Miércoles 20 Mayo 2026

Como no podía ser de otra manera, el sentimiento solidario con el pueblo palestino salió a la luz una vez más en la Plaza Cagancha (llamada también Plaza Libertad) de Montevideo, como así también a las puertas del Ministerio de Relaciones Exteriores del Uruguay, en la esquina de Colonia y Cuareim, expresando su contundente repudio y su estado de alerta, por la detención inmoral e ilegal de la flotilla humanitaria Global Sumud, por parte de fuerzas israelíes.

Y como alguna vez dijera -y escribiera- nuestro gran Eduardo Galeano, ese tan famoso “Cuba duele”, los manifestantes propalestinos, concentrados en esos dos puntos urbanos montevideanos, alzando pancartas, voceando consignas y en sendas oratorias, parecerían haber gritado “Uruguay duele”; porque el gobierno uruguayo sigue sin romper relaciones con el Estado de Israel, el que pese a quien le pese, hoy es un Estado genocida, a su par de los Estados Unidos, uno de sus mentores.

Y como si no fuera casualidad, sino más bien, una emperrada obsesión, el gobierno uruguayo se mantuvo firme con esa su postura adulona al poder sionista y al imperio del Norte, materializando por enésima vez, esa grosera sumisión a los gringos; visibilizándose -también por enésima vez- como un gobierno insensible y tibio a los padecimientos de los gazatíes; indiferencia que fue refrendada elocuentemente ( y burdamente, y cínicamente) a menos de 48 horas de las dos manifestaciones en el centro de Montevideo, nada menos que personalmente por el presidente uruguayo -de la coalición de izquierda, Frente Amplio (detalle nada menor)- Yamandú Orsi, quien, casi con aires de turista express, ascendió al portaaviones estadounidense USS Nimitz (con capacidad para alrededor de 6.000 personas) arribando a él en una de sus aeronaves, acompañado del embajador Lou Rinaldi, en en el marco de una visita que le fuera propuesta por el diplomático del norte. Lo hizo de una. Y sin titubear, Orsi le tomó el guante, con bombos y platillos.FLOTILLA2

Pese a quien pese, fue cosa ya natural en Orsi, mandarse esa proeza de estrecha amistad con el imperio, que hoy es carne y uña con el genocida Netanyahú. Y vaya qué patada de burro -qué trastada más bien- para los frenteamplistas que se solidarizan con los palestinos, algunos de los cuales seguramente estarían en las dos movilizaciones.

Orsi se perdió la posibilidad de no aceptar esa invitación, para así poder demostrar, si acaso por delicadeza -o por hipocresía- que no correspondía guardar las formas y no ser tan lisonjero con los yanquis, Más aún, a plena conciencia -¿Orsi tendrá conciencia realmente?- de todo lo que viene aconteciendo en Palestina, y más aún a sabiendas que mientras él estaba formalizando la viabilidad de la visita en la nave militar, a no más de 10 cuadras de la Torre Ejecutiva de Plaza Independencia, un grupo de uruguayos opinaba todo lo contrario, blandiendo banderas palestinas y dando a entender al mundo, sin restricciones ni moldes o tibiezas, que ante un atropello israelí de esa magnitud -el asalto de la flotilla por tropas del gobierno de Israel en aguas internacionales- solo había una consigna a gritar en las calles: “Alerta”.

Pero el presidente Orsi, se alejó de esa consigna y gritó “abordemos el portaaviones”; un mensaje de amistad a United States inequívoco; tener amistad con un gobierno cómplice del genocidio en curso. Qué pálida; Qué patético.

Las pancartas lo dijeron todo

“Israel impunidad=Más impunidad” ; “Por la vida y la libertad de las y los rehenes palestinos”; “La flotilla humanitaria no es crimen, secuestrarla sí; Israel pirata y genocida”

No hubo mucho que esperar, para que las trompetas de la recurrente salameria del gobierno uruguayo al gobierno de Trump se hiciesen escuchar estrepitósanete y mediáticamente en la región y en el mundo; fueron no más de 24 horas, pero las suficientes como para que el presidente de los uruguayos (de los frenteamplistas) diera las espaldas a sus ideas y a las de algunos de sus votantes; y como si tal cosa, hasta posó para los fotógrafos, con el dedito pulgar hacia arriba. ¡Vergonzoso!

Horas antes, el pueblo uruguayo, como tantas otras veces, se había hecho presente, popular y militantemente, en Plaza Cagancha y luego a las puertas de la Cancillería: jóvenes y no tan jóvenes, voceando consignas y en tono de alerta, ante la descarada impunidad de los esbirrros “sicarios” del poder sionista, avasallando con todo y con todos.

El operativo militar

Fue el miércoles 29 de mayo que barcos militares israelíes rodearon ilegalmente a la flotilla en aguas internacionales, amenzando con el secuestro y la violencia; casi la totalidad de la tripulación de la flotilla fue desembarcada en la isla de Creta; y más tarde, fue trasladada al hospital de la capital de Creta, con el solo cometido de que se efectuara una evaluación del estado de salud, a todo el conjunto de personas que hacían parte de la Flotilla.

