45 años después, la casa de la masacre vuelve a manos de hijas e hijos de las víctimas
 
Por Antimafia Dos Mil-11 de setiembre de 2021

La Masacre de Marcos Paz en Argentina, no se olvida. Hijas e hijos de los muertos y desaparecidos a manos de la policía bonaerense y del Ejército argentino aquel 11 de junio de 1977, recibieron de los propietarios de la casaquinta de Montesquieu y Urquiza, donde sucedió la masacre, la donación del inmueble, que será transformado en un sitio de memoria.

Casi todo el grupo militante PROA (Partido Revolucionario de Obreros Argentinos), integrado por la Izquierda Revolucionaria y el Peronismo Revolucionario, fue masacrado por las fuerzas de seguridad, en aquella jornada sangrienta donde se pretendió eliminar esa célula de militancia contra la dictadura. En un comunicado emitido por los hijos e hijas de los integrantes de PROA, describen que el lugar “sirvió de refugio para militantes que escapaban de la represión y desde aquí se organizó su salida del país”.

La vivienda fue cedida por Sebastián Amigueras y Analía Guzmán a la agrupación de hijos e hijas de las víctimas, entre los que figuran el entonces secretario general del PROA, Haroldo Logiurato, que adquirió bajo seudónimo el inmueble para uso del PROA.

Una de las adquirientes, Claudia Bellingeri, expresó a Página/12 que la donación “es tan importante para nosotros como creemos que es para toda la sociedad ya que es la misma comunidad la que nos devuelve ese lugar donde nuestros padres resistieron hasta lo último”. Su padre fue uno de los militantes que ocupaban la casa el día de la masacre junto a Alicia Contrisciani, Gloria Veinstein, María Virginia Allende, Ignacio Ikonikoff, Liliana Caletti y Carlos Alberto Arias, conocidos por ser parte de esa resistencia peronista, entre otros, de quienes Claudia dijo: “eran mis tíos y sus hijos mis hermanos”. “Éramos una gran familia”, rememoró.

Entre el 10 y el 12 de junio de 1977, la casa “fue convertida en un centro clandestino”, donde 16 personas que militaban allí fueron atacadas y posteriormente desaparecidas.

Luego de años de pasar de mano en mano, la casa fue cedida por la pareja de Amigueras y Guzmán a los nuevos propietarios. Amigueras estuvo vinculado desde su juventud a la reconstrucción de la memoria de “militantes y desaparecidos de la ciudad”. En 2010 adquirieron la vivienda junto a su compañera embarazada y su hija, en donde residieron hasta 2019, cuando decidieron donarla a las hijas e hijos de las víctimas de la masacre contra el PROA. El hombre manifestó lo que para él significó ceder la casaquinta a los hijos e hijas de sus antiguos propietarios: “pensamos que es un hecho de justicia para los compañeros y sus familiares y un aporte para construir memoria y vida en espacios donde quisieron implantar horror y muerte”. Y agregó: “Estamos muy felices de poder aportar a eso”.

Duhalde y Logiurato fueron los fundadores del partido, que se dedicó desde los comienzos hasta su destrucción en la casa de Marcos Paz a denunciar en lugares como Europa y el Congreso de Estados Unidos, y registrar, los crímenes perpetrados por la dictadura en Argentina.

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*Foto de portada: pagina12.com / Foto de Leandro Teyssere

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