca a Bergoglio defender la Constitución

"La seguridad y la estabilidad nunca se lograrán con las armas, al contrario, se seguirá destruyendo incluso cualquier esperanza de paz". Esta fue la respuesta del Papa Francisco al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky. Una respuesta ciertamente 'indirecta', pronunciada al final del Regina Coeli en la plaza de San Pedro, pero que sanciona inequívocamente la ruptura entre el jefe de la Iglesia Católica y Kiev.

La brecha ya había quedado clara cuando, durante la conversación, Zelensky había dicho claramente que "la mediación no se puede hacer con Putin, ningún país del mundo puede hacer eso" y "fue un honor para mí encontrarme con Su Santidad, pero él conoce mi posición, la guerra está en Ucrania y el plan debe ser ucraniano. Estamos muy interesados en involucrar al Vaticano en nuestra fórmula para la paz". Recordamos que por "fórmula para la paz" el presidente ucraniano entiende la rendición incondicional de Rusia y la victoria total de Ucrania.

La solución del líder de Kiev es solo "la contraofensiva: cuando lleguemos a la frontera con Crimea, el apoyo a Putin dentro de Rusia disminuirá y tendrá que encontrar una salida". Pocas palabras, pero suficientes para 'cerrar la puerta en las narices de Bergoglio' y bloquear la mediación que el Vaticano intenta sacar adelante a duras penas desde hace más de catorce meses.

"Con todo el respeto a Su Santidad, no necesitamos mediadores", dijo Zelensky, cuyas únicas peticiones explícitas al Papa se redujeron al intercambio de prisioneros y el regreso a casa de los niños llevados a la fuerza a Rusia. Antes de reunirse con Bergoglio, el líder de Kiev se había reunido con el jefe de Estado, Sergio Mattarella, y la primera ministra, Giorgia Meloni, quienes "apostaron" por la "victoria de Ucrania" y dijeron que "seguiremos brindando apoyo, incluso militar, para que Ucrania pueda llegar a las negociaciones con una posición sólida. Esto es importante porque la paz no se logra asumiendo posiciones de rendición".

Declaraciones ilógicas que no tienen en cuenta un hecho fundamental: Rusia está dispuesta a utilizar armas atómicas en caso de una posible derrota ya que no tiene nada que perder, a diferencia de Occidente (liderado por la OTAN) que, en caso de perder la guerra, vería a su propia existencia puesta en duda.

"Rusia ganará con armas convencionales o evitará la derrota con las nucleares", explicó el profesor Alessandro Orsini. "Por cada proyectil de la OTAN lanzado contra los rusos, los rusos lanzarán diez en contra de los ucranianos. Entre las contemplables, está la posibilidad de que Putin utilice la fuerza aérea, que hasta ahora fue infrautilizada, con consecuencias potencialmente espantosas para los civiles".

Pero gracias al apoyo occidental, el conflicto en Ucrania está destinado a durar aún mucho tiempo. En tanto, el número de víctimas crece, mientras que los comerciantes de armas registran un aumento del 3,7 por ciento en las ventas.

Esto también es una cara de la hipocresía del gobierno italiano. Esa hipocresía que traiciona el artículo 11 de nuestra Constitución ("Italia repudia la guerra como instrumento de ofensa a la libertad de otros pueblos y como medio de arreglo de disputas internacionales") al enviar armas a Ucrania.

Foto: Antimafia Duemila