Por Malena Sánchez, desde Argentina-16 de octubre de 2021

Otra noticia aberrante se conoció en los últimos días relacionada a la Iglesia Católica. La institución opositora -y conservadora- a todos los derechos, responsable de asesinatos sistemáticos a miles de personas hoy se vio nuevamente expuesta: fueron presentados los resultados del Informe de la Comisión Independiente sobre Abusos sexuales en la Iglesia. Este informe señala que solo en la Iglesia francesa, 330 mil niños fueron víctimas de abuso sexual entre 1950 y 2020, de los cuales aproximadamente 216.000 fueron abusados por parte de sacerdotes y religiosos, en su mayoría de entre 10 y 13 años.

El informe señala más de 3.000 pedófilos encubiertos. Día a día estos hombres violaban a los niños, sin embargo, estos actos son llamados por la Iglesia como “imprudencias”, “desviaciones”. Para ellos parece ser suficiente una confesión o un arrepentimiento; tan aberrante es su ideología, que el mismo gobierno derechista de Macron, en Francia, tuvo que salir a condenar que las confesiones queden por encima de las leyes cuando se trata de este tipo de crímenes repugnantes.

Lo peor, lo más doloroso e indignante, es saber, que esto ocurre en todos los lugares del mundo. No se reduce a Francia, tenemos ejemplos de tantos otros países como Alemania, donde el gobierno en 2017 presentó un informe tras cinco años investigando, por medio de una comisión independiente, donde se revelaba que se recibieron 4.000 denuncias contra 2.000 religiosos. En nuestro país existen cientos de ejemplos conocidos, el más emblemático es el del párroco Julio César Grassi, quien siguió dando misa pese a estar condenado y gozó en prisión de otros beneficios.

Gracias a las estadísticas se deja en evidencia que lo que sucede dentro de la Iglesia es de carácter sistemático, no uno o dos casos aislados. La negligencia en el accionar y el encubrimiento dejan espacio para que los abusadores sigan obrando y las víctimas sigan siendo violentadas al silenciarlas, no brindarles contención ni justicia. Una de estas víctimas, Sergio Decuyper, cuenta que se acercó personalmente al Papa Francisco, Bergoglio, para pedir que la denuncia canónica contra su tío, el sacerdote José Francisco Decuyper, tome forma. ¿La respuesta de Bergoglio?: “No denuncies, tu tío está perdido. Tu tío tiene demencia”. Este líder, al conocer el informe, solamente mandó un “aliento a sus hermanos” para que “dramas similares no se repitan”, finalizando con un “abrazo paternal a los sacerdotes de Francia”. Sergio se pregunta ¿A él quién lo abraza? ¿Quién lo ayuda? Fue violado a los cinco años, y la Iglesia, en sus palabras, solo “pide perdón sin reparar. Mi terapia, cientos de euros, la está pagando mi exesposa hasta que yo pueda volver a trabajar. Esta Iglesia al día de hoy solo ha rezado”.

El encubrimiento institucional es terrible, pero no sorprende, al venir de quien se opone a todos los derechos como la ESI, necesaria para, entre otras cosas, que los niños sepan qué es un abuso y puedan denunciarlo. En vez de eso, se ocupan de proteger al victimario haciendo con frecuencia rotación de los religiosos abusadores a otras regiones, incluso países, ofreciendo dinero a cambio de silencio a las víctimas, impulsando sus propios informes para que no se investigue de forma independiente, ocultando la información al no querer mostrar sus documentos secretos, etc.

Repudio total a este accionar encubridor y a todos los actores políticos y económicos que defienden a esta Institución corrupta. Repudio a los abusadores religiosos, pero también a la Iglesia Católica, porque sin su protección, este entramado de violencia no funcionaría. Repudio, máximo repudio a las instituciones como esta, que solo quieren perpetuar su poder y dominación a costa de las lágrimas y la sangre de muchos.

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*Foto de portada: semana.com / misionverdad.com

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