Miércoles 17 Julio 2024

Se agita la disputa regional por las ricas y heladas tierras del sur

Existen recursos naturales muy valiosos en la Antártida, eso no es ninguna novedad, pero una filtración tuvo gran repercusión y fue difundida el pasado 11 de mayo a través del periódico británico The Telegraph. La noticia habla de una investigación científica que hizo la tripulación del buque Alexander Karpinsky, de la agencia rusa Rosgeo, llegando a un descubrimiento. Los resultados arrojaron una estimación de mas de 500 millones de barriles de petróleo crudo. En resumen, estaríamos en presencia de la mayor reserva del mundo, y dicha cifra duplica la cantidad de reservas informadas por Arabia Saudita, además serian 10 veces la producción de 50 años en las reservas del mar del norte, si lo comparamos con lo que actualmente se encuentra en territorio patagónico, serían treinta veces las reservas del yacimiento argentino de Vaca Muerta situado en la cuenca neuquina.

La información conocida sobre el sector antártico comprendido por el Polo Sur hasta la Península Antártica y el Mar de Weddell, aviva el fuego de una zona ya en litigio entre Argentina, Reino Unido y Chile, y revisando un poco los antecedentes, en ese territorio ya se habían identificado significativas reservas de gas y petróleo.

El llamado tratado antártico fue firmado en 1959 y entró en vigor en 1961 prohibiendo todo tipo de exploración y explotación, por eso la nación rusa está en el centro de las críticas a pesar de que las exploraciones ya son moneda corriente y no precisamente exclusivas del país del norte. Dicho tratado que fue promulgado para mantener la paz y la protección del patrimonio natural de la humanidad, lo firmaron Bélgica, Australia, Chile, argentino, Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Francia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, la entonces Unión Soviética y Noruega. Siete de estos países se mantienen en la postura de reclamar dichas tierras.

La pregunta es si con este anuncio se abre un nuevo capítulo por la lucha de los recursos del planeta, donde en el medio de este escenario existe un territorio argentino con una población de economía diezmada, con un gobierno entreguista y obsecuente al bloque militar occidental (OTAN), con enclaves estratégicos y en disputa como las islas Malvinas, con visitas inesperadas como los dos buques de guerra Frances que el pasado 5 de mayo recalaron en el puerto de Ushuaia. Con la también reciente visita de la jefa del comando sur norteamericano Laura Richardson a esa ciudad, en la noche del pasado 4 de abril, donde el presidente Javier Milei en un gesto de vergonzosa pleitesía llegó a la base naval de Tierra del Fuego para anunciar que Argentina construirá junto a Estados Unidos una "base naval integrada". Donde, además, sucedió otra rarísima visita del presidente argentino a las bases antárticas de Marambio y Esperanza con motivos de un supuesto programa científico con la organización internacional de energía atómica (OIEA). Y que decir sobre el reciente anuncio del desembarco del cuerpo de ingenieros del ejercito norteamericano en la llamada hidrovía del rio Paraná.

Demasiadas preguntas e incógnitas por delante nos esperan, y un futuro bastante sombrío para una sociedad argentina que es negociada en los escritorios de los grandes organismos financieros y las empresas multinacionales.

Rusia según algunas voces británicas

The Telegrafh afirmó que "el próximo paso" de Rusia será "involucrar a Argentina" debido a la histórica disputa territorial con gran bretaña en dicho sector e islas Malvinas. La prensa británica polemiza y posiciona al kremlin en un futuro escenario donde existe una situación de apoyo militar y diplomático hacia la argentina: "La colaboración allí es prácticamente un hecho y, a nivel diplomático, dará frutos más rápidamente que el petróleo mismo", manifestó.

Alan Hemmings, es profesor y fue comandante de la estación inglesa de investigación antártica durante la Guerra de las Malvinas, además es coautor de un Manual sobre la política en la Antártida, dijo recientemente que la escalada de tensión podría dejar sin efecto el tratado abriendo la puerta a la explotación. Si bien el Tratado se revisará en 2048, lo cierto es que cualquier nación involucrada puede abandonarlo cuando lo desee e incluso puede ser dejado sin efecto por decisión unánime. El catedrático además añadió: “Nunca habrá un momento sensato para extraer hidrocarburos de la Antártida. Lo que nos hundirá a todos es cualquier intento de explotar los hidrocarburos de la Antártida". Pero, por otro lado, el investigador hace foco en el contexto global que da un componente explosivo a la disputa entre oriente y occidente: "Estamos en medio de tensiones muy serias entre los estados occidentales y Rusia por Ucrania y entre Estados Unidos y China en relación con la hegemonía global".

Recordemos que hasta el momento algunas expediciones científicas, y no solo de banderas rusas han encontrado minerales valiosos en algunos sectores antárticos, como antimonio, cromo, cobre, oro, plomo, molibdeno, estaño, uranio y zinc.

Entre tanto, se precisó muy poco sobre la postura de las autoridades del Tratado Antártico con sede en buenos aires. El uruguayo Albert Lluberas Bonaba, secretario ejecutivo, expresó que estos temas se discutirían en la conferencia anual de la organización que se va a realizar en la India a fines del mes de mayo, y se distanció de las tensiones que giran sobre las operaciones de Rusia en el territorio.

Argentina socio global de la OTAN

Mientras tanto en el corto plazo y debido al actual perfil ideológico de turno, Argentina manifestó su intención de ratificar su solicitud presentada para ser socio global de la OTAN, según informaron el pasado miércoles desde el gobierno.

Mientras brindaba el informe de gestión en el senado, el jefe de Gabinete argentino, Nicolás Posse comunicó que: "Argentina presentó una carta de intención de incorporación a la organización como socio global en abril de este año. El próximo paso será la realización de una reunión del comité de embajadores alternos de la Otán en la que Argentina presentará su interés de ser socio global".

"El programa o categoría de socios globales es para países aliados que están fuera de lo que se considera la región del Atlántico norte, pero que comparten intereses comunes", añadió el funcionario.

Posse además aseguró con respecto a la relación de argentina con el Reino Unido, dijo que "ambos países están buscando acordar coincidencias y compartir objetivos en foros multilaterales en diversos temas".

A ciencia cierta, la historia no deja dudas. Por petróleo se fabrican guerras, por petróleo se construye pobreza, se tejen intereses comunes y se devoran territorios enteros. El avispero geopolítico mundial sufrió una nueva patada, y con el tiempo vamos a entender si van a quedar “ganadores” que pueden llevarse puestos, uno de los últimos territorios vírgenes del mundo que quedan aún en pie.

*Foto de Portada: www.appm.com.ar