Este gobierno fascista pretende socavar la autonomía e independencia del poder judicial.
La reforma promovida por el ministro de Justicia, Carlo Nordio, y el gobierno de Meloni tiene un objetivo muy específico y preocupante, que va más allá de las declaraciones oficiales. No se trata solo de separar las carreras de jueces y fiscales ni de reorganizar el CSM (Consejo Superior de la Judicatura). El verdadero objetivo es debilitar la independencia del poder judicial, sometiéndolo efectivamente a una mayor influencia del poder ejecutivo.
Independientemente de la afiliación política, ya sea de derecha o de izquierda. Pero hay otro aspecto que no están revelando, y que quienes ostentan el poder tampoco: esta reforma pretende obstaculizar las investigaciones sobre los misterios de las masacres de 1992, 1993 y 1994 -en concreto, las de Capaci, via d'Amelio y las llamadas masacres continentales- al impedir que los magistrados investiguen a los instigadores externos de las masacres mafiosas. El poder judicial italiano cuenta con aproximadamente 8.000 miembros.
Desafortunadamente, muchos de ellos -por suerte, no todos- suelen alinearse con los dictados del poder político de turno. Basta con pensar en lo que está sucediendo entre la Comisión Parlamentaria Antimafia, presidida por Chiara Colosimo, y la Fiscalía de Caltanissetta, quienes, apoyándose mutuamente, se centran en una única línea de investigación: los contratos públicos de la mafia. Así, se ignora lo que ha surgido en decenas de sentencias. Hay juicios, como el Borsellino Ter que probaron, en los atentados, la presencia de ejecutores externos a Cosa Nostra.
Sobre este punto, el senador Roberto Scarpinato presentó un escrito de 57 páginas ante la Comisión Antimafia, que señala los poderes ocultos detrás de las masacres, y que, por lo tanto, se ignora por completo. Lo cierto es que este gobierno fascista, aliado de los asesinos en masa, no quiere saber la verdad sobre las masacres. Y esta reforma esconde otro motivo: bloquear la acción de magistrados como Nino Di Matteo, Luca Tescaroli, Giuseppe Lombardo, Sebastiano Ardita, Nicola Gratteri y otros jóvenes magistrados que buscan la verdad y tienen un profundo deseo de esclarecer las masacres y sus instigadores ocultos.
La única manera de detener a un magistrado, sin recurrir a ataques físicos, es arrebatándole su independencia. Independencia real, mediante una reforma estructural. Por eso es crucial votar no en el referéndum del 22 y 23 de marzo de 2026.
Si se quiere la verdad se debe votar no, porque si se aprueba esta reforma, no solo los familiares de las víctimas de la mafia, sino todos los ciudadanos, todos nosotros, nunca conoceremos la verdad. Por eso es importante votar no, por eso es importante que nuestro país sea libre, verdaderamente libre, con una verdadera democracia.
*Foto de Portada: Antimafia Duemila