Domingo 26 Mayo 2024

Sentencias pesadas y relaciones peligrosas. ¿Y la premier Meloni qué hace?

Hemos tomado nota de la pausa, el tiempo dirá si será temporal o definitiva, que la primera ministra, Giorgia Meloni, le ha dado a la loca idea de reformular el concurso externo en asociación mafiosa del ministro de Justicia, Carlo Nordio. Sin embargo, queda claro que en el frente de la lucha contra las mafias este Gobierno, más allá de las palabras, no tendrá un particular empuje antimafia. Hay quienes levantarán la bandera del arresto de Matteo Messina Denaro y quién sabe cuántos otros jefes de la mafia, o incluso la última intervención en el Consejo de ministros sobre las escuchas telefónicas, pero no es solo golpeando al ala militar que se lucha contra el poder de las organizaciones criminales, que se insertan en un sistema que dialoga de manera cada vez más integrada con los aparatos de poder, la política, la economía, las altas finanzas, la masonería, etc. La historia de las mafias está impregnada de estas relaciones.

La letanía del gobierno fascista subió a escena en los últimos días, en Palermo, durante la conferencia que hemos rebautizado como "anti-antimafia" y que fuera organizada por los Hermanos de Italia. La única exposición que enfrentó la realidad fue la del fiscal adjunto de Catania, Sebastiano Ardita, una verdadera voz fuera del coro de esa larga lista de participantes que no hicieron más que negar la existencia de los sistemas criminales y los pactos Estado-mafia.

Pero qué puede esperarse de un gobierno que ha aceptado y acepta el apoyo de un "partido" como Forza Italia, fundado por un mafioso a todos los efectos como Marcello Dell'Utri (condenado en forma definitiva a 7 años por concurso externo en asociación mafiosa) y por alguien que le pagaba a la mafia, como Silvio Berlusconi (ya fallecido), al menos hasta 1992.

El mismo Berlusconi que mantenía reuniones, según informa el colaborador de justicia Francesco Di Carlo (testigo ocular), con jefes de primer nivel como Stefano Bontate, Gaetano Cinà y Mimmo Teresi.

El mismo Berlusconi que tuvo como huésped en su propia casa a Vittorio Mangano, el jefe de Porta Nuova contratado por Berlusconi y Dell'Utri en 1974. Ese Mangano, a quien Berlusconi y Dell'Utri han definido varias veces como "héroe" después de su muerte.

Ese mismo Mangano que, como comentaron los dos políticos en una intercepción telefónica del 29 de noviembre de 1986, colocaba "bombas cariñosas".

Que Forza Italia es el partido que fue elegido por la mafia inmediatamente después de las masacres lo han dicho decenas y decenas de colaboradores de justicia.

Incluso los propios jefes nunca ocultaron cuál fue su "elección".

Forza Italia 2

El 24 de febrero de 1994, mientras se desarrollaba la campaña electoral, en el tribunal de Palmi, durante un juicio, Giuseppe Piromalli -jefe de la banda de Gioia Tauro, padre del jefe homónimo (apodado "Facciazza") que años después sería acusado de extorsión contra los gerentes de las torres de las repetidoras de Fininvest- tomó la palabra gritando desde su celda: "Votaremos por Berlusconi, votaremos por Berlusconi".

Una indicación de voto a la que Berlusconi responde sin tomar distancia: "No creo que nadie pueda saber con certeza a quién votará la mafia, ni siquiera sé si es concebible un voto compacto de la mafia. Es un fenómeno que confieso que no conozco en profundidad".

Años después, gracias a otras intercepciones, se supo aún más.

