Como jefe de la Senad era uno de los más poderosos enemigos de los narcos
 
Por Jorge Figueredo, desde Asunción, Paraguay-11 de octubre de 2021

Casi tres décadas han pasado del asesinato del jefe antidroga paraguayo -sin dudas el más valiente y honesto que hemos tenido- General Ramón Rosa Rodríguez. Le hemos pagado sin embargo como sociedad con olvido, indiferencia, y los poderosos seguramente le ven como mal ejemplo, que no debería jamás recordarse y mucho menos ser estudiado (en los colegios y universidades), todo su legado ético y de compromiso social, contra la mafia y la corrupción.

Casi tres décadas han pasado de ese aciago día del 10 de octubre de 1994, cuando el gral. Ramón Rosa Rodríguez, después de llevar a su hija al Colegio Internacional, tenía programado reunirse con el presidente Juan Carlos Wasmosy, a quien debía presentar un informe sobre narcotráfico, con pruebas contundentes. Este voluminoso dossier lo llevaba guardado en el interior de un maletín.

Se trasladaba en una camioneta Mitsubishi Montero, pero durante el trayecto fue interceptado por desconocidos que efectuaron varios disparos contra su vehículo. Su chofer Pedro Abundio Fleitas fue alcanzado por los proyectiles a nivel de la cabeza y posteriormente falleció; por su parte, el General Rosa Rodríguez solo resultó con refilones de esquirlas de escopeta calibre 12.

Conforme a lo publicado en el diario Última Hora de Asunción, “el capitán Juan Emilio Ruíz Díaz, su 'mano derecha', era el principal sospechoso del atentado. Entonces, Rosa Rodríguez lo desarmó y le obligó a conducir un jeep militar para entregarlo, bajo su misma tutela y acompañado de otros subalternos“.

“La intención era presentar al entonces capitán ante el Comando en jefe, por lo sucedido, pero al llegar a la curva San Miguel, Ruíz Díaz -según el expediente del caso- sacó un arma que aparentemente tenía oculta en su bota y efectuó disparos a la cabeza del general, causándole su muerte. Los otros dos camaradas que estaban con él lo desarmaron, y él mismo presentó una herida en el cráneo“.

“En el maletín -en el que supuestamente el jefe llevaba un informe para el presidente de la República- solo se encontró luego una agenda electrónica sin anotaciones”.

Varias hipótesis y conjeturas han surgido en relación al asesinato del general Ramón Rosa Rodríguez, pero la más creíble y sólida, era que él mismo contaba con elementos de pruebas, totalmente acreditadas con documentos, del involucramiento de políticos, empresarios, militares, las más altas autoridades del país, y hasta agentes de la DEA norteamericana, con una red mafiosa de narcotráfico y mafia, incluyéndose dentro de esta estructura de poder el expresidente general Andrés Rodríguez, el gobernador de Alto Paraná, Carlos Barreto Sarubbi, el empresario brasileño, capo mafioso Fahd Jamil, y agentes corruptos de la DEA como Robert Ridler.

El motivo principal del asesinato del secretario ejecutivo de la Senad general Ramón Rosa Rodríguez es que probablemente, iba a entregar al entonces presidente, Ingeniero Juan Carlos Wasmosy, un contundente informe, con sus conclusiones sobre la vinculación entre narcotráfico y poder político en Paraguay, narcopolítica pura. Tras su muerte, el informe desapareció. Sin embargo, a fines de 1996, una copia fue descubierta por periodistas del desaparecido diario paraguayo Noticias y de Canal 13 de Asunción.

El Informe sostenía que el padrino del narcotráfico en Paraguay era el mismo general Andrés Rodríguez, quién había llegado a la presidencia tras derrocar a su consuegro, el dictador Alfredo Stroessner.

Andrés Rodríguez sería responsable del envío, principalmente hacia los Estados Unidos, de grandes cantidades de cocaína colombiana. Sus principales socios serían el gobernador Barreto Sarubbi y el empresario brasileño Fahd Jamil.

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*Foto de portada: lanacion.com.ar

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