Lunes 20 Julio 2026
"No existen pruebas concretas de contactos o relaciones directas entre Cosa Nostra y Silvio Berlusconi, y por lo tanto, entre Marcello Dell'Utri, estrecho colaborador de Berlusconi". Esta es, hasta el momento, la única valoración publicada por los medios de comunicación sobre la resolución firmada por la jueza instructora del Tribunal de Florencia, Patrizia Martucci, que desestima los cargos contra el exsenador Marcello Dell'Utri, quien era investigado en el marco de la causa sobre los instigadores externos de las masacres mafiosas de 1993.
 
La resolución de archivo se firmó el pasado mes de enero. Inmediatamente, la familia Berlusconi, la centroderecha unida y la prensa política propagandística actuaron para ensalzar al ex primer ministro condenado, cuyo caso fue desestimado tras su fallecimiento en el 2023, y para proclamar la absoluta inocencia de los dos fundadores de Forza Italia, así como su falta de vínculos con la mafia.
Un auténtico proceso de santificación mediática que se reactivó por doquier, omitiendo hechos que son de dominio público desde hace décadas.
Ni una palabra sobre la condena definitiva de Marcello Dell'Utri por concurso externo con Cosa Nostra, por hechos que se remontan a 1992, y por la que fue condenado a siete años de prisión.
 
Empecemos con esa sentencia, en la que Dell'Utri fue identificado como el garante "decisivo", durante dieciocho años (de 1974 a 1992), del acuerdo entre Berlusconi y Cosa Nostra (con un papel de "significación para ambas partes: la organización mafiosa, que obtenía un flujo constante de enriquecimiento sustancial; y el empresario Berlusconi, interesado en preservar su seguridad personal y financiera"). Se consideró probado por escrito "la continuidad de los pagos de Silvio Berlusconi a miembros de la organización mafiosa, a cambio de la protección general que esta le brindaba al empresario".
 
Ya lo hemos dicho antes.
En un país normal, un hombre que a sabiendas le pagaba a la mafia, para su propio beneficio, jamás habría sido protagonista de la escena política durante más de veinte años.
Pero el nuestro es un país obsceno que hoy tiene a nuevos fascistas y amigos de la mafia que quieren reescribir la historia, tergiversando y omitiendo hechos que están grabados a fuego.
 
Las investigaciones de la fiscalía Florencia
La búsqueda de la verdad sobre las masacres no es solo un acto debido sino fundamental si de verdad queremos considerarnos libres. La fiscalía de Florencia, al llevar a cabo esta tarea, fue sometida a una intensa presión en los últimos años.
 
La acusación contra Dell'Utri fue precisa: "Dell'Utri (...) instó a Giuseppe Graviano, como representante y persona de contacto de Cosa Nostra, a organizar e implementar la campaña de masacres y, en cualquier caso, a continuarla para contribuir a crear las condiciones para la consolidación del partido político Forza Italia, fundado por Silvio Berlusconi, al que Dell'Utri contribuyó activamente". Todo esto se produjo "en el marco de un acuerdo que consistía en un intercambio entre la primera ejecución de masacres por parte de Cosa Nostra y, posteriormente, tras el favorable resultado electoral obtenido por Berlusconi, a cambio de la promesa de Dell'Utri, a través de Berlusconi, para orientar la política legislativa del gobierno hacia medidas favorables a Cosa Nostra (...) recibiendo a su vez apoyo de Cosa Nostra durante el proceso electoral en ocasión de las elecciones de marzo de 1994"
 
Es evidente que la resolución del juez de instrucción debe abordar estas circunstancias. Y refutamos categóricamente la afirmación de que no existen pruebas concretas de contactos o relaciones directas entre Cosa Nostra y el dúo Berlusconi-Dell'Utri.
Antes, otro juez de instrucción, en Florencia, ya había olvidado las conclusiones procesales sobre otro sospechoso de las masacres de 1993. Nos referimos a la investigación sobre Paolo Bellini, archivada en febrero del 2025, que sostuvo que este no tenía vínculos con la derecha subversiva.
 
¿Descuidos u omisiones graves?
Entre las anomalías que conocemos se encuentra el hecho de que la parte ofendida (los familiares de las víctimas de la masacre de via dei Georgofili) no fueron notificadas de la solicitud de archivo presentada por la Fiscalía, tal como exige el artículo 408 del Código de Procedimiento Penal. Al parecer, la noticia del archivo se conoció únicamente a través de agencias de noticias. 
A hecho grave.
Pero volvamos a Berlusconi y Dell'Utri y a esos hechos que se prefiere olvidar, entre otras causas debido a una prensa sumisa y silenciosa.
 
