Por Antimafia Dos Mil-3 de agosto de 2022

Las  organizaciones criminales en Rosario también matan mujeres día a día: la semana pasada, las hermanas Marianela y Estefanía Gorosito fueron brutalmente asesinadas. Posteriormente Claudia Deldebbio murió en una balacera y su hija Virginia Ferreyra resultó herida en el mismo acto criminal mientras esperaban el colectivo en una plaza. Todas victimas que nada tenían que ver con las actividades de las organizaciones criminales que controlan el narcomenudeo, en una coqueta ciudad que toma como natural y hegemónico la violencia narco y sus actividades.

Norma López, concejala de Rosario en el 2018, puso atención en estos feminicidios. Los llama así por la responsabilidad del Estado en cuanto a políticas que no existen por parte de los gobiernos para combatir estos atroces episodios. La funcionaria decidió, a partir de entonces, incluir en las estadísticas los casos vinculados al crimen organizado y el protocolo de la unidad fiscal especializada en violencia contra las mujeres -UFEM-.

Débora Andino fue asesinada apenas inicio el año y durante el brutal ataque resultó lesionada su hija de nueve años, y Georgina Olguín fue hallada sin vida en un descampado cuando estaba gestando a un bebe de 9 meses. A las hermanas Gorosito las obligaron a subir a un auto en pleno centro de Rosario y sus cuerpos fueron encontrados en un basural en la cercana localidad de Pérez, los cuerpos recibieron aproximadamente doce disparos.

En la zona sudoeste de la ciudad, dos automóviles realizaron una balacera en movimiento hacia un edificio de la zona del Parque del Mercado, en ese instante Claudia Deldebbio y su hija Virginia Ferreyra esperaban en la plaza el transporte público. Claudia falleció en el lugar y Virginia pelea por seguir viviendo mientras continúa internada en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. En el barrio Empalme Graneros, Brisa Brest de 22 años recibió disparos en el abdomen. 

Todos estos femicidios son la prueba de que aumentan las víctimas mujeres en casos calificados como “crímenes narcos”. Circularon distintas versiones, no confirmadas por la justicia, en las cuales se las tildaba de “malas víctimas” a estos casos. Esto chocó y puso en alerta a la sociedad rosarina que salió a las calles a reclamar la muerte de Deldebbio –trabajadora escolar- y la situación de Ferreyra -Profesora de danzas árabes, con heridas graves-, lo cual denota que la violencia narco no discrimina entre miembros, narcomenudistas y ciudadanos inocentes. 

"La muerte violenta de dos mujeres, víctimas vulnerables, madres con hijos menores, en un contexto de violencia de género de relieve, por la violencia y la atrocidad con la que se cometió y por la forma y lugar de descarte de sus cuerpos", menciono el fiscal Patricio Saldutti, magistrado responsable de investigar los asesinatos de las hermanas Gorosito. También reconoció el aumento de femicidios con relación a la criminalidad organizada. La cifra de homicidios registrados en Rosario en lo que va del año, según el Observatorio de Seguridad Publica y el Ministerio Publico de la Acusación-MPA- es de 159 muertes.

Desde el año 2018, un área del partido político de Norma López, analiza los casos de femicidios con relación al crimen organizado. Mercedes Pagnutti, fallecida el 19 de Julio pasado, era miembro del equipo de genero de López y fue quien alerto por el aumento inconmensurable de esa cifra. Cuando la concejala presento el informe y relevamiento de ese año, recordó a Norma Bustos, quien fue asesinada en el 2014 mientras buscaba justicia por su hijo asesinado. 

"Es lo que vamos notando caso a caso, turno a turno. Hay muchísimas más mujeres como víctimas", afirmo Gisella Paolicelli -Fiscal de Homicidios Dolosos-, confirmando de esta forma el incremento de femicidios y sus vínculos con el crimen organizado. 

"En algunos casos, las mujeres se han puesto al mando de los negocios, al estar presos la mayoría de los líderes de las bandas. Tomaron un lugar que quizás antes no tenían, con lo que eso implica. Por ocupar esos lugares pueden aparecer como víctima estratégica para la banda contraria. Lo que no quita que además haya cuestiones de género que atraviesan siempre. Aparecen como supeditadas por quienes están presos o que antes tenían el negocio. Lo que no se ha visto es su rol en el sicariato y la violencia en sí misma tiene origen en el varón", añadió la fiscal en cuanto al rol que ejercen las mujeres en las organizaciones criminales de Rosario. 

