Un error probablemente fruto de su falta de conocimiento del problema mafia hoy.
Usted ha deseado una «responsable, aunque sea gradual, revisión de las escoltas en circulación», subrayando ser consciente de que «la revocación de la escolta algunos destinatarios la viven como una clase de deminutio. Faltar a un status symbol». Son declaraciones que, asociadas a los magistrados palermitanos a quienes usted personalmente hace referencia, pero que pueden extenderse a todos los jueces comprometidos en primera línea en la lucha en contra de la criminalidad organizada, no puedo compartir además de que estoy convencido de su absoluta falta de fundamento. Si acaso, iniciativas de ese tipo podrían dirigirse a algunos de sus ex colegas, senadores y diputados.
Las recientes amenazas de muerte que han llegado a través de cartas anónimas, a través de interceptaciones ambientales o telefónicas en las cuales los mafiosos hablan de proyectos de atentados, son hechos objetivos y deben ser afrontados como tales. Se trata de amenazas hacia magistrados como Antonio Ingroia, Antonino Di Matteo, Sergio Lari, Giovanbattista Tona y otros que han producido el efecto de despertar a muchos sicilianos que se han unido en “escoltas cívicas” para la tutela de los magistrados amenazados.
Me pregunto cómo Usted relaciona sus exteriorizaciones con estos continuos ataques, muy recientes, que involucran también a magistrados calabreses. Este es el clima que vive quien está combatiendo en este momento.
Estos son magistrados intachables que pueden considerarse entre aquellos que han recogido la herencia de los colegas asesinados en los atentados de Capaci y de Via D’Amelio.
Han instruido y están instruyendo importantísimos procesos de mafia y política y sufren cotidianamente ataques transversales por parte de la clase dirigente. Esos mismos jueces que a pesar de los obstáculos legislativos puestos en acción por gobiernos que temen una seria lucha en contra de la mafia, siguen trabajando para restituir la verdad y la justicia a nuestro país. Y por ello están en la mira de Cosa Nostra y de aquellos organismos del Estado que no son «desviados».
Sus declaraciones en referencia al Doctor Antonino Di Matteo «joven colega que representa a la Asociación nacional de magistrados de Palermo» que «empezó a dar los primeros pasos como juez en el año 1993» me amargan y me decepcionan ulteriormente.
Si tuviésemos que hacer un par de cuentas descubriremos que el «joven magistrado» es usted Doctor Ayala.
Después de haber iniciado su actividad de fiscal en 1981 y tal como lo dice en la biografía de su página de internet oficial, luego de haber formado parte del pool antimafia desde 1982, el rol más importante de su carrera lo desarrolló como fiscal en el histórico Maxiprocesso contra Cosa Nostra entre los años '86 y '87. Un trabajo magistral que quedará indudablemente como la piedra fundamental de la lucha en contra de la mafia.
Pero en 1992, antes incluso de que la mafia asesinara a Falcone y Borsellino, usted se dedicó a la política abandonando la «trinchera» de Palermo. Esto es un hecho incontrovertible y por lo tanto a usted lo podemos considerar como un  «viejo político», o un «profesional de la política», pero no un magistrado antimafia de larga carrera.
Con sus 18 años en la Dirección Distrectual Antimafia, Antonino Di Matteo, en cambio tiene indudablemente una carrera más larga que la suya, Doctor Ayala y sobre todo más sabia acerca de la situación post-atentados y la actual. ¡Por lo tanto en este sentido, el «joven colega» es usted! Ha dejado la magistratura desde hace casi veinte años y no es consciente de los verdaderos riesgos que  corre la incolumidad de los magistrados palermitanos hoy en día. Riesgos de los cuales a veces ni siquiera nosotros los periodistas nos damos cuenta, pero que un magistrado como Di Matteo, o como otros colegas suyos viven sobre su piel, incluso en perjuicio de sus propias familias.
No quiera Dios que se tengan que volver a revivir los años de las bombas. Pero al mismo tiempo cada vez que se baja la guardia y cada vez que se subestima la actual peligrosidad de Cosa Nostra   hace inevitablemente más vulnerables a esos pocos magistrados que se han quedado en el campo a defender la democracia.
Quien prefiere disminuir el alcance de un problema similar con tanto sarcasmo se asume la responsabilidad. A futura memoria.


Cordialmente
Giorgio Bongiovanni
Director Responsable de ANTIMAFIADuemila

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