El consejero del CSM testifica en Brescia en el juicio contra el ex fiscal de "Mani Pulite"

Por Giorgio Bongiovanni, Marta Capaccioni y Jamil El Sadi -17 noviembre de 2022

Nino Di Matteo truena y desgarra una vez más el piadoso velo que desde hace tiempo cubre a una parte de la judicatura italiana. Poco antes del nombramiento del Fiscal de la República de Roma -que tuvo lugar en la sesión plenaria del del 4 de marzo del 2020 del Consejo Superior de la Magistratura (CSM) a favor del Dr. Prestipino- "hubo una reunión del grupo 'Autonomía e Independencia' en el despacho del Dr. Davigo. Yo asistí porque me invitaron. Estuvieron presentes los consejeros Piercamillo Davigo, Sebastiano Ardita, Ilaria Pepe y también un colega: Alessandro Pepe (exmiembro del CSM, así como Coordinador General de A&I, ndr). En esa oportunidad hubo un ataque verbal del Dr. Davigo contra el Dr. Ardita. Lo presencié y reaccioné instintivamente". Y fue a partir de ese momento que algo en la relación entre los dos magistrados habría cambiado profundamente. Así se expresó Di Matteo el pasado martes en el Tribunal de Brescia, al testificar en el juicio contra el ex consejero Piercamillo Davigo, en relación con el acta secreta del exabogado externo del ENI (Ente Nacional de Hidrocarburos), Piero Amara, en la que se hablaba de la supuesta Loggia Ungheria (presidente Roberto Spanò; fiscales Francesco Carlo Milanesi y Donato Greco). En esas actas, que contenían unas declaraciones de Amara al fiscal adjunto Paolo Storari y a la fiscal adjunta Laura Pedio, sobre la existencia de una organización secreta capaz de dirigir nombramientos en la magistratura y en los cargos públicos más importantes, figuraban entre otras cosas, "acusaciones descaradamente calumniosas y hasta risibles" contra el consejero togado del CSM, Sebastiano Ardita. Para Di Matteo fue "un intento de influir en las actividades del Consejo, de deslegitimar al Dr. Ardita, pero también un intento de influir en su actividad e, indirectamente, también en la mía".

Además de Di Matteo, también declararon el expresidente de la Comisión Parlamentaria Antimafia, Nicola Morra y los consejeros del CSM Fulvio Gigliotti, Stefano Cavanna y Giuseppe Cascini. Morra contó que la idea de designar al consejero saliente del CSM, Sebastiano Ardita, como asesor en algunas actividades de la Comisión Parlamentaria Antimafia, "naufragó" tras conocerse por Piercamillo Davigo que se sospechaba que formaba parte de "una asociación que imponía como vínculo el secreto". En este juicio, Ardita es parte civil, defendida por el abogado Fabio Repici, por cuanto se considera perjudicado por la difusión de información considerada infundada. Las actas de Amara, de hecho, acabaron anónimamente en varios periódicos, entre ellos Il Fatto Quotidiano, que no publicó las actas apócrifas, pero informó del caso a los investigadores. Por esto hecho fue investigada Marcella Contrafatto, exsecretaria de Davigo en el CSM, por lo que el juez de instrucción de Roma dispuso nuevas investigaciones a pedido de la defensa. Morra también explicó que acudió a la oficina de Davigo en el verano del 2020 para tratar de "salvar la brecha" entre él y Ardita "a efectos del trabajo de la comisión que entonces presidía. Me invitó a seguirlo, después de tomar una carpeta en el hueco de la escalera. Vi una hoja en la que leí el nombre de Ardita. Y me dijo que formaba parte de una asociación secreta de la que un declarante le había hablado a un fiscal del Norte. Entonces, ante mi pregunta, me sugirió que no rompiera relaciones, sino que tuviera cautela. Creo que la negativa a volver a conectar con Ardita se debió a estas declaraciones -añadió- y que él me facilitó esos datos para evitar una imprudencia". Por lo cual la hipótesis de un nombramiento de Ardita para alguna actividad de la comisión parlamentaria "ya no sería posible".

