Caso Pablo Medina y Antonia Almada

Por Andrés Volpe, desde Argentina-5 de abril de 2021

En estos últimos tiempos, parece que en el Paraguay algunos magistrados decidieron ponerse la toga. El 2017 fue el año en que la justicia de ese país marcó un poderoso antecedente: por vez primera se dicta sentencia contra el autor intelectual del crimen a un periodista. La Unesco publicó una entrevista a una jueza para destacar el precedente contra la impunidad, que dejó el castigo al autor ideológico de los asesinatos de Pablo Medina y Antonia Almada. La justicia avanzó hasta condenar al exintendente de Ypejhú, Vilmar “Neneco” Acosta, a 39 años de prisión. En cuanto a los autores materiales, que son dos, ambos se encuentran aguardando sentencia en Brasil.

La jueza Janine Ríos declaró que la sentencia se logró porque la impunidad de la muerte de otros periodistas dejó un terrible precedente en el poder judicial paraguayo, quedando como una deuda pendiente con el derecho a la libertad de expresión.

En consonancia con esta declaración la UNESCO posteó en redes sociales: “Una sentencia histórica sienta un precedente en Paraguay para acabar con la impunidad de los crímenes contra periodistas”.

La muerte de Pablo y Antonia de hecho fue uno de los tantos terrores impuestos sobre la sociedad civil, por parte del crimen organizado, pretendiendo silenciar a los operadores más activos en la denuncia: los periodistas, que exigieron a las autoridades investigar el doble crimen y no dejarlo impune como los otros casos. Pero esta vez el terror se convirtió en un castigo contra la narco-política.

“Esta sentencia sienta un precedente de que no se volverá a tolerar un hecho de similar gravedad, por ello creo que esta sentencia debe aportar más seguridad a los periodistas. Siempre que se viole el principio de libertad de expresión, el estado paraguayo, a través del poder judicial y del ministerio público, restablecerá el orden jurídico vulnerado”, destacó la jueza en una entrevista, a un medio de comunicación local.

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Aquel terrible jueves 16 de octubre del 2014, cerca de la hora 14, Pablo Medina y Antonia Almada, y una hermana de la joven, volvían de una cobertura en la colonia Crescencio González, ubicada en el límite entre los departamentos de San Pedro y Canindeyú. Cuando transitaban por un camino vecinal de la localidad de Villa Ygatimí, dos hombres armados los interceptaron. Uno de ellos preguntó al conductor si era el periodista Medina. Tras recibir la confirmación, los atacantes abrieron fuego contra el rodado, matando al comunicador y a su asistente. Milagrosamente la hermana de Antonia, que estaba ubicada en el asiento posterior, no fue alcanzada por los disparos de los sicarios. ¿No la vieron? ¿Fue una circunstancia fortuita? Haste el momento no hay respuestas precisas. El periodista que había pasado sus últimos 16 años denunciado al narcotráfico en la frontera con Brasil, y su asistente que estaba ubicada en el asiento delantero, fallecieron a los pocos minutos. La hermana de Antonia, única sobreviviente del atentado se transformó en la principal testigo de cargo.

A los dos días del hecho ya surgieron los primeros sospechosos. Se trataba de Wilson Acosta Marques y Flavio Acosta Riveros, el primero, es hermano del entonces intendente de Ypejhú, Vilmar “Neneco” Acosta, y el segundo, su sobrino.

Sin embargo, el caso dió un giro al confirmarse que fue el mismo “Neneco” Acosta el autor intelectual. El periodista Pablo Medina había realizado varias publicaciones sobre el vínculo del exintendente y su familia con el narcotráfico.

Los tres Acosta fueron imputados por homicidio doloso y asociación criminal. A raíz de esta situación, “Neneco” Acosta dejó su cargo como intendente de Ypejhú por abandono de puesto, ya que se encontraba prófugo de la Justicia. Además, fue expulsado de la Asociación Nacional Republicana (ANR).

El juicio contra Vilmar Acosta se inició el 23 de octubre del 2017. La Fiscalía había pedido 30 años de prisión para él. En diciembre de ese mismo año, “Neneco” fue condenado a 39 años de prisión: 29 por el homicidio y 10 más por seguridad.

La Fiscalía probó con los testigos y con cruces de llamadas, que el entonces político estuvo en comunicación con los autores del hecho antes y después del doble atentado.

En declaraciones al periódico Última Hora, el secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), Jimmi Peralta, manifestó: “La muerte de Pablo y Antonia significaron la consumación de un escenario que de alguna forma estaba latente, y no solo en este caso, sino que en verdad ya no es una excepción el contexto de amenazas y peligros en el que trabaja un periodista”. Y afirmó “el poder que tiene el dinero del narcotráfico desvía completamente al Estado, se mete dentro de él y esa es la narco-política”.

El titular del gremio de periodistas sostuvo que la Justicia cumplió “ejemplarmente en parte su trabajo”, pero no se puede afirmar que se juzga a todos los responsables siempre.

“Y así como esperamos que las condiciones de riesgo de vida permitan la libertad de prensa, también luchamos para que una publicación no genere riesgo de despidos, sin esa garantía, tampoco existe libertad de prensa”, concluyó.

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*Foto de portada: www.lanacion.com / “Neneco” Acosta

*Foto 2: www.pressreader.com / Pablo Medina

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