GiorgioNapolitanoPresidentedeItaliaFotoNoticierosTelevisaEsMasComEsta acción reprochable encierra en si dos significados: ante todo, en primer lugar, la intención de no hacer entender nada a la opinión pública, de lo que está sucediendo; en segundo lugar, una semejante estrategia puesta sobre la mesa quiere significar que el Presidente de la República, como ha dicho justamente Salvatore Borsellino, tiene miedo de que la opinión pública escuche su diálogo con Nicola Mancino*.

NicolaMancinoFotowwwinformazioneglobaleComNicolaMás allá de cualquier inmunidad, el máximo cargo del Estado debe dar una respuesta a los ciudadanos italianos: ¿de qué ha hablado con Mancino? Probablemente de nada que sea relevante a nivel penal, pero se da casi por descontado que el Presidente Napolitano no ha amonestado severamente a Mancino por haberle  interpelado sobre una investigación en mérito a la cual el primer ciudadano italiano no tiene competencia alguna para contestar.

Si acaso, Napolitano, tendría que haberse limitado a dirigirse a Mancino con otra actitud y más o menos con este tenor: “Cómo te permites de interferir? ¡Yo soy el que tutela a los magistrados, no obstaculizo en las investigaciones, yo soy el garante de su independencia! ¡Que te defienda un abogado si eres inocente o si te sientes perseguido. ¿Qué tienes que esconder? ¿Por qué me buscas, por qué me pides que intervenga”?

¿Podríamos creer que el Presidente de la República haya tenido jamás una conversación semejante con el ex ministro del Interior? Ante sus más bien inconvenientes reacciones de seguro es poco plausible. Cualquier otra respuesta que haya podido dar Napolitano a Mancino, aunque tenga poco o nada de relevancia a nivel penal, no hay duda de que la misma representa: “omertà” (ley del silencio), debilidad e intención de cubrir a un ex poderoso que es indagado en el contexto de una de las investigaciones más importantes de la historia de Italia, y que concierne la “negociación” entre Estado y mafia, un acuerdo criminal que ha determinado la aceleración de la masacre de Via D’Amelio, causando la muerte del juez Borsellino, de sus cinco agentes de escolta y de todos aquellos mártires que cayeron sucesivamente en los atentados del 93’ bajo el trotil utilizado por la furia mafiosa de acuerdo con el poder político-institucional.

LogiaPropaganda2FotowwwrinopruitiItAntonioIngroiaFiscaldePalermoFotoIlPensatoreWrdPressComAdemás, nos indigna que el presidente Napolitano no tome distancias de un personaje inscripto en la logia más criminal y asesina que haya existido jamás en Italia: la P2. Me refiero al diputado Fabrizio Cicchitto, que con sus delirios ha avalado la acción del Quirinale (Residencia del Presidente de la República), aprovechando la ocasión para atacar de nuevo al fiscal Antonio Ingroia y a sus colegas que indagan sobre la “negociación”.

¿Pero el Presidente Napolitano y el diputado Cicchitto nunca han leído los resultados de la Comisión parlamentaria de investigación sobre la logia masónica criminal “Propaganda 2”, de la cual hacía parte, como afiliado, el Sr. Fabrizio Cicchitto? ¿Nunca han leído en los “Diarios” de Tina Anselmi* como esta última definía la P2? ¿Por qué estos personajes forman parte indignamente de nuestro Parlamento? ¿Qué se quiere esconder con determinadas acciones que miran a deslegitimar y a sobreexponer a los magistrados antimafia?
 
El obrar del Jefe del Estado contra la fiscalía de Palermo revela la parte más oscura de un País civil. Qué nunca como esta vez tiene que demostrar que le importa de verdad el futuro de nuestra democracia. Antes de que sea demasiado tarde.   

Notas:

* Nicola Mancino: ministro de Interior desde el 29 de junio de 1992 a 1994
*Tina Anselmi: Dirigió la comisión especial del Parlamento Italiano instituida para investigar la Logia masónica P2.
*Logia P2:

 http://es.wikipedia.org/wiki/Propaganda_Due
 

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