Martes 13 Enero 2026

En medio del silencio general de los grandes medios de comunicación, los planes más monstruosos de la élite europea se están infiltrando lentamente en el inconsciente colectivo de una población distraída, sin despertar la más mínima indignación, ni siquiera el instinto de supervivencia, ante un futuro condenado a los horrores de la guerra.

Pues bien, el pasado 18 de noviembre, el jefe del Estado Mayor de Defensa de Francia, general Fabien Mandon, durante el Congreso de Alcaldes Franceses en París, pronunció un discurso solemne que evocó sin pudor los escenarios más cínicos y crueles.

"Si nuestro país se tambalea porque no está dispuesto a aceptar la pérdida de sus hijos, porque sufre económicamente, porque la prioridad será la producción de defensa, entonces estamos en riesgo", dijo Mandon, explicando que "tenemos todo el conocimiento, toda la fuerza económica y demográfica para disuadir al régimen de Moscú de probar suerte en otros lugares. Lo que nos falta es la fortaleza para aceptar el dolor de proteger lo que somos".

Lo cual traducido significa: armémonos y partamos, y aceptemos que sus hijos sean masacrados en las trincheras por la guerra que se avecina en un futuro próximo. Estas declaraciones, no por casualidad, siguen a la advertencia lanzada por el propio Jefe del Estado Mayor a los parlamentarios en octubre, según la cual el ejército francés planeaba un "enfrentamiento con Moscú en un plazo de tres o cuatro años".

Se percibieron algunos indicios de indignación en el espectro parlamentario francés. Fabien Roussel, secretario nacional del Partido Comunista Francés, calificó la intervención de "peligrosa" y denunció: "No a la intolerable polémica bélica. En el presupuesto de 2026, se destinan siete mil millones más para las fuerzas armadas y siete mil millones menos para las autoridades locales. Optamos por la paz y rechazamos la lógica de la guerra".

Pero este es precisamente el escenario que se está preparando. Mientras se desarrolla un plan de paz que podría poner fin al conflicto ruso-ucraniano en cuestión de días, el jueves pasado el gobierno francés publicó una guía titulada "Todos responsables", diseñada para preparar a la opinión pública francesa "para afrontar una crisis importante, sea cual sea su origen", mencionando el riesgo de "una amenaza vinculada a un importante despliegue de nuestras fuerzas armadas fuera del territorio nacional".

Pero el camino está marcado desde hace tiempo. La Revisión Estratégica Nacional publicada por el gobierno francés el 14 de julio identificó a Rusia como "la amenaza más directa, hoy y en los próximos años, para los intereses de Francia, sus socios y aliados, y para la propia estabilidad del continente europeo y la zona euroatlántica".

Otra señal inquietante llegó en julio. El Ministerio de Salud francés emitió una circular oficial a todas las agencias sanitarias regionales. El documento ordena que todos los hospitales, tanto civiles como militares, estén preparados para marzo de 2026 para recibir hasta 15.000 soldados heridos en caso de guerra. Este plan prevé operaciones con un máximo de 100 pacientes al día durante 60 días consecutivos y aumentos de hasta 250 heridos al día durante al menos tres días consecutivos. Según el documento, los hospitales franceses podrían necesitar tratar entre 10.000 y 50.000 heridos de las fuerzas armadas en períodos de entre 10 y 180 días.

Pero no se trata solo de Francia; todo el continente desea esta guerra con Rusia a toda costa. No sorprende que, como informó Bloomberg en las últimas horas, el canciller alemán, Friedrich Merz, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, rechazaran puntos clave del plan de paz de Trump durante una conversación telefónica con el presidente ucraniano. El plan, en resumen, ofrece garantías de seguridad mutua entre Rusia y Ucrania, prohíbe una mayor expansión de la OTAN y limita las fuerzas armadas ucranianas a 600 mil efectivos, excluyendo cualquier presencia de tropas extranjeras. Crimea, Luhansk y Donetsk serán reconocidas como rusas, mientras que Jersón y Zaporiyia permanecerán en la línea de contacto; las nuevas fronteras no podrán modificarse por la fuerza.

Este es un plan que el magnate necesita para salvar las apariencias ante una inminente derrota militar, dado que los rusos ya han ocupado casi por completo Pokrovsk y Kupyansk, avanzando implacablemente y encontrando una resistencia cada vez más débil.

Es evidente que los líderes europeos lo han apostado todo por una guerra a largo plazo. En marzo del 2025, la Comisión Europea propuso un plan estratégico para movilizar hasta 800 mil millones de euros para reforzar las capacidades de defensa de la UE.

Alemania es, en cierto sentido, el líder de esta nueva doctrina. Incluso los líderes militares alemanes han advertido repetidamente sobre la posibilidad de un ataque ruso a la OTAN en un plazo de 3 a 4 años, en particular el general Carsten Breuer, jefe del Estado Mayor de la Bundeswehr. "Siempre hemos dicho que esto podría ocurrir a partir de 2029. Sin embargo, hay quienes afirman que es posible incluso en el 2028, y algunos historiadores militares incluso creen que el verano pasado fue el último verano de paz", declaró el ministro de Defensa, Boris Pistorius.

El teniente general Alexander Sollfrank, jefe del Mando Operativo de la Bundeswehr y del Mando Conjunto de Apoyo y Despliegue (JSEC) de la OTAN, explicó que "en caso de conflicto, Alemania se convertirá en el principal trampolín de la Alianza. En el plazo más breve posible, hasta 800 mil soldados y su equipo de varios países de la OTAN podrían ser transferidos a través de Alemania al flanco oriental".

Berlín ha preparado un colosal plan de adquisiciones por un valor aproximado de 377 mil millones de euros para reconstruir sus fuerzas armadas. Los principales contratos incluyen la adquisición de hasta 3.000 vehículos blindados Boxer 8x8, parte de un programa de 10 mil millones de euros implementado por Rheinmetall y KNDS, y la compra de aproximadamente 3.500 vehículos de combate Patria 6x6, valorados en 7.000 millones de euros. También se espera ampliar la flota con aproximadamente 20 cazas multifunción Eurofighter, cuyo valor se estima entre 4.000 y 5.000 millones de euros. En defensa aérea, el plan incluye sistemas IRIS-T y 561 aviones Skyranger 30 diseñados para contrarrestar drones y amenazas a baja altitud. En cuanto a vehículos de reconocimiento y combate, se prevén 424 nuevos vehículos sobre ruedas por un valor cercano a los 7.000 millones de euros, incluyendo un contrato marco con General Dynamics para 274 vehículos de reconocimiento valorados en 3.500 millones de euros y 150 vehículos de combate Schakal por 3.400 millones de euros. También se prevé una inversión de 1.980 millones de euros para la digitalización de los equipos de mando y control de aproximadamente 10 mil vehículos de la Bundeswehr, que se completará a finales de 2030.

"Debemos prepararnos para sacrificar a nuestros hijos". Este es el futuro de Europa, escrito con tinta negra por la élite criminal europea.

*Foto de Portada: Antimafia Duemila