En Estadio Nacional de Chile unos impulsan sitio de memoria, otros sugieren borrarlo
 
Por María Cecilia Bartholin y Claudio Rojas, desde Chile-11 de setiembre de 2021

Por primera vez, y gracias a que en la comuna de Ñuñoa fue electa una alcaldesa del Partido Comunista (una comuna que por décadas perteneció a la derecha), se pudo impulsar y reabrir el espacio de memoria en el Estadio Nacional de Santiago de Chile, que fuera otrora, el principal campo de concentración de prisioneros políticos durante la dictadura de Pinochet. La Corporación Estadio Nacional-memoria nacional está buscando reactivar este importante sitio de memoria, especialmente ahora, que, de parte del gobierno, del poder económico y del círculo militar, hay interés en borrar este sitio de memoria histórica, cambiándole el rostro y buscando concesionar este lugar para hoteles, mall y lugares de entretenimiento, alejándolo así de lo que representa para la mayoría del país.

Haciendo un poco de historia

Entre el 12 y el 13 de septiembre de 1973, se habilita el Estadio Nacional, que fue en definitiva el centro de detención más grande que existió en esta región, llegando a tener unos 7.000 detenidos al día 22 de septiembre, según estimación de la Cruz Roja Internacional. De ese número, la misma fuente estima que entre 200 a 300, eran extranjeros de diversas nacionalidades. Este lugar de detención se transformó en un verdadero campo de concentración, de tortura, de violaciones y de muerte.

Los detenidos en el Estadio Nacional dormían en los camarines y en el salón de la torre, lugares que carecían de camas, con excepción de las dependencias habilitadas para mujeres, que disponían de colchonetas. Algunos organismos internacionales humanitarios, posteriormente donaron frazadas, las que en todo caso fueron manifiestamente insuficientes para el alto número de personas privadas de libertad en ese lugar. Los detenidos permanecían en un régimen de incomunicación, por cuanto no estaban autorizadas las visitas de familiares o abogados, y en general de personas provenientes del exterior. A las familias de los prisioneros, sólo se les permitía llevarles vestuario y alimentación.

Las personas pasaban la mayor parte del día sentadas en las graderías del Estadio, por donde se paseaba una persona encapuchada reconociendo a militantes de izquierda, los que eran separados del resto de los detenidos. Años más tarde se logró establecer que ese encapuchado era un ex militante del Partido Socialista (Juan Muñoz Alarcón, “el encapuchado del Estadio Nacional) quien colaboró con los servicios de seguridad del régimen militar, los que abandonó en el año 1977, fecha en que concurre a un organismo de derechos humanos a dar su testimonio. El cuerpo sin vida de Juan Muñoz Alarcón fue encontrado en un sitio eriazo, en la comuna de La Florida, con múltiples heridas de arma blanca, el 24 de octubre del año 1977.

La Cruz Roja Internacional da cuenta en su informe de diversas visitas efectuadas al Estadio Nacional entre septiembre y octubre de 1973, que "diferentes detenidos se quejaron de malos tratos y de torturas, en el momento de la captura y durante los interrogatorios. Los delegados y delegados médicos del CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja), han podido constatar evidencias de torturas psicológicas y físicas en muchos detenidos".

“La primera noche, del viernes 14 al sábado a la mañana, se vivía algo que no se podría imaginar, un infierno: gente gritando, los soldados golpeando detenidos, lotes de detenidos entrando y saliendo. Los oficiales están muy excitados, parecen gente dopada para seguir funcionando”.

“Fuimos testigos y oímos entre 400 y 500 ejecuciones por armas automáticas, ametralladoras de grueso calibre, de gente llevada en grupos de 10 a 20 personas. Por eso no entendemos la cifra oficial que sólo habla de 40 fusilados en este recinto deportivo”.

Mujeres víctimas de los criminales de la dictadura se atrevieron a denunciar que fueron violentadas sexualmente durante su detención en centros de tortura por funcionarios del Ejército y de la DINA. Dos de ellas fueron Mónica Echeverría y Alejandra Holzapel.

