Domingo 18 Enero 2026

He aquí por qué Cosa Nostra no actuó sola

Por supuesto, Cosa Nostra hizo su parte.

Pero quizás, 42 años después, haya llegado el momento de decir que fue asesinado por el Estado-Mafia y por la Mafia-Estado. Sicilia e Italia ya no son lo que eran entonces, y en Palermo, Carlo Alberto dalla Chiesa es solo un vago recuerdo. Pero no debemos dejar de buscar a esas "mentes refinadísimas" de las que hablaba Giovanni Falcone, siempre presentes tras los crímenes "híbridos" de nuestra República.

Sin duda, fue un asesinato político, planeado, deseado y organizado por mentes refinadísimas: el Padre de la Patria, exgeneral de Carabineros y entonces prefecto de Palermo, fue asesinado el 3 de septiembre de 1982 en la calle Isidoro Carini de Palermo, junto con su joven esposa, Emanuela Setti Carraro, y el agente de su custodia Domenico Russo.

La colaboración de Calogero Ganci fue inestimable. En declaraciones al magistrado Luca Tescaroli (hoy fiscal jefe de Prato), relató los detalles de aquel trágico día: explicó que él conducía el coche desde el que Antonino Madonia comenzó a disparar su Kalashnikov, y en interrogatorios posteriores, Ganci detalló los métodos de organización y ejecución de la emboscada. El 12 de julio, su primo Francesco Paolo Anzelmo se convirtió en colaborador, declarando que la masacre no fue causada por la guerra de la mafia, sino por algo que estaba fuera de ella.

Mientras tanto, el 10 de junio de 1996, la Corte de Casación puso fin al maxi proceso iniciado más de una década antes, al declarar responsables de la instigación a Salvatore Riina y a otros seis miembros de la Comisión Provincial de Palermo: Bernardo Provenzano, Michele Greco, Pippo Calò, Bernardo Brusca y Nenè Geraci.

La condena de Madonia y de otro miembro del comando (Vincenzo Galatolo) quedó firme tras la sentencia del Tribunal de Casación del 22 de junio del 2004.

Además de ellos, fueron condenados otros miembros del grupo de fuego de Pino Greco "Scarpuzzedda", Raffaele Ganci, Francesco Paolo Anzelmo, Giuseppe Lucchese, Vincenzo Galatolo y Nino Madonia.

La nefasta y sinérgica labor del Estado-mafia creó tal masacre que incluso el jefe de jefes, Totò Riina, hablando con su compañero de prisión Alberto Lorusso en la cárcel Ópera de Milán, describió con emoción: "En cuanto él y su esposa salieron, lo seguimos a distancia. Podría haberlo hecho allí, para que sea más espectacular, en el hotel, pero estas cosas me molestan". Y añadió: "Al día siguiente le dije: 'Pino, Pino (refiriéndose a Pino Greco, conocido como Scarpuzzedda, uno de los asesinos más infames de Cosa Nostra, ndr) ve a buscar estas cosas para que podamos... preparar las armas'. Al primer disparo, al primer disparo, concluyó, fuimos allí... éramos siete u ocho de los terribles, éramos terribles. Mientras tanto, él estaba muerto, pero para que se muera le disparamos justo donde estaba, y en cuanto salió, hicimos ta, ta, ta y murió".

Sin embargo, quienes consideran a esta masacre como un mero acto vengativo de Cosa Nostra contra un servidor leal del Estado (limpio) se engañan a sí mismos.dallachies

Como se afirma en la sentencia del 2002, "ciertamente se puede coincidir con quienes sostienen que persisten grandes zonas grises, tanto en cuanto a la forma en que el general fue enviado a Sicilia para enfrentarse al fenómeno mafioso como a la coexistencia de intereses específicos, dentro de las propias instituciones, para eliminar el peligro que representaban la determinación y la capacidad del general".

No tiene sentido andarse con rodeos: las víboras que anidan en los pasillos del poder del Estado-mafia enviaron al general a Palermo para que sea asesinado; para ser echado "a la basura tan pronto como ciertos intereses sean o deban ser tocados o reprimidos", escribió el prefecto en sus diarios.

Pero ¿cuáles eran estos nefastos intereses? ¿Podemos realmente pensar que solo se trataba de Cosa Nostra? Totalmente improbable.

El prefecto no fue incluido en la "lista negra" a pesar de haber investigado a la mafia (corleonesa y otras) en Sicilia entre finales de los años sesenta y principios de los setenta. Esto se debió, simplemente, como explicó su hija Simona dalla Chiesa, a que a Cosa Nostra "no le convenía".

