El Guardasigilli afirma que en el CSM hay “un sistema para-mafioso”, pero utiliza solo una parte del pensamiento del magistrado.
El ministro de Justicia Carlo Nordio, en una entrevista publicada en los diarios del grupo Nord-Est Multimedia (Mattino di Padova, Messaggero Veneto y otros), hablando del referéndum sobre la magistratura y reivindicando la elección por sorteo, eleva el nivel del ataque contra las togas: “El sorteo rompe este mecanismo para-mafioso, este nido de víboras de las corrientes, como lo definió el ex procurador antimafia Roberti, luego elegido con el PD al Parlamento europeo. Un mercado de ganado. El escándalo Palamara mostró todo esto: pero han puesto la tapa sobre este escándalo, cuatro o cinco desgraciados obligados a dimitir y luego nada cambió”.
Una afirmación que ha desatado las reacciones de la ANM y de los líderes de la oposición.
En su defensa, el Guardasigilli juega sucio y menciona al magistrado Nino Di Matteo.
“No entiendo tanta indignación descompuesta ante mis declaraciones sobre las corrientes del CSM —ha dicho—. Yo me limité a citar las afirmaciones de Nino Di Matteo, un conocido fiscal tomado como modelo por el PD y por la izquierda, publicadas por Il Fatto Quotidiano y otros diarios, por tanto fuentes no particularmente cercanas a nosotros, en septiembre de 2019. Di Matteo habló de mentalidad y método mafioso. Otros exponentes del ‘partido del No’ se han expresado, en su momento, de manera incluso más brutal. Haremos una lista y la publicaremos”.
El ministro, en su intervención, omite algunos detalles.
Por ejemplo, que siempre fueron los representantes de la mayoría en el CSM quienes “salvaron” a los magistrados implicados en las conversaciones del ex fiscal expulsado (en algunos casos incluso promoviéndolos).
Además, no dice que llamó a una de ellas, Rosa Sinisi, como dirigente en el ministerio. Y omite también mencionar el caso de Cosimo Ferri, uno de los principales protagonistas del escándalo, salvado de una probable expulsión por el Parlamento, que (con los votos del centroderecha) negó al Consejo el uso de las interceptaciones telefónicas.
No solo eso.
Al mencionar a Di Matteo, lo descontextualiza y no refiere una parte importante de las consideraciones que fueron hechas por el sustituto procurador nacional antimafia inmediatamente después del escándalo Palamara.
Cuando Di Matteo explicó los motivos que lo habían llevado a postularse para el CSM, denunció la “degeneración del correntismo”, subrayando cómo “la pertenencia a una facción es el único medio para hacer carrera y tener protección cuando se es atacado y aislado, y este es un criterio muy cercano a la mentalidad y al método mafioso”.
Sin embargo, añadía que no era necesaria “una reforma punitiva del Consejo Superior de la Magistratura, sino que hay que darle la autoridad de órgano constitucional sin distinciones ligadas a la apariencia o al agrado político”.
Y ya entonces Di Matteo se había declarado contrario a la hipótesis del sorteo para la elección de los magistrados togados. “Respeto a los colegas que lo han propuesto para superar el correntismo, pero es inconstitucional —había afirmado—. Es inadmisible que magistrados que deciden sobre cadenas perpetuas y patrimonios no puedan tener competencia y autoridad para elegir a los consejeros del CSM”.
En una entrevista transmitida por Non è l’Arena en 2020 tuvo ocasión de explicar aún más su pensamiento: “Privilegiar en las decisiones que conciernen a la carrera de un magistrado el criterio de la pertenencia a una corriente o a una facción de magistrados es muy similar a la aplicación del método mafioso. La evaluación del trabajo de un magistrado o los nombramientos para cargos directivos condicionados por un criterio de pertenencia son absolutamente inaceptables —había dicho—. Lo dije entonces, lo repito ahora, y ahora que he sido elegido al Consejo Superior de la Magistratura, mi batalla actual y futura será siempre la de intentar dar un corte neto o contribuir a dar un corte neto a esta mentalidad”.

Por tanto, Di Matteo hablaba también de la necesidad de un “giro ético, un cambio verdadero que debe afectar a la mentalidad de los consejeros pero debe afectar a la mentalidad de todos los magistrados”. “La pertenencia —añadía— no puede condicionar las decisiones; cuando se toca fondo es el momento adecuado para recomenzar y en este momento, como se suele decir, el rey está desnudo; debemos encontrar la fuerza necesariamente, a toda costa, de invertir nosotros primero el rumbo, antes de que alguien pueda aprovechar esta situación de dificultad de la magistratura, de falta de credibilidad de la magistratura, para reformas que tienen un objetivo que nosotros no podemos jamás aceptar: el de someter de hecho la magistratura a un control por parte del poder político”.
Palabras proféticas. Porque es precisamente aprovechando los escándalos internos de la magistratura que este gobierno apunta a cambiar la Constitución para luego poner a la magistratura bajo el tacón de la política.
Ese es el verdadero objetivo de este Gobierno. Y Di Matteo sobre este punto ha intervenido varias veces, destacando cómo la reforma no resolverá la patología del correntismo interno en el CSM, tanto que “se pasará de la patología del correntismo de las corrientes de los magistrados a la patología del correntismo político”.
Querido ministro Nordio, crear una reforma dentro de la deformidad utilizando las declaraciones pasadas de un magistrado como Nino Di Matteo, descontextualizándolas y absolutamente en antítesis con esta sucia propaganda electoral, no es ni noble ni ético.
*Foto de Portada: © Imagoeconomica
*Foto 2: Palazzo Bachelet, sede del CSM.