El 21 de julio de 2018, los Carabineros del ROS, gracias a un virus informático inoculado en uno de los dispositivos electrónicos, grabaron la voz de Giancarlo Pittelli, hoy juzgado en Catanzaro en el juicio Rinascita Scott por los delitos de concurso externo en asociación mafiosa y abuso de poder (el fiscal general Gratteri ha pedido una sentencia de 17 años, ndr). "Chicos, chicos, Dell'Utri... Lo sé... Porque Dell'Utri, a la primera persona que contactó para la formación de Forza Italia, fue a Piromalli en Gioia Tauro. No sé si hay... Si pensamos -dijo hablando a sus interlocutores- ustedes piensan que hay dos mafiosos en Calabria que son el número uno absoluto, uno es de la zona de Vibonese y el otro es de Gioia Tauro, uno se llama Giuseppe Piromalli. El otro se llama Luigi Mancuso, es más joven y quizás más poderoso… Yo los defiendo desde 1981, o sea, ellos llevan viviendo aquí treinta y siete años… una locura… Lo pensé el otro día, y dije treinta y siete años…".

Fueron muy singulares las que palabras sobre Dell'Utri fueran precedidas de un chiste, sumamente elocuente, sobre los fundamentos de la sentencia de primera instancia de la Tratativa Estado-mafia: "Oye, estoy leyendo la historia que relata el 'Fatto Quotidiano' de la Tratativa Estado-mafia… Berlusconi está jodido. Berlusconi está jodido…".

En primera instancia, Dell'Utri fue condenado al igual que los oficiales de ROS, Mori, De Donno y Subranni. En posteriores instancias, la sentencia fue revocada y llegaron las absoluciones, pero como hemos escrito varias veces esto no significa que la Tratativa entre el Estado y la mafia no se haya producido.

Todavía hoy, la figura de Dell'Utri permanece en el centro de una investigación muy importante en Florencia, sobre los autores intelectuales externos de las masacres, y fue investigado junto con Silvio Berlusconi, al menos hasta su muerte.

Forza Italia 3

Pero la historia de los políticos de Forza Italia que han tenido vínculos con organizaciones criminales ciertamente no termina aquí.

Otro político de primer nivel condenado en forma definitiva a seis años por concurso externo en asociación mafiosa es Antonino D'Alì, exsenador y exsubsecretario del Interior de 2001 a 2006. Según los jueces, se lo considera cercano a la mafia de Trapani. y a Matteo Messina Denaro. Desde diciembre pasado está recluido en la prisión de Ópera.

Otro político afectado por el delito de contigüidad con el crimen organizado es Nicola Cosentino. Napolitano de Casal di Principe fue diputado de 1996 a 2013 por Forza Italia y PDL y en el cuarto gobierno de Berlusconi fue subsecretario de Economía y Finanzas. En primera instancia fue condenado a 9 años por concurso externo, que luego se convirtieron en 10 en la apelación y finalmente fueron confirmados en la Casación el pasado mes de abril. Las sentencias lo consideran el referente del clan de los Casalesi.

Tampoco hay que olvidar el papel que jugó Amedeo Matacena, diputado de Forza Italia de 1994 a 2002 y condenado en forma definitiva en el 2014 a tres años de prisión por su cercanía con los clanes de Reggio. Matacena, fallecido en Dubái en el 2022, fue acusado de haber solicitado el apoyo electoral de la 'Ndrangheta a la familia Rosmini.

¿Será posible que la primera ministra Giorgia Meloni, que dice haber crecido con las enseñanzas de Paolo Borsellino, no sienta al menos vergüenza de tener el aval de un partido que siempre contó con el apoyo de la mafia?

Evidentemente no, sobre todo si se piensa en los acuerdos formulados en las elecciones sicilianas para la Región o para las elecciones municipales de Palermo con el apoyo dado a Renato Schifani y Roberto Lagalla.

Ambos, de alguna manera, gozaron de los "respaldos" más o menos velados de Marcello Dell'Utri (en realidad un hombre bisagra, según los jueces que lo condenaron por concurso externo con la mafia, en razón de los acuerdos entre los jefes de Cosa Nostra y Berlusconi cuando el caballero solo estaba involucrado en la televisión y los financiaba por una suma millonaria) y Totò Cuffaro (condenado a siete años por revelación de secreto oficial y complicidad personal agravada por haber ayudado a la mafia).