Una relación de quid pro quo
En las sentencias relativas a Dell'Utri, la reunión relatada por el colaborador de justicia Francesco Di Carlo (un testigo ocular, ya fallecido) en las oficinas de Edilnord entre el constructor de Milano 2, su amigo Marcello y altos jefes mafiosos de primer nivel como Stefano Bontate (entonces al frente del triunvirato que gobernaba la mafia siciliana), Gaetano Cinà y Mimmo Teresi.
Las sentencias judiciales también han esclarecido la naturaleza de la función de Vittorio Mangano, un jefe de alto rango del distrito de Porta Nuova. No era simplemente un "cuidador" o un "héroe", como Berlusconi y Dell'Utri lo describieron repetidamente tras su muerte.
El mismo Mangano que, según ellos en una escucha telefónica del 29 de noviembre de 1986, colocaba "bombas afectuosas". Todo esto no son meros rumores, sino hechos probados y confirmados en sentencias judiciales.
 
Cancemi y las "personas importantes"
La investigación abierta contra Berlusconi y Dell'Utri por ser "autores externos" de las masacres es una historia que no se puede explicar en pocas palabras.
Ya a finales de la década de 1990 y principios de la del 2000, el fiscal Luca Tescaroli (el que en ese entonces investigaba en Florencia) abrió un expediente sobre los "instigadores externos a Cosa Nostra" en las masacres de 1992.
 
Entre 1998 y el 2001, en esa investigación, junto a su colega Nino Di Matteo, también incluyó a Dell'Utri y Berlusconi en el registro de acusados.
Sin embargo, el entonces fiscal de Caltanissetta, Giovanni Tinebra, impidió que Tescaroli continuara con su trabajo y, simultáneamente, notificó a los dos sospechosos la solicitud de archivo, 24 horas antes de que fuese presentada formalmente (el 2 de marzo de 2001).
Esa investigación se inició a raíz de las declaraciones de un colaborador de justicia de alto rango (cuya credibilidad ha sido reconocida en varias ocasiones), Salvatore Cancemi, regente del distrito de Porta Nuova y, por lo tanto, miembro de la Cúpula y en contacto directo con Totò Riina.
El arrepentido declaró, en un comunicado entregado a la exfiscal adjunta de Milán, Ilda Boccassini (ya jubilada), que Raffaele Ganci le habló de la existencia de contactos entre Totò Riina y "personas importantes" ajenas a Cosa Nostra.
 
Y en otra reunión fue aún más específico.
"Tengo el deber de informar sobre estas circunstancias, que he vivido como protagonista en estos años. En 1990 o 1991, no puedo ser más preciso en este momento -dijo a los magistrados- Raffaele Ganci me dijo que Salvatore Riina quería hablar conmigo; nos reunimos en la ahora famosa villa de Girolamo Guddo. Riina comenzó hablando de Vittorio Mangano, una persona que, por cierto, no era muy popular entre la gente de Riina, porque Mangano había sido cercano a Stefano Bontate. Riina me dijo que le dijera a Mangano que no debía interferir más en la relación que había establecido durante años con un tal Dell'Utri, colaborador de Silvio Berlusconi, porque a partir de ese momento, la relación con Dell'Utri sería manejada directamente por Riina. Este último precisó que, según los acuerdos establecidos con Dell'Utri, que hacía de emisario en nombre de Berlusconi, llegaban a Riina 200 millones al año en varios pagos, ya que había situadas en Palermo más antenas (esta es la expresión que usó Riina, que obviamente se refería a emisoras privadas, ndr)"
 
Cancemi añadió que el dinero llegó en varias "cuotas de 40-50 millones". 
Pero, entre otras cosas, Cancemi también dijo que Riina le comentó en 1991 que "Berlusconi y […] Marcello Dell’Utri estaban interesados en comprar la parte antigua de Palermo y que él mismo (Riina, ndr) se encargaría del trato, teniendo a las dos figuras 'en sus manos'".
 