Las violaciones a los derechos humanos que se llevaron a cabo durante la dictadura militar han sido comprobadas por la justicia chilena. Es cosa de ver las condenas que se han hecho a militares que fueron parte de la DINA y la CNI.

Sin embargo, otras informaciones que se han dado a conocer recientemente tienen que ver con las violaciones sexuales que acompañaron la tortura en esos años. Fueron vejaciones sufridas por mujeres mientras se encontraban detenidas en los centros de exterminio de Villa Grimaldi, Tres Álamos, Tejas Verdes, entre otros lugares.

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A los métodos de tortura que se aplicaron en la dictadura a más de tres mil mujeres, hay que añadir que fueron violentadas sexualmente por los agentes de la DINA y funcionarios del Ejército que las tenían recluidas, actos realizados bajo la mirada de los militares, quienes además permitieron incluso la utilización de animales adiestrados.

Tal cual. Fue una humillación que se repitió una y otra vez.

Lelia Pérez fue una víctima de estas violaciones; tenía 16 años cuando la detuvieron y la llevaron al Estadio Nacional el 12 de septiembre de 1973. "De las mujeres que fuimos llevadas al sector de los camarines, creo que todas fuimos sometidas a violencia sexual", recordó.

La eliminación de los cadáveres de las personas asesinadas en el Estadio Chile y en el resto de la ciudad representaba un problema que las fuerzas armadas, en toda su planificación secreta, no habían previsto. En esa primera semana, después de las muertes de Allende y de Jara, cientos de cuerpos yacían descomponiéndose en las calles de la capital. Se contaron más de 80 cadáveres bajando por las aguas del Mapocho. La matanza de los primeros cuatro meses después del golpe representó la mitad de los casos de muerte o desaparición durante los 17 años de dictadura.

Las primeras ideas de los militares sobre cómo deshacerse de los cadáveres contemplaban cremaciones en masas, pero cambiaron rápidamente de parecer en favor de entierros secretos en lugares apropiados. ¿Pero dónde? Según el entonces director del crematorio del Cementerio, Rogelio Rodríguez, en el Patio 29 casualmente había 320 lotes vacantes, listos para su uso inmediato.

Fuera de vista, en el extremo posterior del cementerio, parecía ideal; hasta ese momento, en toda su existencia, solo había sido usado para las tumbas de indigentes muertos en la calle o en el Hospital Psiquiátrico.

Así, desde mediados de septiembre de 1973, desde la morgue o los refrigeradores del Instituto Médico Legal, comenzaron a llegar camiones llenos de ataúdes improvisados. Cuando se agotó el suministro de ataúdes, se apilaron los cuerpos de a dos o tres en cajones de madera e incluso sobre tablones. Bajo estrecha vigilancia militar, los cuerpos fueron depositados en las cuatro filas delanteras de 80 tumbas disponibles sin marcar, salvo con una cruz de latón que decía NN.

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Tres meses más tarde, el Patio 29 estaba repleto; los cadáveres sobrantes iban al Patio 7. A los trabajadores se les advirtió que guardaran estricto silencio, a la vez que todo acercamiento no autorizado al área quedaba estrictamente prohibido (extracto sacado del libro Del Terror de Estado al error de Estado; Patio 29 Cementerio General de Santiago).

Las investigaciones se iniciaron el año 1979 cuando en la Vicaria de la Solidaridad se recibieron las primeras denuncias de exhumaciones ilegales en dicho patio: "En los años 78 y 79 se sacaron cientos de cuerpos del Patio 29, pero no solamente de ahí. Había cuerpos en otros patios también y estos parece que son hechos que nunca fueron investigados. Hay muchos secretos todavía que buscar. Pero los sepultureros no podían hacer mucho. Eran vigilados todo el día. Entonces, fue complicado. Muchos no lograron superar esta tarea que fue terrible; cayeron en el alcohol, la locura, la depresión, uno de ellos se encerró en su casa y no volvió a trabajar. Fue una pesadilla lo que vivieron”.

En 1981, por resolución de la Tercera Fiscalía Militar de Santiago, se notificó a las autoridades del Cementerio General la prohibición de incinerar, exhumar o trasladar a las personas sepultadas como NN en el patio N° 29.