Contra Schifani, que sigue acusado en Caltanissetta por violación de secreto en el marco del juicio Montante, la investigación por concurso externo se cerró en el 2014.

Forza Italia 4

En el decreto de archivo del juez Vittorio Anania se subrayó que "finalmente surgieron algunas relaciones con personajes insertos en el entorno mafioso, o cercanos a ese entorno, en el período en el que Schifani se dedicó activamente a su actividad como abogado civil y experto en asuntos administrativos". Esas relaciones, sigue diciendo el juez, aunque entretenidas "no asumen un nivel probatorio mínimo para sustentar una acusación en juicio, sobre todo porque, independientemente del conocimiento del sospechoso del calibre real de la mafia de sus interlocutores, tales conductas se ubican mayoritariamente en un período ya lejano en el tiempo (principios de los 90) hechos por los cuales, en todo caso, operaría la prescripción".

Esto significa que Schifani tuvo relaciones con hombres cercanos a Cosa Nostra, pero que sin embargo esas relaciones no son suficientes para llevarlo a juicio por concurso externo con la mafia. De hecho, no se probó el conocimiento del calibre delictivo de sus interlocutores. Y aunque así hubiera sido, esos hechos (según los relatos de algunos colaboradores de justicia entre finales de los 80 y principios de los 90) estaban muy lejanos en el tiempo y por lo tanto prescritos.

Y hablando de otras "relaciones peligrosas" no podemos olvidar las que involucraron a Gianfranco Miccichè, expresidente de ARS y ahora parlamentario, quien, aunque no fue investigado, terminó nuevamente en el centro de un escándalo por la compra de dosis de drogas en Palermo, después de que escándalos similares ya habían surgido en los años en que estuvo en el Ministerio de Economía.

Es redundante recordar que quienes compran cocaína no hacen más que alimentar el negocio de las mafias que ostentan el monopolio del mercado.

A la luz de todos estos hechos, viendo las relaciones constantes de figuras políticas destacadas que han encontrado un lugar en nuestro Parlamento, está claro que el concepto de Estado-mafia y mafia-Estado se vuelve concreto. Evidentemente la relación mafia-política también se ha ido consumando en otros partidos a lo largo del tiempo, pero viendo a los personajes que hemos enumerado, es evidente que Forza Italia puede ser definido como el "partido de la mafia".

Al fin y al cabo, hace unos años otro célebre ministro del segundo gobierno de Berlusconi, siempre elegido entre las filas de Forza Italia, dijo que había que convivir con la mafia. Una idea distorsionada y muy grave.

Un gobierno que acepta el apoyo de ciertos partidos que siempre han tenido en su ADN el compromiso con determinados entornos, que han obstaculizado a los magistrados que no hacen más que buscar la verdad, corre el riesgo no sólo de ser chantajeado, sino incluso de ser considerado cómplice. Los que dicen haber "madurado", como la Premier, en los valores de Paolo Borsellino deberían cortar por completo todo tipo de lazos y trampas con ciertas figuras.

Y luego afrontémoslo de una vez por todas. Forza Italia es el partido de la mafia en el gobierno. Y la mafia está esperando las respuestas correctas. De lo contrario, como siempre hizo, podría volver a utilizar el lenguaje de las bombas y la violencia, como ocurrió trágica y dramáticamente con aquellas siete masacres que, entre 1992 y 1994, azotaron al Estado italiano y a su pueblo.

Foto de portada: ambientación gráfica del encuentro de 1974 entre Silvio Berlusconi, Marcello Dell'Utri y Stefano Bontate (diseño gráfico de Paolo Bassani)

Foto 2: Vittorio Mangano

Foto 3: El exsenador Antonino D'Alì © Imagoeconomica

Foto 4: Nicola Cosentino © Imagoeconomica