Di Matteo Davigo amenazo verbalmente a Ardita 2

Di Matteo: un magistrado independiente en el grupo de Davigo

Al inicio de su testimonio, Nino Di Matteo repasó los años del concurso para la magistratura, el período de pasantía y el estrecho vínculo construido a lo largo del tiempo, de amistad y trabajo, junto al consejero Ardita. Con el consejero Davigo, sin embargo, nunca tuvo una relación directa, hasta el momento de su elección al CSM, en octubre del 2019, salvo "dos o tres ocasiones durante conferencias o debates, y otra ocasión durante la investigación de la Tratativa Estado-Mafia". Al hablar de su candidatura al CSM, apoyada por el Dr. Ardita, Di Matteo expresó que "había aclarado desde el principio que no me uniría al grupo Autonomía e Independencia, no porque tuviera algo en contra de ese grupo, sino porque quería mantener mi alejamiento del mundo de los grupos organizados y de las corrientes internas". En su nuevo rol como consejero togado del CSM, Di Matteo inmediatamente consideró que la relación entre Davigo y Ardita era "excelente". "Me di cuenta de esto porque, manteniendo mi posición como independiente, había participado varias veces, por invitación tanto del Dr. Ardita como del Dr. Davigo, y también de los otros consejeros, Pepe y Marra, en algunas reuniones del grupo (A&I, ndr). Sobre todo, al discutir las posiciones que ese grupo debía asumir en relación a los procedimientos de los concursos de la Comisión V del CSM de la que era miembro el consejero Davigo (Comisión para la atribución de cargos directivos y semiejecutivos, ndr)", dijo ante el Tribunal. Pero después de una reunión, los estados de ánimo cambiaron.

Cuando Davigo amenazó a Ardita por el nombramiento de Prestipino en la Fiscalía de Roma