"Se toman medidas en particular, se tienen ciertos recaudos, incluso para hacer autopsias y desde que la investigación comienza se presume femicidio. Cuando se investiga con perspectiva de género, siempre se investiga mejor”, conto Paolicelli, detallando el protocolo de femicidios que maneja el MPA.

Las cifras de femicidios son desbordantes. En enero asesinaron a Natalia Longhi, a quien dispararon por la mirilla de la puerta, además de Débora Andino. En ese mismo mes fue el terrorífico triple crimen de Ibarlucea donde asesinaron a Érica Romera y su beba, además del progenitor, a la salida de un casamiento. En abril mataron a tiros a la abuela Magdalena Costa, por pedirle a un grupo de chicos que anden más despacio con sus motos. La abuela tenía 74 años, estaba con su nieta en la vereda. 

Además está el crimen de Aymara Altamirano, su hija de seis años y su pareja, en el pasado mes de mayo. Carmen Villaba y su hija Marlen, 53 y 15 respectivamente, fueron asesinadas por medio de una balacera en su domicilio particular. 

El Observatorio de femicidios de la corriente de Ni Una Menos, contabilizó 118 femicidios en el país, 28 en la provincia de Santa Fe -21 en el marco del crimen organizado-. En el 2021 los femicidios, travesticidios y transexicidios conectados a estructuras criminales fueron 19. Según el Observatorio “Mujeres, Disidencias, Derechos” perteneciente a la organización “Mumala”, son 134 los femicidios hasta la fecha. Son 40 las muertes brutales y violentas en toda la provincia de Santa Fe, 27 por violencia urbana, 10 femicidios íntimos, un transfemicidio y un suicidio femicida. Hay tres casos que se investigan.

Claudia Deldebbio y su hija no tenían relaciones con ninguna organización criminal. Sufrieron una balacera por vivir en la misma zona con vecinos vinculados al clan Ungaro, grupo criminal que se desenvuelve en el marco de las barras bravas de Newell’s Old Boys. Todo por un conflicto de bandas criminales que toman las calles como territorio de disputa. 

“Estas muertes que conmocionan tienen que ver con las características de las víctimas, con cuáles víctimas logramos poder construir una mayor empatía, y también tiene que ver con la metodología, porque hay formas de matar muy espectaculares que generan más incertidumbre en el resto de las personas que circulamos por la ciudad”, indico Eugenia Cozzi, Dra. en Antropología, en el marco de las marchas y pedidos de justicia por Claudia Deldebbio.

“No todas ni todos estamos del mismo modo en riesgo de sufrir este tipo de agresiones en la ciudad, porque si podemos hacer una caracterización acerca de cuáles son la mayoría de los muertos de nuestra ciudad de los últimos años, nos vamos a encontrar con que la gran mayoría de los muertos son jóvenes varones de sectores populares y algunos de ellos con cierta vinculación con el mundo del delito popular. No todos, y no todos ni siquiera con el mercado de drogas ilegalizado. Entonces, no es lo mismo ser varón o mujer, ser de un barrio del centro o de un barrio popular, participar o no del mundo del delito”, planteo Cozzi con respecto a la relación que existe entre la vulnerabilidad y la zona de Rosario en la que uno vive. Eugenia Cozzi es autora del libro “De ladrones a narcos, violencias, delitos y búsquedas de reconocimiento”, recientemente publicado. 

“Una de las cosas que nos interesa ver es si esta última ola feminista, así como ha incidido en otros ámbitos sociales, en el sentido de generar tensiones en relación a los roles que ocupaban las mujeres históricamente, también lo hizo en el mundo del delito popular que además es un espacio social hipermasculino y masculinizado, donde la formas de despegue de violencia, también están muy ligadas a una forma de masculinidad hegemónica del modelo patriarcal”, añadió la Antropóloga, dando así su perspectiva sobre las mujeres y el crimen organizado. 

“Ahora aparecen ocupando roles que tradicionalmente eran ocupados por varones. Esto las expone a nuevos riesgos, que se suman a los riesgos que ya acarrean por ser mujeres”, comenta la investigadora sobre la visibilizacion del rol de la mujer en organizaciones criminales. 

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*Foto de portada: unosantafe.com.ar

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