Las confidencias de Pino Greco "Scarpuzzedda" al futuro informante Tullio Cannella también confirmaron esta imagen: este asesinato "nos consumió; necesitamos al menos diez años en encauzar la situación".

A estas declaraciones se suman las del jefe Giuseppe Guttadauro a su amigo de confianza Salvatore Aragona, interceptadas en 2001 por magistrados de Palermo coordinados por el fiscal Nino Di Matteo (hoy fiscal adjunto nacional antimafia y exasesor del CSM) que investigaba al exgobernador de Sicilia, Salvatore Cuffaro, luego condenado em forma definitiva por complicidad agravada con la mafia.

"¿Pero a quién demonios le importaba matar a dalla Chiesa? Vamos, seamos claros", dijo el jefe Guttadauro.

Aragona asintió y habló de un misterioso "orquestador". Los Carabineros del ROS informaron a la Fiscalía comentando: "Guttadauro creía que la masacre de dalla Chiesa fue orquestada en secreto por alguien que, en esencia, se había salvado de la situación. ¿Pero por qué siempre tenemos que pagar por las cosas?, insinuó Aragona. ¿Y por qué tuvimos que hacerle este favor? -respondió Guttadauro y agregó- No entiendo esta incitación a ciertas exasperaciones. ¿Por qué nos dejamos someter a la tortura?".

Entonces, ¿quién pidió el "favor" de asesinar a Carlo Alberto dalla Chiesa en 1982? ¿Quién fue el "orquestador"?

"Salvo, no podemos resolverlo ni entenderlo todo con palabras -continuó Guttadauro- hay cosas que nunca diré, cosas que nunca revelaré". Incluso los mafiosos se quejaron de que la responsabilidad de los crímenes de alto perfil recaía únicamente en los autores e instigadores de la mafia. De hecho, estos a menudo eran utilizados como fuerza para operaciones militares que, en última instancia, casi siempre resultaban inconvenientes para la propia organización de Cosa Nostra. "Solo los políticos pueden colarse bajo ese paraguas -declaró Guttadauro- Verás que en los diversos juicios, los únicos que no tendrán problemas serán los políticos".

El autor intelectual se encuentra dentro de la Democracia Cristiana

El 8 de marzo del 2017, Roberto Scarpinato, entonces Fiscal General de Palermo (hoy senador), reveló en una sesión secreta de la Comisión Antimafia que Gioacchino Pennino (médico, hombre de Cosa Nostra y francmasón, convertido en colaborador de justicia) afirmó haber sabido, por otros francmasones, que "la orden de eliminar a Carlo Alberto dalla Chiesa llegó a Palermo desde Roma, del diputado Francesco Cosentino", un democristiano leal a Giulio Andreotti, Secretario General de la Cámara de Diputados y figura destacada de la logia masónica P2 de Licio Gelli. Scarpinato no proporcionó más detalles sobre el papel de Cosentino, pero ya el 6 de diciembre de 1982, su esposa, Clara Canetti, ante la Comisión investigadora de la P2 de Tina Anselmi, aclaró el peso del diputado demócrata cristiano dentro de la logia masónica: "Gelli era solo el cuarto. El primero era Andreotti, el segundo Francesco Cosentino, el tercero Umberto Ortolani, el cuarto Gelli". Repitió esto el 2 de febrero de 1989, a Michele Santoro en el programa de televisión Samarcanda: "Mi marido me dijo que por encima de Gelli y Ortolani estaban Andreotti y Cosentino".dallachiesq3

Por lo tanto, no era la última pieza del escudo cruzado.

Su nombre también figuraba destacado en amarillo en la lista de 962 miembros (conocidos) de la P2, junto con Licio Gelli, Michele Sindona, Roberto Calvi y Silvio Berlusconi.

Y hay más: el nombre de Cosentino también aparece en las agendas de otro miembro, el editor de 'OP' Mino Pecorelli, quien anotó sus nombramientos: "Costa-Berlusconi-Licio-Gregori-Cosentino" (5 de septiembre de 1977); "Berlusconi-Cosentino" (16 de octubre de 1977); "Cosentino-Berlusconi Montedison" (27 de octubre de 1977)

Delicados equilibrios de poder

El hijo del general, Nando dalla Chiesa, nos contó el año pasado que su padre fue asesinado porque había un partido (la Democracia Cristiana) que "intentó salvar el equilibrio nacional". Incluso los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, en relación con el crimen, hablaron precisamente de política, refiriéndose a una matriz surgida de una "convergencia de intereses entre Cosa Nostra y sectores políticos y económicos".