"Varias veces había hablado con este grupo de consejeros sobre el procedimiento del concurso para el nombramiento del Fiscal de Roma -dijo Di Matteo-. Procedimiento que ya había provocado todos aquellos hechos que luego fueron resumidos en el famoso relato del hotel Champagne. Me consultaron muchas veces porque con mi experiencia profesional, tanto en Palermo como en la fiscalía nacional Antimafia, tuve contactos reiterados con todos los candidatos a ese cargo. Por mi parte, en estas discusiones, había planteado varias veces la idea de votar por un candidato diferente al que, al mismo tiempo, había sido votado en la Comisión por el consejero Davigo, o el Dr. Prestipino. No por un problema de falta de respeto hacia este último, sino porque no creía que tuviera calificaciones comparables a las de otros candidatos. Recuerdo que, además de Ardita, también Marra y Pepe me manifestaron su sorpresa y su desacuerdo con la propuesta que había hecho Davigo. Tanto es así que, en particular los consejeros Marra y Pepe, me dijeron varias veces que no votarían por el Dr. Prestipino y que intentarían por todos los medios convencer al propio Davigo de que volviera sobre sus pasos de alguna forma, o votando por otro candidato o pidiendo que el tema volviera a la comisión para reevaluar la posibilidad de seguir apoyando, como en un principio el grupo de A&I había apoyado, cuando yo aún no era consejero, la candidatura de la Dra. Viola". Y luego viene la reunión en la oficina de Davigo, "que creo poder ubicar unos días antes del pleno del 4 de marzo del 2020 y que para mí tuvo un desarrollo verdaderamente sorprendente, casi chocante", agregó Di Matteo. "Al principio, la consejera Pepe señaló que, en algunos periódicos, como suele ocurrir con los nombramientos importantes, se habían publicado artículos con la previsión de los votos que habrían emitido los consejeros individuales. En estos artículos se informó, creo que por una periodista del Fatto Quotidiano, la noticia de que en el grupo 'A&I' habría una escisión y que al menos dos directores, cuyos nombres se mencionaban (Di Matteo y Ardita, ndr), no iban a votar por el doctor Prestipino -dijo el magistrado palermitano-. En ese momento la cuestión me pareció de poca relevancia. Dije que había que ir a la sustancia de las cosas. Davigo preguntó entonces si esas predicciones correspondían a la realidad de los hechos y tanto el Dr. Ardita como yo dijimos que era nuestra intención votar en el pleno por el Dr. Creazzo, en ese momento fiscal de la República en Florencia". En ese momento, la atmósfera en la oficina cambió totalmente. "El consejero Davigo empezó a gritar con una vehemencia impresionante, hasta el punto de que lo podía escuchar al menos en la habitación contigua y en la sala de estar de enfrente y, volviéndose hacia Ardita, le dijo: 'Si no votas a Prestipino, automáticamente estás fuera del grupo'. Y lo repitió, a los gritos, por lo menos dos o tres veces. Ardita mantuvo la calma, reaccionó hablando tranquilamente y pidiendo las razones. El doctor Davigo insistía a los gritos: 'Si no votas a Prestipino, quédate con los del hotel Champagne'. Me pareció una enormidad absolutamente grotesca. En ese momento ya se había conocido la transcripción de la ambiental del hotel Champagne en la que algunos de esos sujetos decían que 'Ardita era un talibán'; que había que detener a Ardita porque quería escuchar al magistrado Fava que había hablado de los hechos de una investigación en la que quería arrestar a Amara; y que hasta había hablado contra Tinebra". Esas declaraciones sorprendieron tanto a Di Matteo como a Ardita, que habría respondido: "¿Qué estás diciendo? El doctor Davigo, siempre con un tono muy agresivo, le repetía a Ardita: 'Me estás ocultando algo'. En ese momento, mientras Ardita reaccionó con calma invitando a Davigo a informar a qué se refería, recuerdo que Davigo respondió: 'Entonces te lo explico por separado'. Ardita respondió: 'No, no, te autorizo a que lo digas delante de todos'. 'No, te lo digo por separado', respondió Davigo". En ese momento, reiteró Di Matteo, "intervine con una reacción instintiva de indignación".

Di Matteo Davigo amenazo verbalmente a Ardita 3

"Yo a mi vez alcé la voz y en primer lugar dije que lo que estaba pasando me hacía pensar que ese grupo era peor que los demás porque en ese momento me parecía que, por parte del fundador del grupo (Davigo, ndr), no se respetaba la libertad individual de los consejeros de votar según su conciencia. Y luego de lo agresivo que me pareció el Dr. Davigo y de la violencia verbal contra el Dr. Ardita que a mi juicio era una amenaza, instintivamente reaccionó diciendo: Oye, yo no me dejé influenciar ni por las amenazas de muerte de Totò Riina. Mucho menos me dejaré influenciar por tus amenazas -dijo ante la Corte-. Yo no era la persona amenazada, pero me molestó mucho percibir una amenaza a otro consejero que también es amigo mío. En mi opinión no tenía ningún tipo de justificación y lo sigo sosteniendo. En ese momento Davigo respondió: 'El problema no es tuyo porque ya estás fuera del grupo. El problema es de Ardita que si no vota a Prestipino estará fuera del grupo'. Entonces la reunión se disolvió prácticamente de inmediato, con la vergüenza de todos, en un ambiente de fuego que se había instalado a través de esta dinámica". A raíz de estos hechos, las relaciones que Ardita y Di Matteo tenían con el exdirector Davigo se interrumpieron. De todo el asunto, "ni siquiera aprecié el aislamiento de los directores Pepe y Marra -añadió Di Matteo-. Hasta el día anterior a esta reunión, los dos habían reiterado repetidamente su creencia de que el doctor Prestipino no podía ser votado como fiscal de Roma y querían convencer al consejero Davigo para que hiciera lo mismo. Pero en realidad votaron, en plena conciencia, por el doctor Prestipino. Después de ese encuentro cambiaron de opinión".