Más allá de todos estos datos hay una desidia muy grande de parte de todos los gobiernos post dictadura y de parte de todos los que fueron parlamentarios en esa época; de parte de los periodistas de Televisión Nacional y otros medios de comunicación, que fueron parte de montajes para hacer parecer a los asesinados como que habían muerto en enfrentamientos; de parte de todos aquellos rostros de televisión y jóvenes políticos de la época (entre ellos muchas actuales autoridades) que participaron de la manifestación a favor del dictador en Chacarillas, por haber callado cuando pudieron decir la verdad, de haber mirado hacia otro lado y no gritar las violaciones sistemáticas que se cometían en contra de los derechos humanos en Chile, en ese momento y después de la dictadura. Todos ellos son cómplices de ese pacto de silencio que hicieron todos los militares, políticos y carabineros en dictadura y que sigue vigente hasta hoy, ya que ninguno de los presos por crímenes de lesa humanidad ha cooperado con la justicia.

Entrevista al abogado Marcelo Acevedo Vallejos

(director de la Corporación Estadio Nacional-memoria nacional-ex prisioneros políticos)

Para conocer más detalles de este lugar y su momento actual, entrevistamos al abogado Marcelo Acevedo Vallejos, director de la Corporación Estadio Nacional-memoria nacional -ex prisioneros políticos.

-¿La importancia de mantener estos sitios de memoria?

“Primero señalar que este espacio de memoria, el Estadio Nacional, es uno de los espacios de prisión y tortura más grande que existió durante la dictadura cívico-militar; aquí pasaron más de 2000 personas. Si bien el período fue corto fue masivo y el Estadio Nacional fueron los ojos del mundo para poder denunciar las violaciones de Derechos Humanos que se estaban cometiendo en nuestro país. Así una vez terminada la dictadura militar, no existió ninguna política de Estado para mantener o preservar la memoria histórica reciente (que han pasado 48 años). Y los familiares de los detenidos desaparecidos y prisioneros de estos campos de concentración: a empuje lograron preservar parte del Estadio, algunos sitios de memoria mantenerlos intactos, para recordar los horrores que se cometieron en el año 1973. Nosotros como corporación tenemos la mantención del Estadio Nacional como sitio de memoria; pero una mantención que ha sido a puro ñeque, recursos del Estado nosotros debemos concursar. Somos una corporación de derecho privado que si bien nos otorgaron el espacio para administrarlo nosotros lo tenemos que hacer con nuestros recursos, y postular a recursos públicos, porque como dije antes no hay una política de Estado respecto de los sitios de memoria. Eso queremos lograr con la nueva Constitución, porque es importante que las nuevas generaciones sepan los horrores que se cometieron en la dictadura Cívico-militar”.

-Además no solamente en esa época, debemos tener presente que se han violado los derechos humanos en plena democracia, por lo tanto, es algo que debemos recordar. ¿Ahora respecto de esta modernización que quieren hacer, y que están planteando mercantilizar finalmente este sitio?

“Voy a tomar la primera parte de tu pregunta y es que efectivamente, y habría que denunciarlo, que se han violado los derechos humanos hasta el día de hoy; y como dije anteriormente, porque efectivamente no existe una política de Estado, porque si hubiera existido una política real de reparación y también de sitios de memoria para que las nuevas generaciones no pasen lo que pasamos en el año 73; pero no ocurrió y allí tenemos los resultados. Razón por la cual es importante mantener los sitios de memoria y resaltarlos dentro de la misma parrilla educacional, porque al final se entiende como que fueron una especie de secta los prisioneros que luchan por una bandera única y esto no es así. Esto es una lucha histórica, una lucha nacional que debemos dar. Por otra parte, la segunda parte de la pregunta tuya: El Estadio Nacional está siendo actualmente remodelado para los juegos 2023, que tiene dos patas: una que es el campo deportivo que está en plena construcción, pero que además como estamos en un estado neoliberal todo se privatiza y todo se concesiona”.