Hubo un elemento político fundamental, que se hizo sentir con toda su fuerza el 5 de abril de 1982. Ese día, pocos días antes de partir hacia Sicilia para dirigir la prefectura, dalla Chiesa se reunió con el primer ministro Giulio Andreotti y le dijo: "No tendré ninguna consideración por ese segmento del electorado del que provienen sus grandes electores", le dijo al primer ministro.

Su hijo, Nando dalla Chiesa, lo relató en su libro Delito Imperfecto. "Mi padre nos dijo después de esa reunión: fui a ver a Andreotti, y cuando le conté todo lo que se dice de su gente en Sicilia, palideció".

¿Fue ese momento cuando el general firmó su sentencia de muerte?

El general, que ya había luchado contra el terrorismo rojo, sin duda no se detendría allí. Cumpliría con su deber contra Cosa Nostra, investigando a fondo las conexiones de la organización criminal con otros sectores del poder, desde la esfera económica hasta los sectores políticos desviados.

Este último, recordémoslo, estaba en manos de la Democracia Cristiana de Andreotti, a los que el prefecto Dalla Chiesa calificó como "la familia política más corrupta".

"Irónicamente, hasta ese momento, había gozado de la máxima confianza del gobierno y del propio Andreotti", recordó el magistrado de Catania, Sebastiano Ardita. Sin embargo, tras esa reunión con el primer ministro, miembros de la Democracia Cristiana le declararon la guerra, pues habían entendido, por la Iglesia, que la fuerza de la mafia dependía de esos encubrimientos políticos. A pesar de ello, dalla Chiesa cumplió con su deber hasta el día de la masacre, utilizando los escasos recursos legislativos y operativos con los que contaban los Carabineros en aquel momento, que el general solicitó al Estado para combatir a las organizaciones mafiosas en Sicilia. Estas son herramientas que hoy, solo tras su muerte y la de decenas de otros funcionarios públicos, posee el país.dallachiesa4

El desvío de las investigaciones

El largo camino hacia el descubrimiento de la verdad estuvo marcado por el desvío de las investigaciones de Giuseppe Spinoni, un delincuente convicto (cuyos honorarios legales fueron pagados por los servicios secretos), quien dirigió la investigación hacia criminales completamente ajenos y posteriormente fue condenado por difamación.

Pero este es solo uno de los elementos que caracterizaron esta masacre de Estado. Y fue el jefe de jefes, Totò Riina, quien informó de otros detalles, como el robo de documentos pertenecientes al general.

"Ellos -dijo el jefe Corleonés- cuando llegó el momento... de dalla Chiesa... lo hicieron, maldita sea, la abrieron, abrieron su caja fuerte... se llevaron todas sus cosas". Y con "ellos" se refería a círculos ajenos a Cosa Nostra. ¿Los servicios secretos? Una posibilidad nada remota.

Es un hecho conocido que alguien entró en la residencia del prefecto en Villa Pajno durante la noche del 3 al 4 de septiembre de 1982. Llegaron a la caja fuerte y la vaciaron.

En la mañana del 4 de septiembre, la familia de dalla Chiesa buscó la llave para abrir la caja fuerte, pero sin éxito. La llave reapareció la tarde del 11 de septiembre, en el cajón de una secretaria. Sin embargo, al abrir la caja fuerte, no quedaba nada dentro, excepto una caja (que también estaba vacía).

"Encontramos la llave de la caja fuerte en un estante -relató la hija del general Simona Dalla Chiesa en 2016- algo que no habíamos notado durante nuestros registros; no había estado allí antes. Y la caja fuerte estaba vacía. El descaro que vimos fue una nueva herida para nosotros".

Sin embargo, el maletín de cuero del general fue encontrado en el 2013 en el sótano del juzgado de Palermo. Estaba vacía de documentos. Sin embargo, en el informe de la policía forense, conservado en el expediente judicial sobre la masacre de via Carini, se certifica que poco después de las 21:30 del 3 de septiembre de 1982, Carlo Alberto dalla Chiesa (quien llevaba muerto unos quince minutos en su coche) sostenía un maletín lleno de papeles entre las piernas. Otro informe, fechado el 6 de septiembre, también contiene una carta de transmisión de la Brigada Móvil de Palermo a la Fiscalía, pero aquí solo se menciona el maletín del general. ¿Y los documentos? Se desvanecieron.

