Graviano declaró ante los fiscales de Florencia

Por Giorgio Bongiovanni y Aaron Pettinari-6 de marzo de 2021

"Hablo, no hablo. Escribo, me llamo a silencio. Vuelvo a hablar".

Este es el modus operandi puesto en marcha desde hace algunos años por el jefe de Brancaccio, Giuseppe Graviano, quien fuera condenado en forma definitiva junto con su hermano Filippo por las masacres de los años '92 -'93 y por el asesinato de don Pino Puglisi.

Esos pasos de baile por los que el año pasado accedió a responder a las preguntas del fiscal adjunto Giuseppe Lombardo en el juicio 'Ndrangheta Stragista, en el cual fue acusado (y luego condenado a cadena perpetua) por los ataques a los carabineros en Calabria entre fines de 1993 y 1994, fueron interrumpidos abruptamente antes de redactar un memorial, y se volvieron a reanudar frente a los magistrados de la Fiscalía de Florencia, en las personas del Fiscal General Giuseppe Creazzo, el Fiscal Adjunto Luca Tescaroli y el Adjunto Luca Turco, que investigan a los autores intelectuales externos de las masacres.

Quien dio la noticia, tal como había sucedido con la "disociación" de Filippo Graviano, fue el semanario L’Espresso.

En el expediente, se sabe, están los nombres del exprimer ministro Silvio Berlusconi y del exsenador Marcello Dell'Utri (ya condenado definitivamente por concurso externo en asociación mafiosa en la primera instancia del proceso de la Tratativa Estado-mafia, ndr).

Una investigación iniciada después de las escuchas telefónicas en prisión entre el propio Graviano y el camorrista Umberto Adinolfi en las que habla de la "cortesía" que Berlusconi le habría pedido en el momento de las masacres. Y se supo durante el proceso de apelación del juicio Estado-mafia, que la acusación contra el ex Cavaliere y Dell'Utri se refiere no solo a las masacres en Florencia, Roma y Milán, sino también al fallido atentado al Estadio Olímpico, el del arrepentido Contorno y el del conductor Maurizio Costanzo.

Pero obviamente la búsqueda de la verdad sobre las masacres no terminó en estos puntos porque, como dijo el presidente de la Corte d'Assise de Reggio Calabria en los fundamentos de la sentencia 'Ndrangheta Stragista, en las declaraciones de Giuseppe Graviano hay algunas circunstancias que "ciertamente merecen ser evaluadas e investigadas en las sedes competentes con la esperanza de que finalmente puedan ayudar a esclarecer los hechos que han marcado y siguen marcando la historia de Italia".

Y la línea investigativa que están llevando a cabo los fiscales florentinos parte precisamente de las declaraciones que hizo el jefe mafioso ante los jueces de la Corte d'Assise de Reggio Calabria y apunta al dinero que Berlusconi habría recibido del propio Graviano.

Y así el pasado mes de noviembre los magistrados de Florencia acudieron a la cárcel de Terni, donde se encuentra detenido Graviano bajo el régimen del 41 bis, para interrogar al jefe de Brancaccio. La noticia sensacional, tras el silencio en el que se había atrincherado, es que el capo de la mafia siciliana no se negaría y, asistido por su abogado de confianza, habría respondido a las preguntas que se le plantearon.

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Acusaciones habituales

Durante sus declaraciones en Reggio Calabria, las que luego repitió en el memorando presentado en el juicio, Graviano reiteró que se había reunido con Silvio Berlusconi en Milán tres veces mientras estuvo prófugo. También habló sobre las inversiones que su familia, a partir de su abuelo, hizo en los negocios del excavaliere en el norte de Italia, y habló también de la existencia de una "escritura privada" que habría estado en manos de su primo. Y es fácil pensar que habló de esto con los magistrados de Florencia, tratando incluso de desestimar las acusaciones que le hicieron los colaboradores de justicia.

Ahora bien ¿por qué Giuseppe y Filippo Graviano decidieron hablar, aunque de forma diferente, con los magistrados?

Ninguno de los dos es colaborador de justicia. Y esto ya dice mucho sobre la veracidad que pueden tener sus declaraciones. En palabras de Graviano, lo "verdadero" y lo "falso" se mezclan continuamente para su propio uso y consumo, tanto es así que desestima todas las acusaciones ("Yo no soy responsable. No puedo hacerme cargo de las cosas después de 26 años de prisión y en 'área restringida'"), mientras afirma "respetar las sentencias". Lo cierto es que, como él mismo explicó, "en el 41 bis, el 4 bis o la cadena perpetua intento alinearme en mi condición con cualquiera, de izquierda o de derecha, que pueda cambiar esta situación".

Salir de la cárcel es el objetivo declarado de los dos hermanos sanguinarios. Y si bien por un lado la esperanza está en las sentencias de la Corte de Estrasburgo o de la Corte Constitucional que recientemente se abrió a la concesión de permisos para los jefes, por otro lado, está también la voluntad de no quedar desamparados en la construcción del propio destino.

