El mariscal de Carabineros respondió a las preguntas
 
En el juicio en el que está imputado junto a su colega Fiducia
 
Por Luca Grossi-02 de mayo de 2021

El mariscal de Carabineros, Saverio Masi, volvió a hablar. Lo hizo el pasado 28 de abril, en el juicio en que se lo acusa de calumnias y difamación de siete oficiales del Arma, junto a su colega Salvatore Fiducia.

Así, una vez más, se volvieron a recorrer aquellas dificultades encontradas dentro del Arma en el ámbito de las actividades de investigación que podrían haber llevado a la captura de Bernardo Provenzano y de Matteo Messina Denaro.

Y justo en ese avistamiento casual en Bagheria de la prímula roja de Castelvetrano, se centraron las preguntas del abogado Ugo Colonna, defensor de la parte civil del entonces coronel Gianmarco Sottili.

Masi contó, por lo tanto, cómo a pesar de las reiteradas solicitudes, no habría recibido de sus superiores las herramientas adecuadas para realizar las investigaciones necesarias.

"Después de dar la vuelta a una pequeña rotonda -explicó el mariscal- encuentro un auto estacionado en el frente y a una mujer que sostiene abierto el portón de acceso a la villa que está frente mi casa, como la carretera estaba en pendiente no entendí por qué el coche se había detenido allí, y luego, después de unos segundos, lo adelanto, doy la vuelta y reconozco al fugitivo Matteo Messina Denaro. Estamos hablando del año 2004 cuando yo vivía en Bagheria".

Dado que Masi, según sus declaraciones, no estaba armado, no tomó más medidas y regresó de inmediato a su casa.

"A la mañana siguiente -continuó- a las ocho y veinte fui al registro para averiguar quién vivía en ese número de casa e identifiqué a los propietarios". Mientras tanto, el mariscal había llamado a sus colegas de la sección científica "para que pusieran una cámara de video debajo de una maceta, afuera de mi balcón, para ver quién entraba y quién salía de la casa. Pero estas cámaras solo nos permitían identificar las matrículas de los coches, pero no nos dejaban ver quién conducía".

El militar también explicó que en los días siguientes hizo varios pedidos por escrito a sus oficiales superiores, para que se reemplazara la cámara de video por una más adecuada. "Yo -repitió en la sala de audiencias- ya me había quejado verbalmente a Miulli y Sottili, pero el tema nunca se resolvió, nunca pudimos identificar a las personas que entraban y salían de esa casa". Y luego insistió: "Escribí un informe de servicio según el reglamento y pedí que lo enviaran a la Fiscalía, pero esto tampoco se hizo nunca".

Sumado a esto, según el mariscal, tampoco se llevaron a cabo las diligencias investigativas oportunas respecto a la mujer, identificada posteriormente, que habría mantenido abierta la puerta de la villa. "Hubo una intercepción a la mujer y su esposo -dijo Masi- donde quedó claro que se dirigía de Bagheria a Palermo, una extraña llamada telefónica porque no aclaró el motivo de su desplazamiento, así que decidí seguirla". La mujer, siempre interceptada, después de salir de la puerta de una villa en Via Oreto con el auto "recibe una llamada de parte del marido que estaba ansioso por saber cómo había ido esa reunión. La enojada Rosalinda le dijo: ¡Pero que estás haciendo, cuelga el teléfono!".

Las sospechosas circunstancias llevaron a Masi a pedir a sus superiores que realizaran controles para identificar al personaje con el que la mujer se habría reunido, hipotéticamente, en esa villa, pero "como siempre, no se hizo nada", dijo el mariscal. Y se supo que también hay una cinta de video contenida en un expediente en el archivo de la fiscalía con el nombre de la mujer y en la que aparece junto a la hermana de Matteo Messina Denaro.

Masi, continuando en su declaración, manifestó que luego de su traslado a la primera sección se reunió con el coronel Antonello Angeli junto a uno de sus oficiales y que éste le preguntó si era cierto que Sottili le impidió capturar a Provenzano, "yo le expliqué todo lo que Sottili había hecho -dijo el mariscal- y me dijo 'estamos muertos'".

Además, "me dijo que por orden de la Fiscalía había ido (el coronel Angeli, ndr) a registrar la casa de Massimo Ciancimino y que había encontrado el papello", inmediatamente después "lo llamé a Sottili para informarle sobre este hallazgo investigativo, el cual me dijo que no lo 'secuestrara' porque ya lo tenían".

Sobre este punto, el coronel Angeli, al prestar declaración testimonial en el 2016 en el proceso de la Tratativa Estado-mafia, negó parte de las declaraciones de Masi. "Yo -declaró- nunca he visto el 'papello'". No solo eso. También dijo que no recordaba haber visto al mariscal más de dos veces y que el diálogo sobre los respectivos problemas habidos con los superiores se habrían llevado a cabo por teléfono.

"Masi me llamó un día por teléfono y me dijo que había sufrido una actitud vejatoria por parte de sus superiores porque lo habían denunciado por una contravención por el uso de un vehículo -dijo Angeli- por lo cual lo estaban abrumando con medidas disciplinarias y estaba enfadado. Me habló porque sabía que yo también había sido objeto de actitudes persecutorias por parte de Sottili. Escuché a Masi hablar del 'papello'. Nunca he visto el papello, recuerdo que también hablamos de mi historia, incluidas las investigaciones. Pero las cosas que se han dicho no las recuerdo".

El método 'Sottili'

En el interrogatorio realizado por el abogado Ugo Colonna el mariscal también habló de los problemas derivados del llamado 'método Sottili'.

"El coronel vino a nosotros gozando de una excelente reputación –dijo Masi– pero en los primeros días en que tomó el mando llamó a todos los comandantes de escuadra, se presentó, y como primera orden obligatoria nos dijo 'yo soy el responsable de las actividades de la policía judicial, nada debe ser transmitido entre ustedes sino que me debe llegar en forma vertical, no deben interactuar entre ustedes, comandantes de escuadra, y menos con los colegas', creando así un bloqueo de todas las actividades de investigación".

Según una fuente, Provenzano se escondía en Trabia

Durante la audiencia Salvatore Fiducia emitió declaraciones espontáneas en las que expuso su carrera militar y su formación profesional, con particular referencia a un episodio en el que, luego de una investigación, "se puso en contacto con una fuente, digna de fe, alias 'Mata Hari", la cual "el 25 de septiembre del 2001 me dijo que tenía información útil para localizar a Provenzano, asegurándome que me acompañaría al pueblo de Trabia para mostrarme los lugares donde se refugiaba el súper fugitivo".

A raíz de estas declaraciones, y conforme al reglamento, Fiducia elaboró ​​un informe que fue presentado al comandante del núcleo operativo, Sottili, el cual, dijo Fiducia, "me autorizó formalmente a contactar al informante y a seguir adelante con la colaboración".

La próxima audiencia está programada para el 7 de mayo.

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*Foto de portada: www.antimafiaduemila.com

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