En un vídeo de la RAI, obtenido por los magistrados de la DIA (Dirección de Investigaciones Antimafia) por orden de la Fiscalía de Palermo, el maletín de cuero quedó inmortalizado en manos de un militar del Arma de Carabineros.

En septiembre del 2012, una carta anónima enviada al entonces fiscal adjunto Nino Di Matteo afirmaba que "un agente de Carabineros que prestaba servicio en Palermo estaba involucrado en el robo del maletín de cuero marrón que contenía documentos sensibles, especialmente nombres sensibles relacionados con las investigaciones que dalla Chiesa intentaba llevar a cabo en solitario". Además, se mencionó una oficina reservada que el general dalla Chiesa supuestamente tenía en el cuartel de Piazza Verdi, sede del comando provincial de Carabineros: "Estaba ubicada frente al centro de comando del RONO, y allí había carpetas, notas y mensajes". La Fiscalía de Palermo, representada por los fiscales que investigaban las tratativas entre el Estado y la mafia, reabrió el caso y también entrevistó a Nando dalla Chiesa como testigo. Años después, no se ha sabido nada más sobre esas investigaciones, pero aún quedan numerosas preguntas.

La difamación

A Carlo Alberto dalla Chiesa no lo dejaron en paz ni siquiera después de su muerte, tanto que se organizó una campaña para desprestigiar su nombre.

Es una historia con raíces antiguas. En otoño de 1976, el general fue informado por el comandante de Carabineros Enrico Mino, de que en febrero de 1977 también tendría que dejar el comando de la brigada de Turín y que tendría que permanecer "a disposición" durante un tiempo. Una forma de decir "aparcado". El epílogo de esta historia se dio en el otoño de 1976 con la firma de Carlo Alberto dalla Chiesa en una solicitud para unirse a la P2, que "sabiamente" le ofreció Franco Picchiotti, general de Carabineros y comandante de la Legión de Roma.

Fue él, según el propio testimonio de dalla Chiesa, quien le ofreció ese "bocado envenenado". "En octubre de 1976 -relató el general el 23 de febrero de 1982, ante la comisión de investigación del caso Moro- recibí en mi oficina de Turín al general Picchiotti, quien había sido subcomandante de la fuerza. Me habló de la masonería, diciéndome que ahora era justo que yo también formara parte de ella. Obviamente, me resistí, diciendo que no me interesaba, que mi padre siempre se había mostrado distante de estos conceptos. Insistió, así que le dije que era católico practicante, y me contó que incluso había cardenales involucrados. Después de una hora y media, se fue sin que yo hiciera el más mínimo gesto de asentimiento. Después de unas dos semanas, alrededor del 28 de octubre, regresó para volver a hacerme la pregunta para luego imprimirla. En ese momento, me dije a mí mismo que quería ver hasta dónde íbamos. ¡Era impensable que, después de que un hecho fuera rechazado con tanta firmeza, un excomandante adjunto de la fuerza volviese a repetir semejante pregunta!"

La pregunta estaba fechada el 28 de octubre de 1976. Fue encontrada más de cuatro años después durante el registro de la oficina de Licio Gelli en Castiglione Fibocchi, guardada en la caja fuerte de la oficina, en una carpeta titulada "suspendido".

La adhesión del General a la logia P2 nunca fue confirmada por ninguno de los dos órganos competentes: ni por la Comisión Parlamentaria de la P2 ni por los jueces Gherardo Colombo y Giuliano Turone.

En definitiva, a pesar del tiempo transcurrido, no podemos dejar de esperar que se revele toda la verdad sobre la muerte del general dalla Chiesa, el verdadero Padre de la Patria.

Debemos averiguar quién se benefició con la eliminación del general. ¿A quién le hizo Cosa Nostra ese "favor"? ¿Qué ganaron con ello? ¿Qué le prometieron las "mentes refinadísimas" a la "Cúpula" o a cualquiera que actuara en su nombre?

*Foto de Portada: Antimafia Duemila

*Foto 2: Escena del asesinato del prefecto Carlo Alberto dalla Chiesa, junto con su esposa, Emanuela Setti Carraro, y su escolta, Domenico Russo © Franco Zecchin

*Foto 3: Dalla Chiesa Carlo Alberto, Wikipedia

*Foto 4: El prefecto Carlo Alberto Dalla Chiesa en una visita a la Escuela Garibaldi de Palermo en 1982 © Franco Zecchin