Nueva alarma del consejero togado del CSM sobre el régimen carcelario duro

Por Giorgio Bongiovanni y Karim El Sadi-22 de febrero de 2021

"El 41 bis sigue siendo una herramienta insustituible para una lucha verdaderamente eficaz contra las mafias". Así se expresó el consejero togado del CSM, Antonino Di Matteo, al diario digital AdnKronos. Hoy, en un editorial, el exfiscal de Roma, Giuseppe Pignatone, reitera que la prisión dura para los jefes no debe cancelarse. Y que "uno de los temas más delicados que pronto deberá afrontar el nuevo titular del Ministerio de Justicia es el relativo al trato de los presos por delitos mafiosos". Hablando del 41 bis, y sin hacer una referencia explícita al editorial de Pignatone, Nino Di Matteo, quien durante muchos años fue Fiscal Adjunto de Palermo, sostuvo que la cárcel dura debe "aplicarse siempre con miras a la prevención y no a una mayor aflicción del detenido". "Durante mucho tiempo las estrategias mafiosas más refinadas han apuntado a la abolición, o al menos al debilitamiento, del 41 bis -continúa diciendo el consejero del CSM- así como, por otro lado, a la cadena perpetua. Para lograr este propósito, primero utilizaron la estrategia de las bombas, hoy esperan explotar a su favor un preocupante y generalizado descenso en la atención a la lucha contra la mafia". "Cualquier debilidad del Estado sería un error difícil de remediar", concluye el magistrado Di Matteo.

Sobre este punto, el fiscal Di Matteo siempre ha sido claro e inamovible. Porque los intentos de cansar al Estado para tener una mano "más ligera" en el tema de la prisión dura han sido y son continuos. Recordamos bien lo que sucedió hace apenas un año cuando, en medio del estallido de la pandemia en Italia, los jefes detenidos (incluidos algunos presos del 41 bis) presentaron puntualmente solicitudes de liberación por riesgos relacionados con el contagio del Covid-19. Peticiones que fueron aceptadas por los magistrados de vigilancia y fundamentadas en una circular falaz, emitida por el DAP (Departamento de Administración Penitenciaria) entonces dirigido por Francesco Basentini (que luego renunció). En ese período Nino Di Matteo subrayó en varias ocasiones y en diferentes lugares (incluidos los no institucionales) los peligros que surgirían y el significado que tuvieron esas liberaciones (alrededor de 223). "Creo que liberar a 250 o 260 mafiosos fue una señal devastadora desde un punto de vista simbólico y, desde el punto de vista mafioso, lamentablemente, fue una señal que se vio como una debilidad del Estado, y una señal de esperanza para ellos", dijo Di Matteo en la Comisión Antimafia. "Para mí la señal fue esa, porque nunca se les había concedido el arresto domiciliario. Nunca había sucedido, ni siquiera en situaciones de salud muy graves para Riina y Provenzano, se concedió el arresto domiciliario de los jefes mafiosos. Los presos mafiosos con cadena perpetua viven de señales y esperanzas que están ligadas a la flexibilización del sistema carcelario". Esperanzas, las de los jefes irreductibles, que con los años podrían materializarse paulatinamente.

Di Matteo sobre el 41 bis 2

Sirenas de alarma

Tras los hechos de la primavera del 2020, el tema carcelario volvió a las portadas hace apenas unos días, cuando Lirio Abbate escribió sobre la decisión de Filippo Graviano, el jefe asesino de Brancaccio, de desvincularse de Cosa Nostra y, en base a esta petición, solicitar permisos para salir de la cárcel. Sobre este punto, Gian Carlo Caselli escribió ayer un extenso artículo en Il Fatto Quotidiano en el que reiteró los peligros de esta decisión, subrayando también la importancia del régimen penitenciario del 41 bis en la lucha contra la mafia./p>

"Desde siempre Cosa Nostra ha lidiado con el complejo problema de las relaciones entre los mafiosos que están en libertad y los detenidos", dijo Caselli. "La ofensiva estatal luego de las masacres ha llenado las cárceles, y el problema para los mafiosos se ha convertido en una herida profunda y abierta que hay que curar. De ahí el resurgimiento periódico de iniciativas a favor de la "disociación": pieza fundamental del tablero de ajedrez sobre el que todavía juega hoy el equipo directivo de la organización. De hecho, el reconocimiento legal de la "disociación" ofrece varias perspectivas: salir del 41 bis, algunas cadenas perpetuas menos, algunos permisos más y, sobre todo, salvar los bienes de la confiscación. Básicamente, un proyecto funcional para un nuevo fortalecimiento de Cosa Nostra". Y hoy el riesgo de volver a la edad de piedra (es decir, antes de las masacres estatales de 1992 y 1993) de la lucha contra la mafia es muy alto. Sobre todo, si los jefes pueden "contar" -en casos extraordinarios como la emergencia del Covid que naturalmente prevé tantas medidas extraordinarias en materia de detención- también con los pronunciamientos de instituciones nacionales como la Consulta e internacionales como la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) que en los dos últimos años se han expresado de forma obstinada sobre este punto y contraria a las valoraciones de los magistrados más autorizados. De esta forma, se corre el riesgo de echar por la borda décadas de lucha contra el crimen organizado.

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*Fotos originales: © Imagoeconomica / Nino Di Matteo

*Foto 2: www.antimafiduemila.com /El exfiscal de Roma, Giuseppe Pignatone

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