Domingo 15 Marzo 2026

Palestina llora. Pero su llanto no es banal; es un llanto que se mece en el dolor, en la impotencia, y en la indignación. En las últimas horas de la noche dominical pasada -10 de agosto de 2025- la noticia ha recorrido el mundo: seis periodistas del Al Jazzeera fueron muertos, en la franja de Gaza, cuando sobre la carpa de campaña en la que se encontraban cayó una bomba, en un ataque selectivo que planificó perversamente el ejécito sionista del gobierno de israel. Uno de los fallecidos era un reportero palestino de nombre Anas al Sharif, de 28 años de edad, quien cobró notoriedad recientemente por su arrojo y el estilo de sus informes, secundado por su camarógrafo, y micrófono en mano; él fue despedazado, al igual que los cinco colegas suyos que lo acompañaban en la carpa:Mohammed Qreiqeh (reportero), Ibrahim zahr,Mohammed Noufal y Moamen Aliwa (camarógrafos); y Mohammad Noufal. Pero hubo otro fallecido, el periodista freelance,Mohammad al Khalidi, del portal palestino Sahat.

Se está cometiendo un genocidio en la franja de Gaza; y la muerte es una asidua presente; la timonea el sionismo asesino, saboreando impunidad a granel; la impunidad más repulsiva que hayamos podido ver, nosotros y todo el mundo, dejándola actuar a sus anchas libre al viento, y con permiso para matar.

Desde el primer niño o bebé ultimado en los bombardeos, hasta el último de los periodistas masacrados, el más que nefasto arco del crimen instalado en suelo legítimamente palestino usurpado por el sionismo, es un harto emblema de un más que alevoso múltiple atentado a la vida, a la inteligencia humana, y a la dignidad humana. Un múltiple atentado que socava toda sensiblidad humana, con el pretexto de ejercerse una férrea defensa a la presencia del terrorismo de Hamas, abroquelándose sin escrúpulo alguno -y con mucho cinismo- a la materialización de una de las mayores infamias bélicas del hombre en convivencia democrática: cometer un genocidio, sumándose a esta atrocidad la descarada tarea de hacer creer a los cuatro vientos que ese proceder es legítimo, y ante todo que la única respuesta resulta diezmar a una población, la palestina; masacrarla; y hacerla desaparecer de la faz de la tierra. Y con ese cometido llegar al extremo de cometer, sin verguenza alguna , una solución final, con el pueblo palestino, pisoteándolo a la vista de todo el mundo, contra viento y marea de la sensibilidad humana; pisoteándolo para instalar el crimen,y toda suerte de avasallamiento, sin que por un instante a las cúpulas del gobieno israelí les tiemble la mano y mucho menos la conciencia; y lo que es peor, la falta total de un ápice y remordimiento por ese genocidio en marcha con la complicidad internacional.

La destrucción -el genocidio, literalmente- que se comete contra las comunidades palestinas de la franja de Gaza y Cisjordania, no desde el 7 de octubre de 2023, sino desde el año 1948, bajo diferentes modalidades, es la representación más miserable de un régimen hipócrita que tiene la osadía de confrontar a la humanidad, haciéndola cómplice de un aquelarre descomunal, además mintiéndole descaradamente a la comunidad internacional y al pueblo judío sobre la verdadera razón de su tan mezquino plan de xterminio, justificándolo contra viento y arena, y siempre con espíritu asesino; pero asesino de verdad.

Palestina llora, se desangra; pero llora con rabia, con sed de justicia. Nosotros, los periodistas nos rabiamos hasta el extremo, porque esas seis muertes han sido un extremo más de crimen cometido contra el periodismo de denuncia; ese crimen instalado dia tras día en esa región del planeta con naturalidad pavorosa, destruyéndose además infancias, hogares, hombres y mujeres y sobre todo una identidad, violentada por décadas.

Todo eso es un crimen, pero más crimen es la indiferencia de la comunidad internacional que ahora, perdonenme, llora de lágrimas de cocodrilo, como lloro en el genocidio de Ruanda.... Una vez más de tantas.