Di Matteo y las actas de Amara

Además de la agresión verbal de Davigo contra Ardita, sobre la que Di Matteo quiso precisar que "nunca me había planteado la posibilidad de un desacuerdo entre ellos, ni de parte de Davigo ni de Ardita", otro tema del testimonio del magistrado de Palermo fue el de las actas de Amara, tema central del escándalo que involucró al concejal Ardita y mucho más. "El 18 de febrero del 2021, al examinar el correo que mi asistente del CSM me había dejado en el escritorio, noté que había un sobre sellado dirigido a mí y enviado por correo con las palabras ‘confidencial personal’. Una vez abierto, vi que dentro había otro sobre más pequeño de un color diferente", dijo Di Matteo. Dentro del sobre "había una hoja impresa de un informe o pseudo informe porque no tenía firmas". Se trataba de "un acta, aparentemente realizada por una declaración de Amara el 14 de diciembre del 2019, a los fiscales de Milán, Pedio y Storari. No había firmas y no estaban todas las páginas (era una impresión de computadora), y vi que había referencias a muchos personajes. Había una referencia por una cuestión de asesoramiento atribuida, según Amara, con una intervención ilegal por parte del mismo, al primer ministro Conte (o al menos lo había sido hasta unos días antes). Había referencias a una supuesta logia masónica llamada 'Ungheria'. Y había referencias de adherentes a esta logia". En ese momento Di Matteo empezó a sospechar. "De inmediato me llamaron la atención los nombres del excomandante general del Cuerpo de Carabineros, Del Sette, del entonces comandante general en ejercicio Zafarana y, sobre todo, del consejero Ardita -añadió-. El sobre interior más pequeño también contenía un documento anónimo escrito a máquina con algunas notas escritas a mano en el margen. En el mecanografiado básicamente decía: 'Queremos avisarte para que sepas a quién frecuentas' y estaba claro que la referencia era a Ardita ya que no me asociaba con ninguno de los otros personajes mencionados. Luego decía: 'El fiscal general de Casación y el fiscal Greco están encubriendo todo. Pero otras cosas seguirán sobre el fiscal Greco'. O una frase similar. Al leer las referencias al doctor Ardita me parecieron acusaciones descaradamente calumniosas y hasta ridículas, identificables por cualquiera que al menos hubiera conocido la historia del doctor Ardita", agregó el magistrado. En particular, en el acta se decía que "Amara había presentado como miembro de la Logia Masónica 'Ungheria' al consejero Ardita en 2006/2007 a pedido del Dr. Tinebra, quien lo presentó como su hombre de confianza". Además, se afirmaba que "en el 2006/2007 Ardita era fiscal adjunto en Catania. El consejero Ardita desde el 2000/2001 fue director general de la oficina de detenidos y tratamiento del Departamento de Administración Penitenciaria (DAP). Así que durante al menos 6 años había desempeñado un papel y ocupado un cargo completamente diferente -explicó Di Matteo, desmontando el contenido del informe-. Ardita, además, era señalado como un hombre de confianza de Tinebra. Una afirmación irrisoria porque el Dr. Ardita fue quien, como funcionario del DAP en el 2004, se había opuesto (provocando el estallido del caso) a la estipulación de un protocolo secreto entre miembros del DAP y miembros de los servicios de seguridad del SISDE, lo que habría permitido que estos últimos ingresaran a las cárceles para realizar entrevistas indagatorias a presos mafiosos, que podrían realizarse mano a mano, sin pasar por la autorización de ningún magistrado". El llamado Protocollo Farfalla. Una delicada historia que "no había contado con la participación del Dr. Ardita, sino de otros funcionarios del DAP: el Dr. Tinebra, titular del DAP y otro alto funcionario, el Dr. Leopardi, quien había estipulado este