Licio Gelli, tras nacer  el 21 de abril de 1919, durante su juventud, fue un militante en el fascismo llegando incluso a ser un voluntario en España para luchar junto al general Francisco Franco
Con el correr de los años, aquel joven fascista llegó a ser una de las figuras más controvertidas de la historia reciente de Italia, como jefe de la Logia Masónica Propaganda 2. Fue un “Maestro venerable”, vinculado estrechamente a la última dictadura argentina.  Pero además, Licio Gelli era un anticomunista convencido que no dudó en involucrarse en los múltiples escándalos políticos y financieros que sacudieron a Italia durante las décadas de los 80 y 90.
Pero hubo más en su historial de hombre poderoso.
Licio Gelli mantuvo una estrecha amistad con los argentinos Juan Domingo Perón y José López Rega. No en vano, llegó a obtener la ciudadanía argentina. Y por si fuera poco, llegó a representar como diplomático a Argentina, en Italia.
Más cercano en el tiempo, y convengamos que a la edad de 62 años, es decir en 1981, y gracias a las investigaciones de jueces de Milán sobre la quiebra del Banco Ambrosiano, la sociedad italiana tuvo conocimiento de la lista  de los 962 nombres pertenecientes a la Logia P 2, una muy influyente red de políticos, jueces, empresarios, periodistas y agentes de los servicios secretos. El líder  de ésta Logia no era otro que Licio Gelli.
Uno de los empresarios de esa poderosa red, era nada menos que Silvio Berlusconi, hasta ese momento un ciudadano desconocido, pero que años después se convertiría, no solo en uno de los hombres más ricos de la península sino además en Primer  Ministro de Italia. Otros de los personajes que integraban la nómina de la Logia Propaganda P2, eran nada más ni nada menos que una veintena de argentinos, destacándose el almirante Emilio Massera y el general Carlos Suárez Masón, integrantes de la junta militar que sembró el terror en la Argentina.
En el marco de esa intensa actividad donde el tráfico de influencias y la sed de poder y de dinero hacían maravillas, Licio Gelli,  que también tuvo un pasado ligado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en particular en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial, las investigaciones judiciales de ese tiempo derivaron en la prohibición de la Logia.
No hay que olvidar además, en torno al escándalo por la quiebra del banco Ambrosiano, uno de los mayores de Italia, que en oportunidad del inicio de las investigaciones, su presidente Roberto Calvi fue encontrado ahorcado bajo un puente de la ciudad de Londres, en el año 1982. ¿Licio Gelli estaba detrás de este hecho?
 Pero también salieron a la luz otros escándalos: como el de los sobornos que sacudió a la política italiana, conocido con el nombre de Tangentópolis y hasta la existencia de una estructura paramilitar secreta llamada Gladio, con el objetivo de impedir que los comunistas italianos llegasen al poder.
 La década del ochenta también implicó la condena del poderoso líder de la P2, por apropiarse de secretos de Estado, calumniar magistrados e intentar desviar las investigaciones por el atentado a la estación de Bologna en el año 1980.
En agosto de 1983, Licio Gelli logró fugarse de una cárcel suiza refugiándose en América del Sur, donde siempre estuvo circundado de personajes muy influyentes, de los países donde hallaba residencia. Según se pudo saber, Montevideo, la capital del Uruguay, fue una de las ciudades elegidas por Gelli para permanecer por cierto tiempo. Muchos residentes del lujoso barrio Carrasco llegaron a dar cuenta a historiadores e investigadores de la vida de Gelli, que éste se instaló en una lujosa residencia ubicada en la parte posterior del Hotel Casino de Carrasco, a escasos metros de la calle Costa Rica. Vivienda que existe aún en nuestros días. Años después, en 1987 optó por entregarse a la Justicia, en Suiza.  
¿Cuántos secretos se llevó a la tumba Licio Gelli? Seguramente muchos. Su cara visible de “Maestro Venerable” de la logia masónica P 2,  que fuera fundada por él tras ingresar a la masonería en el año 1982, no lo exime en absoluto de la andanada de matufias, fraudes, chantajes y manipulaciones que orquestó en esos años donde los vientos de la postguerra fueron el caldo de cultivo de su personalidad controvertida y ambiciosa en extremo.
 Al momento de redactarse estas líneas, por su deceso, obviamente, su aureola nefasta cobrará mayor magnitud mediática, pero no necesariamente en términos de ponderación. ¿Su legado? No es nada honroso. Como no menos honrosa será su memoria. La que significará exclusivamente un referente de la cara desviada de la historia italiana. Y hasta me atrevería a decir, de un hombre, que desperdició su inteligencia en el mal. Ni por asomo se le ocurrió cosechar buenos frutos para la sociedad que lo vio nacer. ¿Ahora bien, su muerte es el final de una vergüenza? ¿O habrá dejado sólidas huellas en los caminos mafiosos y en ciertos círculos de la vida política y financiera de la península? El tiempo lo dirá. Por el momento, desde esta redacción, muy  hipócrita sería decirle que en paz descanse.
*Foto de Portada: Newsbbc.com

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