Jueves 13 Junio 2024

“Siempre mirando por las necesidades del pueblo”

Gonzalo Abella y Eduardo Galeano tienen algunas cosas en común. Uruguayos de nacimiento, escritores de profesión (en el caso de Abella, es una de ellas), estudiosos de la realidad latinoamericana y reivindicadores del valor de los pueblos.

Hoy 13 de abril se cumplen ocho años del fallecimiento de Galeano, y Abella -maestro de profesión, excandidato a la presidencia por el partido de izquierda Unidad Popular y un gran conocedor de historia uruguaya y latinoamericana-, compartió algunas apreciaciones sobre la figura de este emblemático narrador de historias, de este periodista precoz y eterno intelectual comprometido con la justicia social.

“Galeano es una expresión brillante de toda una generación de intelectuales latinoamericanos que sintieron profundamente el sentido de la soberanía, de la causa de los pueblos y sobre todo del antiimperialismo. Esa definición que nuclea no solo a los que luchan por el socialismo, sino a todas aquellas personas que entienden que toda agresión es condenable y que la autodeterminación de los pueblos es lo que vale”.

Galeano, que es de la época previa a las revueltas sociales y a las dictaduras, “expresó esa generación en un momento, en un contexto prerrevolucionario en toda América Latina”.

“Él fue un fascinado testigo en muchos países de nuestro continente, de los procesos que estaban pasando, los que vencían y los que eran derrotados”, valoró el investigador. “Él estuvo en todas. Quizá lo más importante que quiso hacer Galeano, no me atrevería a asegurarlo, es lo que se llamó las Memorias del Fuego. Galeano hizo en tres tomos una historia de nuestra América, pero contada en vez de con grandes tesis, con episodios concretos, con anécdotas, con pequeñas pinceladas que cuando las vas armando tenés toda la historia. Desde el primer capítulo de las Memorias del Fuego -continuó-, que se llama Los Nacimientos, hay una cosa muy mítica, muy de origen, hasta las luchas contemporáneas que él le tocó vivir hasta su fallecimiento”.

“Él siempre fue de una línea, él fue vertical, fue inquebrantable”.

Lo recordó también en su ideología política, siempre de izquierda, siempre mirando por las necesidades del pueblo, incluso aunque tuviera que alejarse de espacios que había él mismo creado y empujado con otras y otros.

“Recuerdo incluso cómo había en muchas cosas tomado distancia del gobierno del Frente Amplio, por el cual él había trabajado tanto; tomó distancia cuando el tema de las pasteras y de la forestación, sin dejar, sin renegar del Frente como hicimos otros. Él marcó una distancia muy fuerte con la línea del Frente en ese momento.

Cuando yo digo renegar -prosiguió-, es lo que dimos, el diagnóstico de que ya el Frente no tenía cura, no tenía arreglo y había que buscar por otros lados. Galeano no lo hizo, Galeano siguió obstinadamente peleando adentro, pero con unas posiciones críticas de enormes principios. Hubiera tenido un cargo distinguido si no hubiera sido por su política inclaudicable de marcar todo lo malo, venga de quien venga. O sea que Galeano tiene muchísimos valores, no sólo su compromiso, sino fundamentalmente su coherencia con su modo de pensar y con el modo de pensar de los pueblos.

Él entendió mucho a los pueblos originarios de nuestro continente supo recoger sus testimonios y creo que sigue siendo de una extraordinaria vigencia. Cuando Chávez regaló el libro Las venas abiertas al presidente norteamericano, con una ironía, estaba remarcando la vigencia contemporánea de Eduardo Galeano”.

Un hombre vigente hasta en los lugares más impensables: en la guerra, en el hambre, en el miedo y en tantas anécdotas que con tanta frescura y claridad narraba Galeano, maravillándonos a todos con su capacidad transformadora.

Foto: Antimafia Dos Mil