Nota de Falcone sobre Berlusconi y Mangano
Hace unos años, Giovanni Paparcuri, uno de los colaboradores más cercanos del magistrado, encontró una nota de Giovanni Falcone, escrita en una hoja de papel cuadriculado de cuaderno, con anotaciones sobre las declaraciones del informante Francesco Marino Mannoia, que decían: "Cinà tiene buena relación con Berlusconi. Berlusconi dona 20 millones a Grado y también a Vittorio Mangano".
Oficialmente, Falcone nunca llevó a cabo una investigación sobre Berlusconi, pero ¿por qué Falcone hizo esa referencia al ex primer ministro, entonces empresario?
Así pues, la historia de Silvio Berlusconi y Marcello Dell’Utri con la mafia no se limita a unos pocos relatos contados por colaboradores de la justicia.
 
El país en manos de la mafia
Obviamente, la contribución de los informantes es crucial para reconstruir ciertos hechos. Gaspare Spatuzza, el hombre que ayudó a escribir un nuevo capítulo sobre la masacre de via d'Amelio, habló de una reunión que supuestamente mantuvo con el jefe mafioso Graviano en el bar Doney de Roma, pocos días antes del fallido atentado contra el estadio Olímpico, que debía haber ocurrido el 23 de enero.
 
"Tenía un aire jovial y me dijo que habíamos conseguido todo lo que buscábamos gracias a gente seria que había impulsado el asunto -lo había dicho en varias ocasiones- Entendí que se refería al proyecto del que ya me había hablado anteriormente, en otra reunión en Campofelice di Roccella. Luego -siguió diciendo- añadió que esas personas no eran como esos cuatro crasti (cornudos, ndr) de los socialistas que primero nos pidieron votos y luego nos declararon la guerra". "Ya les dije que todo terminará bien", habría dicho Graviano. "Luego -concluyó- mencionó el nombre de Berlusconi. Le pregunté si era el del Canal 5, y respondió afirmativamente. Añadió que nuestro compatriota Dell'Utri también estaba involucrado, y que gracias a ellos teníamos el país en nuestras manos. Y con país, me refiero a Italia".
¿Es posible que Dell'Utri y Graviano se reunieran en los días previos? Es posible. Como se probó durante los juicios Stato-mafia y 'Ndrangheta Stragista, Marcello Dell'Utri se encontraba en la capital, en el Hotel Majestic, a pocos cientos de metros del bar Doney, donde se celebraba una convención de Forza Italia.
 
Palabras de Riina
Incluso el mismísimo Totò Riina, durante un recorrido por la prisión de Milán con el jefe de Apulia Alberto Lorusso, habló de Berlusconi el 22 de agosto de 2013: "...se encontró con estas cosas allí abajo, vino, envió a alguien, llegó a un acuerdo, envió el dinero poco a poco, acordamos la cantidad y yo lo fui cobrando poco a poco". ¿Cuánto? "Nos daba 250 millones cada seis meses". 
Y Riina siguió diciendo: "La gente de Catania dice, 'Bueno, verás... Él no tiene el Stande', le dije, 'lo pagó aquí'. Entonces, los convencí, y prendieron fuego a la Standa. Maldita sea, él tenía todo el Stande en Sicilia, todo el Stande le pertenecía. Le dije: quemen la Standa. Nos daba 250 millones cada seis meses, 250 millones cada seis meses. Eso... el hombre de Palermo vino... lo envió, el hombre de Palermo vino y habló con alguien... hizo un trato... Dijo que les enviaría el dinero con otro hombre de Palermo. Contrató a otro hombre de Palermo, estaba ese en Milán. Este estaba allí y le daba el dinero cada seis meses a este hombre de Palermo. Era amigo de aquel... el senador" (es decir, Dell'Utri).
Por supuesto, las palabras del ahora fallecido jefe de corleonés no tienen nada que ver con la sentencia Dell'Utri, sino que forman parte del juicio Estado-mafia.
 
La "fallida" contribución de Ilardo
Entre quienes sin duda podrían haber contribuido significativamente a la búsqueda de la verdad sobre las masacres (y más allá) se encontraba Luigi Ilardo. Como agente encubierto, había logrado la detención de decenas de mafiosos de alto nivel y, en 1995, había alertado al ROS (División de Operaciones Especiales del Arma de Carabineros) de Mori sobre el escondite de Bernardo Provenzano en Mezzojuso. La redada fracasó y, en mayo de 1996, antes de que su colaboración con la justicia se hiciera oficial, fue asesinado.
 