proyecto de protocolo con los entonces exponentes del SISDE, el general Mori y creo que el coronel Obinu", explicó el testigo. "El Dr. Ardita había declarado como testigo públicamente y luego denunciado la existencia de este acuerdo secreto. En nuestro medio era notorio que no sólo en 2006/2007 no era hombre de confianza del Dr. Tinebra sino que tenían relaciones conflictivas relacionadas con este asunto tan delicado. El sobre anónimo que me llegó, con esas modalidades particulares y con ese contenido enunciativo relativo al consejero Ardita, que inmediatamente consideré no solo difamatorio sino también calumnioso", llevó a Di Matteo a pensar que "había una maniobra en marcha para calumniar, desprestigiar a Ardita, y atacarlo sobre todo en su función de consejero del CSM". Después de pasar un fin de semana reflexionando y notando la marginación cada vez más gradual de Ardita dentro del CSM, Di Matteo planteó la hipótesis de que se estaba gestando una "maniobra sucia". "No sabía si esas actas eran ciertas o no, pero en todo caso hubo una maniobra sucia en la que, entre otras cosas, me querían involucrar a mí también. Cuando el lunes siguiente nos volvimos a encontrar (con Ardita, ndr) -antes del inicio de las respectivas reuniones de las Comisiones- recuerdo que incluso antes de contarle el hecho, le advertí: 'Sebastiano te digo esto porque ellos nos quieren pegar, nos quieren dividir y nos quieren joder: a ti y a mí. Así que le mostré el informe. Estaba absolutamente impactado, asombrado. En esa ocasión solo me dijo que Amara lo había investigado o interrogado en el 2018, si mal no recuerdo. No sé si en Catania o en Messina. Esa conversación terminó ahí. Entendí que esto que me había llegado lo tenía que presentar ante las autoridades judiciales. En ese momento ni siquiera sabía a quién. Después de algunos días o semanas, leí que el fiscal de Perugia estaba evaluando la confiabilidad del declarante Amara en relación con otras circunstancias y otras revelaciones. Decidí contactar al fiscal Cantone. Allí se perdió algo de tiempo (una semana/diez días) porque, en el mismo tiempo, Cantone había enviado una solicitud al CSM para la apertura de una práctica de protección a raíz de algunos artículos periodísticos publicados por el periódico 'Il Riformista' en los que, sustancialmente, Cantone y el fiscal de Perugia fueron acusados de no llevar a cabo correctamente las investigaciones sobre el caso Palamara". La Primera Comisión de la que Di Matteo era miembro decidió abrir una práctica de tutela y convocar a Cantone. Declaró, por el asunto de Perugia, el 21 de marzo. Di Matteo, no queriendo superponer temas, esperó a que terminara la audiencia. "Por la tarde lo llamé y le dije: 'Considero un deber informarle algo' -dijo Di Matteo-. Y simplemente mencioné que había recibido un sobre anónimo con declaraciones de Amara". Al principio, los dos plantearon la idea de que Di Matteo podría ir a Perugia "uno o dos días después". Pero "para evitar el clamor de los periodistas que fácilmente podrían haber notado mi presencia en la Fiscalía, Cantone me dijo que me presentara en un cuartel de Carabineros en Roma y el 25 de marzo le entregué esa información". En ese lugar le explicó "en detalle" lo que había contado el martes anterior ante la Corte sobre la recepción del sobre anónimo. En esa ocasión, entre otras cosas, dijo "comprendí que yo no había sido el único destinatario de esas actas. Se habían enviado otros sobres, con las mismas actas, a periodistas. No sabía los nombres, pero a periodistas. En ese momento vi con toda claridad un hecho: las actas que, para Ardita y para mí eran absolutamente calumniosas, giraban por las instituciones, por las redacciones de los diarios y por ende en los círculos de poder, potencialmente incluso muy importantes".

