Viernes 13 Marzo 2026
Fue privada de su libertad por tres horas; su liberación evitó conflicto de magnitud
La comunidad nasa a la que pertenece y los indígenas iban a dar respuesta masiva

Tras varias horas de permanecer secuestrada por un grupo guerrilero disidente de las FARC fue liberada -sana y salva- la senadora indígena de 53 años Aida Quilcué; la noticia fue confirmada en medio de un clima de honda tensión, especialmente porque el hecho fue considerado de gravedad, tomando en cuenta que Quilcué, en estos momentos de la vida colombiana, es una lideresa de gran influencia no solo en el Parlamento, sino además de su pueblo sena y de todas las comunidades indígenas del departamento de Cauca. Por otra parte, la senadora venía desarrollando una intensa actividad política como legisladora de la coalisión Pacto Histórico, que llevó a la presidencia a Gustavio Petro, de ahí que una vez conocida la noticia del secuestro el primer mandatario no tuvo reparos en señalar que ese episodio de no tener un final feliza iba , indefectiblemente, a desatar una guerra contra todos los indígenas. Felizmente los secuestradores consideraron que tras privarla de su libertad en la zona alta del Municio Totoró y trasladarla a una región del Municipio Inzá, lo mejor era dejarla en libertad a la brevedad posible más aún cuando habiéndose dado el alerta las autoridades de la Fuerza Pública y las comunidades indígenea dieron inicio a un intenso operativo en una amplia zona, con el fín de recuperarla; lo que finalmente acontenció y la buena nueva fue confirmada en un primer momento por el Alcalde del Municipio de Inza, Delio Trujillo, y luego por las autoridades gubernamentales.

Pero hagamos un raconto de los hechos desde el momento mismo del secuestro: las agencias de noticias a nivel internacional dieron la mala nueva, y al mismo tiempo en Colombia los medios locales profundizaron al respecto, lo que generó una gran preocupación en el ámbito cercano al presidente Gustavo Petro.

De acuerdo a las informaciones que aportaron al periodismo, la senadora habría sido secuestrada del interior de su camioneta; el ministro de Defensa Pedro Sánchez explicó: "La guardia indígena reporta que llegó al lugar y halló la camioneta donde viajaba la senadora, pero sin personas en el interior. De inmediato se continuó la búsqueda".

El territorio donde se cometió el secuestro era de influencia de la guerrilla; una zona ubicada en el suroeste de Colombia, donde la violencia política es constante, particularmente durante el período electoral; además, era una zona conflictiva y cocalera controlada exclusivamente por grupos guerrilleros disidentes de las FARC, los que oportunamente decidieron apartarse del acuerdo de paz del año 2016.

Dadas las características del secuestro y tomando en cuenta que Aida Quilcué es una figura política de relevancia, por su condición de líder indígena de la comunidad nasa, los efectos políticos no se hicieron esperar. El propio presidente colombiano Gustavo Petro dio a conocer no pocas apreciaciones que velozmente ganaron el mundo, dado que apuntaban a dar relevancia al hecho en tono de extrema gravedad, para la convivencia local, en la región, y eventualmente dentro del espectro político de Colombia, donde las comunidades indígenas, históricamente, hacen parte crucial y medular de la dinámica de la realidad social en el país hermano.

Resumiendo, a poco del secuestro el sentir del presidente Petro, fue dado a conocer por las agencias de noticias, que divulgaron sus expresiones que damos a conocer textualmente: "Donde no la suelten es un grito de guerra contra todos los indígenas del Cauca y del país”; "Ojalá se resuelva rápido, porque si no, han cruzado una línea roja"; “La senadora fue interceptada a las 13.OO horas locales del día martes 10 de febrero, y el hecho es un grito de guerra contra todos los indígenas del Cauca y del país”

La hija de la senadora Quilcué, Alejandra Legarda, oportunamente declaró que su madre en el momento del secuestro “viajaba en una camioneta junto a sus dos escoltas”; trascendió además que la senadora había recibido varias amenazas a lo largo de su vida como activista de las comunidades indígenas del Cauca; amenazas que incluyeron mensajes intimidatorios, atentados, e incluso , y como hecho sumamente grave, el asesinato de su esposo en el 2008.

En medio de la incertidumbre reinante, tras el secuestro, en diferentes ámbitos se coincidió que Aida Quilcué es una mujer que en la zona marcó una carrera política muy destacada, fundamentalmente por ser ella una lideresa indígena del Cauca, de la comunidad nasa; una lideresa no solo muy respetada, y admirada, por su alto nivel de influencia en la región; una referente que se distinguió por andar siempre ataviada de pañuelos y diademas rojas y verdes, es decir, visibilizando orgullosa los colores distintivos del pueblo nasa; y además, por ser una indígena, en su accionar y en su proceder, con un muy fuerte acento de referente social honesto, defendiendo recurrentemente los derechos de los pueblos indígenas, la autonomía territorial y el legado cultural.