Entre ellos se encontraban tres ciudadanos uruguayos, dos de los cuales fueron detenidos: Jorge Vignolo y Daniela Lopes, quienes seguramente ya estarán en territorio uruguayo en en el correr de los próximos días y ambos en aquel día, como muchos más, sin tener la menor idea de que mientras venían siendo objeto de ese atentado en todo lo que fue el proceso de ocupación militar de la Flotilla, el presidente uruguayo, se vanagloriaba, pero en otra embarcación, de la presencia estadounidense en aguas casi al límite con las aguas soberanas uruguayas.

En otra frecuencia

Y de hecho, los uruguayos que estaban solidarizándose, con todos quienes integraban la Flotilla, con sus coterráneos en ella, y con el pueblo palestino, estaban literalmente en otra cosa; en otra frecuencia; la frecuencia de la lucha por una causa justa; de la lucha por un pueblo sufriendo un genocidio, sin más dudas, ni rodeos.

Uruguayos expresando su estupor y su rabia, pacíficamente; sin cinismos ni adulonerías, para con un gobierno criminal que no ha hecho otra cosa que masacrar vidas, con pretextos fatuos, más bien criminales, terroristas, amparado en una impunidad internacional pavorosa.FLOTILLA3

Los solidarios con el pueblo palestino de siempre, primero se concentraron en la Plaza Cagancha, y después pusieron proa a las puertas de la Cancillería. Una movilización convocada de urgencia, casi de inmediato, al momento en que a miles y miles de millas náuticas del centro de Montevideo, el terrorismo del Estado israelí ejercía su acción militar de violación del derecho internacional; acción que por otra parte carecía de todo fundamento legal, según expertos consultados por el periodismo a nivel mundial.

Oportunamente, la vocera de la Coordinadora por Palestina en el Uruguay Alejandra de Bittencourt señaló : “Estaban a una hora de aguas territoriales griegas cuando fue secuestrado el barco de Daniela. Estas cosas hacen que uno note que hay una cuestión distinta en el agravamiento, es esta situación, y nos preocupa muchísimo por cómo están nuestros compañeros” ; refiriéndose a quienes hacen parte de la Flotilla recalcó: “Son personas comunes y corrientes, de distintos países del mundo, dispuestas a poner el cuerpo para hacer lo que ni los gobiernos ni Naciones Unidas están haciendo, que es abrir un canal humanitario para empezar a suministrar alimentos, medicinas, recursos para la población de Gaza”; “ los integrantes de la Flotilla decidieron en el marco de “una opción personal, política y humana” “han sido secuestrados” y “ellos en ningún momento pisaron ni rozaron territorio israelí como para que pudieran ser considerados una amenaza”.

Una cuestión de opciones y de compromisos

Todos y cada uno de los presentes, tanto en la Cancillería, como en la Plaza Cagancha, tenían más que claros estos conceptos y su fuerte sentido de compromiso; sabían perfectamente todo el contexto; y en ese muy bien definido marco, si para unos la opción fue abordar los barcos que integraban la Flotilla, allá en esas lejanías, para ellos, en Uruguay, la opción fue abordar ómnibus, autos, bicicletas o lanzarse a pié a las calles de su ciudad, para llegar a la Plaza, y al acceso de la Cancillería, para apoyar al pueblo palestino.

La opción del presidente de los uruguayos, frenteamplistas y no frenteamplistas, fue opuesta; fue en contrario; fue a contrapelo, y mal; fue un mensaje de insensibilidad brutal.

Fue más allá de lo imaginable, para unos; para otros fue coherente con lo que el gobierno uruguayo ha venido haciendo desde hace ya bastante tiempo; pero para nosotros fue un acto deshonroso.

Y deshonroso, según cualquier diccionario de sinónimos es: afrentoso, ultrajante, infamante, vergonzoso, ignominioso, indecoroso.

¿Presidente Orsi, sabía usted, que aceptando esa invitación, usted siguió al pié de la letra todos y cada uno de los sinónimos aludidos?

Se lo recordamos, por si acaso los haya olvidado; y otra cosa: al final de cuentas, por mínimo que habría sido, hubiese sido un acto de grandeza suyo -si acaso circunstancial- haber optado por decir no a la propuesta.

Pero la aceptó, la disfrutó y la hizo mediática, y con gusto y ganas.Tristísimo. Y repetimos , fue patético lo suyo. Sus compatriotas en cambio, en estado de alerta, movilizados, fueron, además de solidarios, protagonistas de un valeroso acto de resistencia al poder sionista. Le dieron el ejemplo a usted; siendo que es usted quien debería haberlo dado.

Esa resistencia que usted no ha practicado desde que asumió como primer mandatario ¿Se acuerda el tibio discurso suyo en la Naciones Unidas?.

Nosotros nos acordamos; y con el abordaje al portaaviones, usted reflotó esa lamentable y tibia oratoria, y con creces.



*Fotos de Portada y restantes: Antimafia Dos Mil/Loreley Latierro