Hace algunos años comenzó a moverse, por ejemplo, escribiendo en el 2013 una carta de cinco páginas a la ministra de Salud, Beatrice Lorenzin. Fue durante el gobierno de Enrico Letta en el que, al igual que ahora, se habían establecido amplios entendimientos con el Pueblo de la Libertad de Berlusconi, que había ingresado de lleno. Esa carta fue adquirida por los fiscales florentinos.

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Mensajes hacia afuera

Lo cierto es que Giuseppe Graviano ha enviado mensajes al exterior.

¿A quién? Seguramente a esos aparatos estatales y políticos que no han respetado, desde el punto de vista del jefe mafioso, los "pactos". Una amenaza, no demasiado velada, al poder, como si estuviera a punto de "vaciar la bolsa". Como si quisiera entablar una nueva tratativa.

Después de todo, Giuseppe Graviano, junto con el súper fugitivo de Trapani, Matteo Messina Denaro, y figuras como Salvatore Biondino, los Madonia de Palermo, Leoluca Bagarella, o incluso Piddu Madonia de Caltanissetta, sobre todo por los secretos que guardan, son hoy las figuras de referencia que dirigen la mafia siciliana.

Y la estrategia de Graviano es precisamente confirmar su liderazgo demostrando que nadie se ha olvidado de los viejos objetivos: desmantelar el 41 bis y la cadena perpetua.

Y desde este punto de vista no es casualidad que el del otro plan, el de la disociación, tan querido por el ya fallecido jefe de la mafia corleonesa, Bernardo Provenzano, no sea él, sino su hermano Filippo.

Este último hizo que los magistrados florentinos pusieran en el acta: "Hasta el 2009 mi nombre no le interesaba a ningún fiscal; en el 2009 se inició la colaboración de Gaspare Spatuzza, y me di cuenta de que mi vida pasada no era correcta, en ese momento estaba en medio de un proceso interno. Él decía que en la prisión de Tolmezzo le habían dicho que estábamos esperando algo del exterior". Un hecho, este último, totalmente negado por el jefe mafioso de Brancaccio. Luego agregó: "Me proclamo inocente de los crímenes que se me atribuyen en la sentencia de Florencia (la de las masacres de 1993, ndr) y creo que, para mí, esta es una cuestión previa con respecto a las preguntas que usted me hizo. Mi interés es obtener una revisión de mi situación judicial. No estoy disponible para responder a sus preguntas. Me he desvinculado de Cosa Nostra mediante una declaración expresa de disociación. Acepto mi responsabilidad en relación a la participación en Cosa Nostra de Palermo, distrito de Brancaccio, pero nunca he sido jefe del distrito, ni siquiera suplente".

La investigación continúa

En el pasado mes de enero, indiscreciones periodísticas habían puesto de relieve que un nuevo impulso investigativo había surgido de lo dicho por Salvatore Baiardo, un heladero piamontés de origen siciliano que a principios de los '90 se hizo cargo de la fuga de los hermanos Graviano, y que fue entrevistado en el programa Report. A estas declaraciones se suman las de los dos hermanos mafiosos. Y la voluntad no es detenerse en las palabras, sino buscar pruebas. Precisamente en este sentido, dice también l'Espresso, habría habido un traslado de los fiscales de Florencia, entre el 8 y el 12 de febrero, a zonas de Palermo con el fin de realizar "accesos", controles e inspecciones. Pero hacer suposiciones de cualquier tipo es como menos arriesgado. Entonces, solo resta esperar.

Al mismo tiempo, Cosa Nostra, la 'Ndrangheta, la Camorra, las Mafias están más vivas que nunca y cada vez más insertadas dentro del Sistema Criminal Integrado.

Frente a todo esto, en lo que refiere a la mafia y la antimafia, el gobierno calla y duerme (¿en la peor de las hipótesis está en tratativas?). Y lo más grave es que el Movimiento Cinco Estrellas que se suponía era el enemigo número uno de la mafia está en el gobierno, junto a esas fuerzas políticas fundadas por hombres de la mafia y por sujetos que constantemente le han pagado.

Todo esto gracias al "bufón de la corte", Beppe Grillo.

Los Graviano, los Messina Denaro, los Madonia y los demás jefes calabreses pueden tener esperanzas.

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*Foto de portada: reelaboración gráfica de Paolo Bassani

*Foto 2: El comediante Beppe Grillo © Imagoeconomica

*Foto 3: Fiscal adjunto de Florencia, Luca Tescaroli © Paolo Bassani

*Foto 4: El fiscal adjunto de Reggio Calabria, Giuseppe Lombardo © Imagoeconomica

*Foto 5: El comediante Beppe Grillo © Imagoeconomica

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