Cabe consignar que cuando Quilcué hizo parte del movimiento oficialista Pacto Histórico, que llevó por primera vez en el año 2022 a un presidente izquierdista al poder, en el curso de la campaña electoral de octubre de ese mismo año, llegó a denunciar un atentado en su contra, precisamente cuando se postulaba masivamente a ser senadora representando al Movimiento.

Hay una faceta que reseñaron los periodistas y el propio gobierno de Petro es que a la senadora Quilcué, anteriormente al secuestro, en 2021, le fue otorgado en Colombia, en 2021 el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos.

Tenso futuro para las elecciones legislativas de marzo y presidenciales de mayo

Con posterioridad al secuestro de la senadora Quilcué, los medios periodísticos colombianos reseñaron el actual panorama en los numerosos municipios del territorio, puntualizando que cientos de ellos corren peligro de violencia electoral y presiones de grupos armados para influir en las elecciones legislativas en marzo y presidenciales en mayo de este 2026. Una apreciación que no pasó inadvertida para determinados organismos, como por ejemplo la Misión de Observación Electoral (MOE) que apuntaron en la misma dirección.

Periodistas y activistas sociales que residen en Colombia y que son muy cercanos a nuestra redacción Antimafia Dos Mil de Sudamérica, frecuentemente nos vienen testimoniando desde años atrás, que las violencias, en torno a las elecciones municipales y las legislativas son moneda corriente, y que verdaderamente enturbian todos los esfuerzos de quienes procuran trabajar en beneficio de las comunidades; nos recalcaron que esas violencias procuran el desmantelamiento y la no prosperidad de proyectos de convivencia, de desarrollo social y de educación popular; violencias promovidas y ejecutadas fundamentalmente por elementos aferrados al poder desviado en algunos casos o a grupos de inadaptados que no están dentro de una línea de construcción social, justo y precisamente en un país donde las violencias han sido y siguen siendo constantes, y desde hace varias décadas.

En ese contexto, por ejemplo, debemos consignar que en días previos al secuestro de la senadora Aiuda Quilcué se cometieron atentados contra la caravana de vehículos de un senador en la región de Arauca, en la frontera con Venezuela; en este caso se informó que el senador no viajaba en la camioneta pero sí perdieron la vida dos de sus guardaespaldas, bajo el fuego de las armas de los atacantes.

Siempre dentro del esquema de dar cuenta de los hechos de violencia que se vienen registrando en esa región, no podemos evitar consignar también que la justicia colombiana condenó a seis soldados por el asesinato en 2008, precisamente del esposo de la senadora que fue secuestrada, Edwin Legarda; crimen cometido justo en la misma carretera donde se produjo el hecho con ella.

Queda refrendada, grosera y dramáticamente, con toda esta exposición, la delicada situación que vive el activismo social e indígena honrado de Colombia, que por años y años viene siendo menoscabado por la violencia ejercida por grupos de poder , o grupos de otrora luchas revolucionarios, que hoy están desviados de sus cometidos naturales y de la esencia misma de su existencia; y porque seguramente son manipulados para hacerlos funcionales a quienes desde las sombras no hacen otra cosa que ser serviles a proyectos de malignnidad socio política, dentro de una ideología nefasta, y que nada tiene que ver con la paz y con el verdadero activismo social.

Por algunas horas la vida de la senadora pendió de un hilo, y desató una dramática incertidumbre , porque desafortundamente en Colombia, cuando se trata de secuestros con estas caracteristicas, siempre se aguarda lo peor en el horizonte. Pero esta vez la presión popular y la rápida acción de búsqueda hizo que los secuentradores, seguramente al verse cercados por las autoridades y por las comunidades indígenas, decidieran dejarla en libertad sin causale lesiones.}

Lo que no sabe a ciencia cierta, al menos es lo trascendido hasta el momento, cuál fue el cometido de su secuestro y dentro de qué estrategia pudo haber sido incluido ese osado episodio que estuvo a punto de sembrar un clima de guerra incontenible y de consecuencias nada saludables e inimaginables; porque a juzgar por el nivel de estima y respeto que se tenía y tiene en la región por Aida Quilcué, la defensa a su persona habría sido tenaz e intensa.

Pero hubo una excepción a la regla con Aida Quilcué; y eso es lo que hoy importa: se le respetó su vida y se la liberó. En buenahora

*Foto de Portada: Captura de pantalla/Pulso.com