Seis periodistas asesinados hace pocos días -la cifra total de fallecidos desde octubre de 2023 supera los 221- ha sido un golpe brutal al periodismo libre...

Basta de tanta criminalidad organizada vestida de hipocresía y de democracia tinta de sangre. No hay grito de dolor que se iguale al genocidio que sufre segundo a segundo el pueblo palestino, en manos de un sionismo letal, maldito, que se pavonea impune.

Todo nuestro repudio, nuestra sed de justicia. ¿justicia que la habrá? Tengo la esperanza que más tarde o más temprano la historia la dará, la fatificará con creces.¿Pero, entre tanto eso no ocurra? Nosotros, en nuestras respectivas redacciones, seremos testigos y protagonistas, seremos activistas, porque tenemos conciencia, y valores éticos. Lucharemos en cada tramo de calzada, en calles y plazas. Lucharemos a brazo partido. Contra una impunidad lacerante, desgarradora y voraz. Lucharemos, como ahora mismo; en este instante.

"Nuestros corazones están rotos porque la ocupación israelí asesinó a nuestros colegas. Es tan doloroso cuando ves las fotos de sus hijos y sus familias. Esos reporteros estaban celebrando la vida, ellos amaban la vida, pero tenían que reportar la muerte, el genocidio. Israel no quiere que el mundo vea la realidad. Querían cerrar los medios. Y nuestros reporteros estaban luchando, desesperados. Nunca se sentían seguros porque habían sido amenazados. Es tan doloroso sentir que nuestros colegas se sientan solos en Gaza. Ya 237 periodistas han sido asesinados, la mayoría son sólo números. Es muy doloroso porque sienten que están solos, cuando a los medios internacionales no les permiten entrar a Gaza; no recibieron suficiente apoyo o protección. Nadie hizo nada por protegerlos".

Las declaraciones al diario Página 12 de Argentina, de Mohamed Ahdad, editor de Al Jazeera Journalism Review las hacemos nuestras; las sentimos como nuestras, porque describen nuestro parecer, nuestro grito, nuestra denuncia.

"Estamos devastados y desconsolados; Anas dedicó su vida a ponerse delante de las cámaras, denunciar las atrocidades de Israel. Los valientes periodistas que han informado desde el inicio del genocidio han estado trabajando en las condiciones más peligrosas del planeta. Arriesgando sus vidas, se han quedado para mostrar al mundo los crímenes de guerra que Israel comete contra casi dos millones de mujeres, hombres y niños; Israel no sólo está asesinando a periodistas, sino que ataca al periodismo mismo al impedir la documentación del genocidio" tal lo declarado por voceros de Reporteros sin Fronteras; una declaración contundente y devastante; porque en sí misma la realidad allí en Gaza es devastante; es aterradora.

Tan aterradora, que el mismo Anas Al Sharif, hace pocos meses escribió a su familia un dramático testamento, profético en definitivo; tras el múltiple asesinato de periodistas, ese texto fue dado a conocer el mundo entero por su amigo y colega Tamer Al Mishal, desde los estudios mismos de Al Jazzera

"Si estas palabras llegan a ustedes, sepan que Israel ha logrado matarme y silenciar mi voz. Les confío Palestina, la perla de la corona musulmana y el latido de cada hombre libre en este mundo. Les confío a su pueblo y a sus hijos oprimidos, a quienes la vida no les ha dado tiempo para soñar ni para vivir seguros y en paz. Sus cuerpos puros fueron aplastados por miles de toneladas de bombas y misiles israelíes, destrozados y esparcidos por los muros. No se dejen silenciar por las cadenas ni detener por las fronteras. Sean puentes hacia la liberación de la tierra y su gente, hasta que el sol de la dignidad y la libertad se levante sobre nuestra patria usurpada. Anas Jamal al-Sharif, 6 de abril de 2025".

No tengo más palabras; me ahogan las lágrimas. Me invade la rabia. La rabia y la sed de justicia.

¿A algún lector podria serle banal todo este panorama? ¿Algún colega podría ser indiferente a todo este panorama?.

Creo que sí; y eso me da más rabia aún; esa indiferencia que es además, cómplice.

*Foto de Portada: Diem 25 .org