Ilardo, subjefe de distrito en Caltanissetta y primo de Giuseppe "Piddu" Madonia, había mantenido un estrecho contacto con el coronel Michele Riccio.
También había hablado con este último sobre los instigadores externos de las masacres de 1992 y 1993. Y con gran detalle durante los juicios, Michele Riccio explicó que Ilardo había sido muy explícito el día que se reunió con el general Mario Mori en la ROS (el infiltrado asistió unos días antes de su muerte junto con Riccio, Gian Carlo Caselli, Teresa Principato y Gianni Tinebra, ndr-) en Roma, declarando: "Muchos ataques que se han atribuido exclusivamente a Cosa Nostra fueron encargados por el Estado, y usted lo sabe". El coronel Riccio también reiteró la indicación de Ilardo sobre Marcello Dell'Utri como el punto de contacto de Cosa Nostra durante el período en que se decidió apoyar a la naciente Forza Italia, así como las revelaciones sobre el papel híbrido de la masonería "desviada" y todas aquellas entidades externas a Cosa Nostra que el informante había tenido la oportunidad de conocer. 
 
Giuseppe Graviano, la voz inesperada
La nueva investigación sobre Berlusconi y Dell'Utri se desencadenó en el 2017 por las palabras pronunciadas en prisión por el jefe mafioso Giuseppe Graviano, cuando fue interceptado por la fiscalía de Palermo en el juicio sobre la Tratativa Estado-mafia, mientras hablaba con su compañero de celda, Umberto Adinolfi, en la prisión de Ascoli Piceno.
En estas escuchas telefónicas se habla de las masacres de 1993, el régimen del 41-bis y del diálogo con las instituciones.
Hasta una clara referencia al ex primer ministro: "Berlusconi me pidió este favor. Por eso era urgente". Y luego: "Quería venir, pero en ese momento estaban allí los viejos, y me dijo que necesitábamos algo bueno".
 
Y de nuevo: "En el 93 hubo otras masacres, pero no, no fue la mafia; dicen que fue la mafia". Y muchas otras consideraciones con las que el jefe de la mafia siciliana sugiere que el propio Berlusconi pudo haber tenido algún papel en ese terrible período.
Y en esas mismas escuchas telefónicas, declaró haberse reunido con el ex Cavaliere y, en particular, haber compartido mesa, comidas y bebidas.
En el 2020, la investigación recibió un nuevo impulso cuando Graviano, sorprendentemente, decidió romper su largo silencio en el juicio 'Ndrangheta Stragista.
En respuesta a las preguntas del fiscal adjunto Giuseppe Lombardo y de la fiscalía, incluso añadió detalles, ofreciendo su propia explicación sobre las referencias anteriores. Agregó que se había reunido con Berlusconi, cuando estaba prófugo, "al menos tres veces" (la última en diciembre de 1993, pocas semanas antes de su arresto el 27 de enero de 1994), en un apartamento en Milán 3. ("Sucedió en Milán 3, fue una cena. Mi primo, Berlusconi, y yo nos reunimos. Había otras personas que no conozco. Estábamos hablando de formalizar las empresas").
 
El documento escrito
Se dice que la naturaleza de esas relaciones entre la familia Graviano y Silvio Berlusconi es financiera y, según el jefe mafioso, se remonta a principios de la década de 1970, cuando se le propuso a su abuelo "invertir veinte mil millones de liras en el Norte. Le dijeron que le darían el 20%". Los abogados de Berlusconi siempre han sostenido que estas declaraciones eran "total y flagrantemente infundadas, ajenas a la realidad y manifiestamente difamatorias". Sin embargo, no se han presentado cargos por difamación contra el jefe mafioso.
 
La fiscalía de Florencia investigó estos asuntos, y para comprender su valoración, es necesario leer los documentos.
En un país con poca memoria, sin embargo, existe una gran prisa por cerrar el capítulo y reescribir la historia. Este es un paso necesario si se quiere seguir por el camino hacia el abismo de un nuevo fascismo.
Esperamos, al igual que la Asociación de familiares de la masacre de via Georgofili, que esto "sea simplemente un archivo técnico, como ha ocurrido en el pasado", pero también sabemos que reabrir la investigación, tras la reforma de Cartabia de 2022, requiere no solo nuevos hechos, sino también elementos que puedan dar lugar a una futura solicitud de acusación formal. 
"No queremos que surja otra 'tratativa' para imponer una 'verdad normalizada' que no perjudique al sistema político -dicen los familiares de las víctimas de la masacre de Florencia-. La Comisión Parlamentaria Antimafia y la Fiscalía deben investigar a fondo y permitir audiencias públicas para proteger a todos: queremos la verdad real, no una verdad manipulada".
Un llamado que hacemos nuestro, en nombre de todos los italianos honestos.
*Foto de Portada: Antimafia Duemila