Lunes 20 Julio 2026

Hace algunas semanas estuvo Thiago Ávila en Montevideo, Uruguay, en una jornada muy intensa, con el fin de explicar y promover la Global Sumud Flotilla que en los días posteriores partiría desde Barcelona, España, rumbo a Gaza.

Thiago es un activista brasileño que, como podemos recordar, ya había ido en una flotilla anterior, siendo detenido en aguas internacionales por el ejército de Israel, maltratado y privado de su libertad. Pero en aquel entonces, tanto él como los demás tripulantes fueron liberados en un lapso de pocas horas.

En aquella instancia, Thiago se hizo más conocido a nivel mundial. Esa expedición la hizo también junto a la activista Greta Thunberg que, como recordarán, la apartaron del resto de la tripulación y la humillaron, sufriendo muy malos tratos. En esta ocasión se redobló la apuesta, y a la nueva flotilla se sumaron muchos más activistas, como Saif Abukeshek que junto a Thiago Ávila, fueron detenidos en aguas internacionales, más precisamente en las costas de Grecia. En principio los llevaron a una cárcel dentro de un buque, donde fueron sometidos a malos tratos. Posteriormente la mayoría fue trasladada a puerto, mientras que a Thiago y a Saif los llevaron secuestrados a una prisión de máxima seguridad en Israel; prisión donde los tuvieron 13 días bajo una tortura psicológica constante, así como también tortura física y una escasa comunicación con el mundo exterior.

Por supuesto que el gobierno de Israel violó todos los derechos internacionales, y es lo primero que hay que subrayar. Porque fueron detenidos en aguas internacionales, y porque lo que la flotilla quería llevar a Gaza, era ayuda humanitaria.

Volviendo un poco a los días previos en que Thiago partiera desde Barcelona, lo pudimos tener en Montevideo donde vivió una larga jornada de encuentros con la prensa y con distintas organizaciones sociales. El encuentro de ese día se cerró en una charla abierta en el local del Pit-Cnt, la central sindical de Uruguay.

Tuve la oportunidad de conversar un poco con él a la salida del evento. Durante unos minutos intercambiamos algunos conceptos y puntos de vista, hablando del mundo, de la realidad cruda de lo que vive el pueblo palestino, de lo difícil que era encarar esta misión. Hablamos de la importancia de poder visibilizar cada vez más lo que el gobierno de Israel está haciendo en esa parte del mundo, que con todas las letras es un genocidio.

También hablamos de los riesgos que se enfrentan en una misión como esta, y que era muy probable que fueran detenidos. Pero aún así, era más que necesario hacerlo. Me dijo Thiago que el activismo es visibilizar las injusticias de todas las formas posibles, entre ellas poner también el cuerpo.

Y me quedo un poco en estas palabras que Thiago expresó. Poner el cuerpo como escudo, como emblema, como bandera, como resistencia, poniendo la propia vida en riesgo. Sabiendo que hay una familia que se deja, una hija, una esposa, y mucha gente que te quiere y te estima.

Después todos conocemos la historia. Los 13 días que pasaron, el hecho de que su madre partiera de este mundo mientras Thiago estaba preso sin saber cuánto se podría prolongar su encierro.

Lo bueno de todo esto es que la presión internacional no cesó, sobre todo del activismo mundial. También de algunos gobiernos, como el gobierno español y el de Brasil. Tanto el presidente Pedro Sánchez como Lula da Silva levantaron su voz para exigir al gobierno de Israel la liberación de Thiago y Saif.

Pero también es cierto que el Estado de Israel en estos momentos, en estas últimas horas, en plena luz del día, como piratas impunes, asaltan las embarcaciones de la flotilla que continúa camino a Gaza, siguiendo la misma línea que las veces anteriores, violando el derecho internacional y sin que nadie los detenga.

Un solo Estado está por encima de todos los demás; esta es la lectura que uno puede hacer. La pregunta es, ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo un solo Estado puede creer que es dueño del mundo? ¿Hasta cuándo un Estado genocida puede seguir cometiendo crímenes sin que nadie ni nada lo detenga?

Mientras todo esto pasa, cada vez son más los escudos humanos que ponen su cuerpo. Cada vez son más y más los activistas que alzan su voz. Cada vez son más los artistas que se pronuncian públicamente. Hay países que han realizado huelgas generales paralizando a toda una nación, como lo hizo Italia. Manifestaciones multitudinarias en todo el mundo. Pero lo que no habido todavía, es una pronunciación firme de la mayoría de los países del mundo y un rompimiento de relaciones diplomáticas, llevando adelante verdaderas sanciones comerciales y económicas.

En estos momentos Thiago, Saif, Greta y muchos activistas más de todo el mundo, siguen de cerca todo lo que está sucediendo con la tripulación de la actual flotilla. Nuevamente la humillación, la detención ilegal, la cárcel y la tortura en estos mismos momentos la están viviendo todos los integrantes de la flotilla que fueron secuestrados por el gobierno de Israel.

Considero, primero como ciudadano de este mundo, pero también como artista, como un ser humano que tiene sensibilidad, que ama la vida, la naturaleza, que cree en el concepto ‘vivir y dejar vivir’, no puedo paralizarme en el miedo y en el terror. Y sostengo que cualquier ser humano en el mundo puede y debe hacer algo para exigir que esto se termine, y que se termine pronto. Y no es una cuestión de ideología; ya no alcanza con la ideología, es una cuestión de supervivencia de la especie humana.

Y ahora sí, me animo a preguntar: ¿De qué lado de la historia queremos estar?



*Foto de Portada: Gentileza de Daniel Amaral