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El discurso de Di Matteo en el pleno y las resistencias tras bambalinas

El consejero Nino Di Matteo volvió sobre los pasos que precedieron a su discurso en la sesión plenaria del CSM del 28 de abril de 2021, cuando dijo que había recibido en los meses anteriores "un sobre anónimo por correo que contenía una copia informal, sin firmar, de un interrogatorio a un sospechoso ante la autoridad judicial. En la carta anónima que acompañaba a los documentos, esas actas se mencionan repetidamente como secretas. En el marco del interrogatorio el imputado mencionó, en forma difamatoria si no calumniosa y como tal comprobable, circunstancias relativas a un director de este organismo". Esa intervención "fue una decisión tomada media hora antes de hablar en el pleno -precisó Di Matteo-. Por la mañana el pleno suele empezar a las 10. A las 9 abre la oficina de prensa del CSM y había un amplio artículo publicado por el diario 'Domani' que hacía referencia a las declaraciones de Amara del 14 de diciembre del 2019, en la parte en que se referían al presidente del Consejo, Giuseppe Conte. En ese momento, al darme cuenta de que esas actas habían llegado incluso a redacciones de otros periódicos, me convencí de que se trataba del primer artículo, pero que seguirían otros. Por ello, consideré oportuno decir las cosas como estaban, es decir, que estas actas, que fueron enviadas anónimamente también al CSM, se referían a un consejero togado. Me parecía que las puertas se habían abierto de par en par y que a partir del día siguiente se iban a dar a conocer unas actas que, en mi opinión, eran claramente calumniosas. Solo aquellos que no quisieran ver la calumnia contra el doctor Ardita iban a creer en esto". Di Matteo se acercó entonces a Ardita y le advirtió que hablaría en el pleno "sin dar nombres ni apellidos. El reglamento establece que un consejero, para asuntos que están fuera de la agenda, puede hacer uso de la palabra para hechos personales, pero debe ser autorizado por el vicepresidente – agregó Di Matteo –. Fui a Ermini (vicepresidente del CSM, ndr) y le dije que iba a hablar. Y que las actas de Amara me las habían enviado de forma anónima. No me dijo nada. Me respondió: 'Te doy la palabra'. Por lo que dijo y respondió brevemente, entendí que él también estaba de alguna manera al tanto (de las actas, ndr). Por eso decidí hablar en el pleno". Di Matteo también confirmó que las actas de Amara ya circulaban dentro del CSM. "Esto lo sabían todos en el CSM", dijo agregando un detalle: "Cuando fui a Ermini y le dije que quería hablar para decirle que había recibido ese sobre anónimo, obviamente le di a Ermini el nombre de Ardita y él ya lo sabía. Ermini fue muy correcto y me dijo que me daría la palabra al principio. Cuando subimos al pleno, mientras nos preparábamos para sentarnos cada uno en su lugar, Ermini me hizo seña de pasar un momento a la antecámara, donde estaba el fiscal general de Casación, Salvi, a quien Ermini evidentemente le había dicho que tomaría la palabra. El fiscal general de Casación insistió en que no hiciera esta intervención, diciendo que ya se había puesto en contacto con varios fiscales, con la fiscalía de Milán y no recuerdo cuáles otros. Y me invitó a no hacer la intervención. Me preguntó: 'Entonces ¿puedo contar con que no vas a hablar?' Le dije: 'No, no puedes contar con eso. Lo voy a hacer'. Dije esto porque me parecía muy grave que las actas hubieran llegado al CSM, de forma anónima, como yo las había recibido, y cuyo contenido, en relación a un consejero, me parecía tan claramente calumnioso. Digo esto porque en ese momento Ermini y Salvi también lo sabían -reiteró Di Matteo al presidente Spanò-. Entonces Ermini lo sabía, Salvi lo sabía, Gigliotti, Cavanna, Cascini, Pepe, Marra y Morra lo sabían. No me he arrepentido de haber volado ese 'bubón'".