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“Aquí mismo en el estadio no estamos exentos de eso; en el año 2017 se intentó hacer un hotel y un strip center abajo, ese proyecto está en el MOP (Ministerio de Obras Públicas) y todavía no se termina y creo que está en cierre ya que no tuvo mucha aceptación. Por otra parte, se quiere modificar el Velódromo del estadio, que es un sitio que esta junto al coliseo.Hay que recordar que en el velódromo ocurrieron los horrores más grandes de este sitio, si bien todo el sitio fue una prisión en la caracola se torturaba y en el túnel del velódromo se tiraban los cuerpos de los compañeros mal heridos o incluso muertos.Entonces el velódromo es un símbolo también de las torturas y los horrores. Ahora lo quieren transformar en una especie de Arena Movistar 2, un espacio concesionado de conciertos de público masivo, que además no solamente afecta la memoria, que por cierto es así, afecta también a los vecinos, este es un barrio residencial; los vecinos están comprometidos en la lucha y la defensa del Estadio Nacional y por eso formamos una coordinadora para poder defender no solamente nosotros como corporación, sino que integrar a los vecinos a los trabajadores, a las comunidades. Y yo creo que el Estadio Nacional como sitio de memoria no es solo de Ñuñoa, sino que de todo el país”.

-¿Qué esperan ustedes de la Convención Constituyente, (yo le llamo así) que esta nueva Constitución proteja estos sitios?

“Bueno, yo creo que la expectativa de la Corporación y de las organizaciones de derechos humanos, primero es el reconocimiento de la nueva Constitución de la violación a los derechos humanos y el reconocimiento a los sitios de memoria. Hay que recordar que los sitios de memoria jurídicamente no existen; nosotros lo que hacemos es un artilugio y declarar monumentos históricos a los sitios y con esa declaración logramos llamarles Sitios de Memoria. Por lo tanto, es importante que la Convención tome esta bandera y declare que existen estos sitios de memoria, que fueron sitios de detención y tortura durante la Dictadura cívico-militar y que por lo tanto haya una política de Estado no solamente de reparación de las víctimas y de la condena a los agresores, sino también a resaltar estos sitios de memoria que van a ser un legado a las nuevas generaciones para que sepan la verdad de lo que pasó en Chile”.

-¿Han hecho algún contacto con la Convención?

“Actualmente tenemos contacto con algunos convencionales y parlamentarios, nosotros nos vamos a hacer parte también de la Comisión de Derechos Humanos; lamentablemente hay muchas organizaciones que también quieren hacerse parte, por lo que tenemos que esperar nuestro turno. En ese lugar estuvimos en un acto por la defensa de la memoria y de los lugares de detención que han querido hacerlos desaparecer; había desde organizaciones de trabajadores, estudiantes, juntas de vecinos y otros.Debemos hacer mención también que en el Estadio hubo detenidas mujeres muchas de ellas estaban embarazadas y fueron torturadas y sufrieron violaciones por parte de los militares como parte de esa tortura y como parte de la denigración que allí tuvo lugar. Aún hoy sus familiares las buscan y a sus hijos (si es que nacieron o murieron con ellas producto de las torturas recibidas) Si bien este lugar de detención duró algunos meses, lo que pasaron los detenidos fue una experiencia imborrable para ellos. Hablamos de hacerlos dormir hacinados en los baños del estadio, en el suelo, con solo una comida al día, simulacros de fusilamientos, tortura, etc”.

Hoy debemos defender la memoria y luchar por proteger los sitios de memoria tal cual, sin modificaciones, para que nuestros jóvenes sepan la verdad de la dictadura y para que nunca más vuelva a ocurrir como aconteció nuevamente desde el 18 de octubre del 2019.

Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro.

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https://youtu.be/E68seX1Mtlc

Lo que pasó en el Estadio Nacional

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*Foto de portada: laizquierdadiario.com / Estadio Nacional

*Foto 2: eldesconcierto.com / Foto de Koen Wessing / Estadio Nacional

*Foto 3: archivonacional.com / Patio 29

*Foto 4: braianstudyinfo.com / Estadio Nacional

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