Miércoles 17 Julio 2024

Permanecen aún en el Penal Federal de Eseiza, desde hace más de 20 días

Desde el pasado 12 de junio, los manifestantes que se congregaron afuera del congreso cuando era tratada la llamada ley bases fueron ampliamente estigmatizados en los medios de comunicación, pero además, fue mucho peor el trato que recibieron de la policía. En las calles la movilización popular padeció un violento operativo que incluyó la furtiva persecución de personas al azar. Las evidencias recolectadas en 33 casos por el fiscal Carlos Stornelli así lo demuestran.

La policía acusó de graves delitos a los manifestantes y también a transeúntes que no tenían nada que ver, como es el caso de una persona que iba hacia una iglesia a pedir comida. Dicho accionar circula peligrosamente por una tangente jurídica:

"Tardamos bastante en caer en la magnitud de lo que estaba pasando. Todos estábamos en esa ignorancia de que 'mañana lo largan, si no hizo nada, le toman los datos y lo largan". La policía misma nos decía eso. Pero pasan los días y mi hermano sigue en un penal de máxima seguridad, donde los reclusos conviven con las ratas, las ves pasar por adelante tuyo. Es desesperante... es más que eso, no encuentro palabras para explicar bien lo que se siente. Tenemos que estar tranquilos para transmitirle eso a él, pero a mí se me hace cada vez más difícil".

El testimonio que recogió el periódico página 12 pertenece a Micaela Gómez, hermana de Facundo, que estuvo detenido y que fue liberado recientemente.

De manera preocupante, hasta el momento permanecen detenidas cuatro personas: Daniela Calarco, Cristian Valiente, David Sica y Roberto María de la Cruz desde hace más de veinte días. Los afectados se encuentran alojados, en el penal federal de Ezeiza, adonde fueron llevados sin previo aviso a sus familiares ni abogados. Los familiares relatan este hecho "como si fuese una película de terror, algo que te cuentan y no podes creer".

Se estima que a partir en los próximos podrían haber novedades en una causa con atisbos inciertos por la “novedad procesal” en la que están envueltos los afectados. Los imputados, padecieron la inédita acusación de “intimidación pública”, cuya pena puede llegar hasta los seis años de prisión.

Algunos detenidos al llegar al presidio fueron sometidos a todo tipo de vejámenes: los desnudaron y rociaron con gas pimienta, y además sufrieron humillaciones.

El testimonio de los familiares indica que los uniformados comían delante de ellos unas pizzas que ellos mismos les habían comprado juntando plata entre todos, la primera noche de detención. Otro de los maltratos que sufrieron fue trasladarlos a celdas comunes, donde paradójicamente recibieron mejor atención de los presos que de los propios policías.

El “terrible” delito que depositó a Facundo Gómez en prisión tuvo que ver con apoyarse en una de las vallas que rodearon el Congreso el día de la represión. Fue allí donde hablaba con su madre por teléfono: "Ella quería ir a la manifestación, pero se sentía mal y estaba en cama, estaba tratando de hablar con Facu para ver cómo iba todo y la llamada se cortaba. Finalmente lograron comunicarse y Facu se paró para decirle que ya se estaba yendo la gente y él se estaba por volver, eran las 7 y cuarto. Ahí lo rodean cuatro efectivos y se corta la comunicación. Mi mamá sigue llamando hasta que la atiende un policía y le dice: 'su hijo está detenido por averiguación de antecedentes, cuando terminemos con esto lo largamos'. Nos preocupamos porque no sabíamos dónde estaba, recién casi a la 1 nos enteramos de que lo estaban trasladando a Lugano. Después él nos contó que cuando lo llevaban detenido un fotógrafo al que le rompieron la cámara para que no tome registro le gritó: ¡compañero, decí tu nombre! Ahí la policía le pegó dos piñas en el estómago, para que no hable. Por eso al principio no podíamos encontrarlo".

Otro increíble testimonio tiene como protagonista a una persona en situación de calle. David Sica es otro de los “terribles culpables”. Culpable de intentar pasar por la zona para dirigirse hacia la iglesia San Expedito, que se encuentra en Mitre y Azcuénaga, buscando comida y abrigo. Esta fue una de las primeras detenciones de la jornada cerca de las 2 de la tarde.

Daniela Calarco es militante social y al momento de su detención tenía puesta una pechera de la agrupación Teresa Rodríguez. Llevaba además un pañuelo verde de la campaña proaborto. En su mochila portaba volantes de la organización en la cual militaba y un libro sobre la Esma. Todos estos elementos fueron tomados en cuenta en la estrategia acusatoria de la fiscalía.

"Ninguno de los hechos se ha consumado. Al principio no había nada de prueba documental, solo relatos de policías. Ahora hay fotos y videos, una captura de pantalla de una cámara de TN que se hizo viral, que muestra que se prenden unos papeles, viene un viejito y los apaga, así de grave fue. Tampoco hay nada secuestrado, es todo insostenible", sostuvo Vázquez, defensor de la detenida.

El abogado dijo que Daniela "está fortalecida, está bien, se siente acompañada. La visitan sus compañeras, su pareja, la llaman las ex detenidas que estuvieron con ella. Hay mucho apoyo de organismos, mucha presencia, ayer la visitó María Máximo, responsable del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura. Hubo mucha solidaridad, juntamos 78 mil firmas, se presentó un amicus curiae encabezado por Pérez Esquivel, el Serpaj, Amnesty Internacional. Es una situación muy dura e injusta pero ella la asume con ánimo militante", comentó.

A estas alturas es necesario recalcar que ninguno de los detenidos hasta el momento tiene ingresos para enfrentar un embargo de 500.000 pesos que fijó la fiscalía de turno. Lejos de detenerse, el fiscal Stornelli solicitó el aumento de dicho embargo. Mientras tanto, los abogados hablan de jugadas tendientes a la dilación de las causas y de “manotazos” de la fiscalía.

Por el momento Daniela, David, Cristian y Roberto siguen en prisión, solo por el derecho de manifestarse contra la aprobación de una ley, o por estar en el lugar y momento equivocado. Ante estos hechos ya podríamos estar en condiciones de afirmar que los más de 20 días de reclusión de estas personas, rayan la histórica lista de víctimas de las prácticas sistemáticas del terrorismo de Estado.

*Foto de Portada: La Izquierda Diario