Por Jean Georges Almendras-21 de setiembre de 2021

El estruendo de las balas y enseguida el olor a pólvora fueron la carta de presentación para un nuevo asesinato, esta vez de un periodista colombiano, de 68 años de edad. Se llamaba Marcos Efraín Montalvo, quien cayó al pavimento literalmente abatido, en el interior de un comercio situado en el Municipio de Tuluá en el departamento de Valle del Cauca. Las versiones recabadas por la policía se orientan a señalar a un hombre que llegó al lugar tripulando una moto, para finalmente descender y dirigirse a pie a donde se encontraba el periodista, baleándolo prácticamente a quemarropa. Cometida la acción criminal, el pistolero se alejó del lugar en su birrodado, con rumbo desconocido. A sus espaldas, el periodista literalmente no tuvo oportunidad de vivir. Los proyectiles lo alcanzaron en puntos vitales, que obviamente dejó entrever, que el tirador es un sicario profesional que hizo muy bien su trabajo. El colega colombiano no pudo ser asistido por los médicos. Desde ese momento la noticia se esparció y el impacto en Colombia, y más aún en la familia de la víctima y en el ámbito del periodismo libre e independiente, fue indescriptible.

Una vez más asesinan a un trabajador de la prensa, en Colombia. Según las versiones de los amigos del profesional, hasta el momento no ha podido ser confirmado que Montalvo haya sido amenazado con anterioridad. No obstante, con el correr de las horas estiman como muy probable que el ataque haría parte de una acción generada y planificada en el ámbito del crimen organizado de la región, o como respuesta a las investigaciones que el profesional venía desarrollando.

La prensa local difundió que el alcalde de Tuluá, John Jairo Gómez Aguirre, habría lamentado el hecho, calificándolo de “vil asesinato”, al tiempo de destacar que hace muy pocos días, en ese mismo municipio, se habían cometido otros atentados, con el saldo de tres personas muertas, entre ellos un menor de 17 años, en un hecho ocurrido en una zona rural de Tuluá.

El periodista Montalvo era colaborador de diferentes medios de prensa de la región, entre ellos “El Tabloide” de Tuluá y el diario “El País”, uno de los principales periódicos de la zona.

Conocido este crimen, los reclamos para que sea aclarado no han dejado de llegar a los diferentes institutos estatales relacionados con la investigación policial. Y entre las hipótesis que se barajan, como móvil del ataque, se encuentra la que hace referencia a las denuncias que Montalvo hacía desde su página de Facebook, que de hecho no eran del agrado de varias personas de la región.

Precisamente, en un medio colombiano se puntualizó que un periodista del Valle del Cauca. Identificado como Alexander Domínguez, le había dicho a Montalvo que tuviera cautela con lo que escribía “porque nosotros los periodistas estamos muy expuestos, y él me dijo jocosamente, de algo nos hemos de morir”.

Está más que claro que Montalvo subestimó a sus enemigos y éstos aprovecharon su vulnerabilidad, con los resultados conocidos.

Tanto la Defensoría del Pueblo de Colombia como otros organismos que nuclean a periodistas hicieron un público llamado a que las autoridades no dejen que la impunidad cubra al caso y que se trabaje intensamente para detener al autor material de los disparos y a los autores ideológicos. En ese marco, según trascendió, la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán, ofreció una recompensa de 26 mil dólares para quien aporte informaciones que lleven a la captura de los responsables del crimen.

Desafortunadamente la indignación y la impotencia ante tanto barbarismo dice presente una vez más en una tierra en la que tal parece, que atentar contra el periodismo es moneda corriente, dentro de un contexto donde la violencia es siempre la única forma de saldar cuentas o poner punto final a las denuncias que especialmente parten desde ámbitos donde el trabajador de la prensa es honesto, transparente e insistentemente un defensor de la verdad y un amante de la justicia.

No hay dudas, que estos ataques a la libertad de prensa son drásticas medidas que se adoptan en sociedades donde los métodos mafiosos, van de la mano de corrupciones en filas de los funcionarios públicos, que hacen que todos esos desmanes contra la vida queden impunes, descaradamente.

¡Marcos Efraín Montalvo, estarás siempre presente, y tus asesinos verán que el accionar de segar tu vida, más tarde o más temprano, tendrá una firme respuesta de la justicia!

¡Y tu crimen, no quedará impune!

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*Foto de portada: elintransigente.com

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