Finalmente, Di Matteo hizo una aclaración adicional a la Corte. "Mi intervención en el pleno tuvo lugar el 28 de abril del 2021 -dijo-. Ninguno de los demás consejeros del CSM me preguntó después del pleno, ni en los días posteriores, a qué me refería o quién era el consejero contra quien se intentaba una maniobra de calumnias, con perjuicio aún en la actividad en el Consejo. Nadie me preguntó nada. Ardita, el 2 o 3 de mayo, le pidió a Ermini hablar del tema en una reunión informal de todos los miembros del Consejo. En esa reunión, Ardita preguntó si otros consejeros lo sabían. Recuerdo que en esa circunstancia tuvo una respuesta positiva seguramente del consejero Pepe y de los consejeros Marra y Cascini (este último también dijo que las declaraciones sobre Ardita eran solo una parte de las declaraciones que había leído, porque Davigo se las había mostrado a él). Y me parece que también el profesor Gigliotti. Luego supe por Ardita que el consejero Cavanna también le había dicho al día siguiente que él a su vez había sido informado. Medio CSM y el presidente de la Comisión Parlamentaria Antimafia conocían estas declaraciones y habían leído o, en todo caso habían dado a conocer, el contenido de estas declaraciones".

Morra pide reunirse con Ardita y Di Matteo por las actas de Amara

Otros hechos sobre los que declaró Di Matteo durante el testimonio fue el encuentro entre él, el consejero Ardita y el entonces presidente de la Comisión Parlamentaria Antimafia, Nicola Morra. "Aprendí dos cosas diferentes en dos momentos distintos – explicó Di Matteo al Tribunal presidido por Spanò –. En un primer momento Ardita me dijo que lo había buscado el entonces presidente de la Comisión Antimafia, Nicola Morra, quien quería hablar con nosotros. Yo no tenía una relación habitual con el presidente Morra, teníamos una buena relación, creo, de estima mutua y por eso él venía en algunas ocasiones al CSM, a hablar conmigo para preguntarme cuál era mi opinión sobre hechos relacionados con la legislación antimafia, o sobre hechos tratados por la Comisión Parlamentaria Antimafia. Luego fui auditado varias veces por la Comisión. Fue una relación ligada a motivos institucionales y nunca una relación con frecuencia de trato. Todo sucedió en los días siguientes a mi intervención en el pleno. Nadie dijo nada hasta mi discurso. Después de mi discurso, a los pocos días, Ardita vino a mi despacho y me dije: 'Ahí está el presidente Morra que nos quiere hablar de un hecho relacionado con las actas que él considera importante'". Los tres se encuentran a la mañana siguiente en un bar del centro de Roma, antes del inicio de las tareas del CSM. En esa ocasión, "Morra empezó diciendo que había leído algunas cosas que se dijeron en el pleno, expresando 'yo también había visto esas actas porque Davigo me las había enseñado en el hueco de la escalera del CSM'. No dije nada -aclara el magistrado de Palermo-. Le dije, consolado también por Ardita, que debió haber dicho esas cosas a las autoridades judiciales y no a nosotros. No nos dijo en absoluto por qué había ido a ver a Davigo, y creo que tampoco se lo dijo al doctor Ardita. Repito, con el presidente Morra siempre me encontré yo solo, nunca acompañado por el consejero Davigo, ni por el consejero Ardita. No sé por qué los tres tenían relaciones ni cuáles eran las relaciones. Las relaciones conmigo fueron de carácter institucional, vinculadas a hechos de competencia de la Comisión Parlamentaria Antimafia". Di Matteo también agregó que no supo el motivo de esta reunión "porque la cortamos de inmediato y la entrevista terminó con él diciendo: 'Voy a contactar al fiscal de Roma'".

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*Foto de portada: © Imagoeconomica

*Foto 2: La sala del tribunal de Brescia donde se desarrolla el juicio a Davigo © ACFB

*Foto 3: El exmagistrado Piercamillo Davigo © Imagoeconomica

*Foto4: El expresidente de la comisión parlamentaria antimafia, Nicola Morra © Imagoeconomica

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